A principio de semana se anunció con bombos y platillos la salida del América de la famosa ‘Lista Clinton’.
Publicado por: CHARLES FIGUEROA MENDOZA
La sola noticia convocó a todos los estamentos de la sociedad vallecaucana, incluido el mismísimo vicepresidente de la República, flanqueado por la plana mayor de la Dimayor y la Federación de Fútbol en cabeza de Luis Bedoya. Acto seguido aparecieron Adidas y Nike como eventuales patrocinadores de la ropa deportiva de la institución ‘escarlata’.
En el regreso del América a la vida civil hubo aplausos, abrazos, francachela y comilona. Como diría Aguirre Fierro “Se brindó por la patria, por las flores, por los castos amores que hacen un valladar de una ventana, y por esas pasiones voluptuosas que el fango del placer llena de rosas y hacen de la mujer la cortesana”. En fin, hubo alegría general por el regreso del América a la normalidad.
Para serles sincero, no solo sentí envidia por el cariño general hacia el América, sino que me di cuenta el por qué de la diferencia entre el equipo ‘escarlata’ y Bucaramanga. Ratifiqué la razón por la cual aquellos son 13 veces campeones del fútbol colombiano, y el Atlético ninguna.
Entendí por qué América disputó en cuatro ocasiones la final de la Copa Libertadores, algo que para los ‘Leopardos’ es un lejano imposible teniendo en cuenta el estado actual de la institución.
El América le interesa a todos los estamentos del Valle, forma parte del diario vivir de la región, está cosido al sentimiento del caleño de todos los estratos.
Atlético Bucaramanga solo le importa a un grupo de hinchas apasionados que cada domingo va al estadio con la esperanza de ver de nuevo al equipo de sus amores en primera división. No le importa a los estratos altos que ven en la institución la diversión de las clases menos favorecidas, ignorando que el fútbol en la mayor parte del mundo tiene la virtud de reunir a reyes y plebeyos.
Sueño con que algún día las cosas cambiarán y tendremos todos, como los vallecaucanos, la mirada puesta en nuestro equipo amado.
Sé que será difícil hacer caer en la cuenta a quienes detentan el poder de mirar el fútbol con otros ojos, pero no cejo en mi empeño de hacerles entender a todos que este equipo nos pertenece, y es de ellos la oportunidad histórica de cambiar silbidos por aplausos, fracasos por títulos y apatía por sentimiento.
Por ahora Bucaramanga debe encargarse de derrotar al Cartagena para seguir clasificado a los cuadrangulares, mañana ya veremos si poco a poco nuestros anhelos tienen eco.














