Fútbol
Viernes 08 de agosto de 2025 - 07:00 PM

Una mirada incómoda: Juan Pablo Montoya abre el debate sobre el valor de perder

El histórico piloto colombiano criticó la forma en que el país reacciona ante las derrotas deportivas, tras la final perdida por la Selección Colombia Femenina en la Copa América.

Una mirada incómoda: Juan Pablo Montoya abre el debate sobre el valor de perder. (Foto: COLPRENSA/VANGUARDIA)
Una mirada incómoda: Juan Pablo Montoya abre el debate sobre el valor de perder. (Foto: COLPRENSA/VANGUARDIA)

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Las repercusiones de la reciente final de la Copa América Femenina, donde la Selección Colombia cayó ante Brasil por penales, siguen generando conversación en todos los ámbitos del deporte nacional.

Esta vez, fue una figura histórica de otra disciplina quien alzó la voz: Juan Pablo Montoya, uno de los máximos referentes del automovilismo colombiano, ofreció una visión crítica sobre cómo se perciben los logros deportivos en el país.

En diálogo con el programa Despierta Win de Win Sports, Montoya se refirió sin rodeos al tratamiento que han recibido las jugadoras por parte de la afición y los medios.

“El problema más grande en Colombia es que le gusta que uno gane, pero cuando uno no gana, es el perdedor más grande del mundo. En Colombia no miran que llegaron a la final y fueron segundas en el mundo, miran que perdieron”, declaró el expiloto de Fórmula 1.

“La colombianada más grande del mundo”

Montoya no se quedó ahí. Con su estilo directo y habitual franqueza, remató: “Es la colombianada más grande del mundo. Lo digo porque realmente no me importa lo que piensen. En vez de apreciar que llegaron a la final, ven que perdieron. Entonces, es complicado”.

Acompañado por su hijo Sebastián, también piloto, el expiloto de Williams y McLaren puso sobre la mesa un debate de fondo: ¿cómo enfrentan los colombianos el concepto de derrota? Para él, perder no es el fin del mundo.

“Lo que tienen que hacer es ver qué hicimos bien, qué hicimos mal y qué faltó. Eso es lo que hacemos con Sebastián. Uno se prepara para ganar, y si no lo logra, debe volver mejor preparado para el siguiente paso”, añadió.

Preparación mental: la clave que muchos subestiman

Montoya, quien supo ser protagonista en una de las eras más competitivas de la Fórmula 1, destacó que lo más difícil no es manejar un monoplaza a más de 300 km/h, sino manejar la cabeza. “La presión no se maneja el día de la carrera, sino en la preparación previa. La diferencia está ahí”, explicó.

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Y tiene autoridad para decirlo. En su trayectoria en la F1 (2001-2006), Montoya ganó 7 Grandes Premios, incluyendo escenarios emblemáticos como Mónaco, Monza y Silverstone. Además, sumó triunfos en IndyCar, Nascar, y competencias de resistencia como las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Daytona.

Reacciones divididas: ¿arrogancia o verdad incómoda?

Las declaraciones del excampeón no tardaron en provocar una avalancha de reacciones. En redes sociales, el país se dividió. Algunos lo acusaron de arrogante. “Acá se trata de cambiar el chip conformista y ver que estamos para más. No podemos aplaudir siempre los segundos lugares”, escribió un usuario.

Otro sector, en cambio, defendió la postura del piloto: “Montoya tiene razón. Acá no se valora el proceso ni el esfuerzo. Si no se gana, todo lo demás se olvida. Eso desmotiva”.

Esta división puso en evidencia un dilema que va más allá del fútbol femenino: el de una sociedad que, a veces, no reconoce el mérito si no viene con una medalla dorada. En palabras de Montoya, esa mentalidad termina afectando la forma en que se preparan y evolucionan los deportistas nacionales.

¿Es el fútbol diferente?

Parte del debate también giró en torno a las diferencias entre disciplinas. En automovilismo, por ejemplo, un segundo puesto suele ser un logro celebrado. En cambio, en el fútbol, especialmente en instancias finales, la cultura tiende a centrarse exclusivamente en el campeón.

“En fútbol, nadie recuerda al segundo. Solo se habla del que levanta la copa”, opinó un internauta. Sin embargo, muchos apuntaron que este tipo de visión a veces impide valorar los avances, sobre todo en selecciones como la femenina, que ha crecido de manera sostenida en los últimos años.

Más allá de los resultados

Montoya no pretende que se celebre la derrota. Pero sí que se valore el proceso. “Perder duele, claro. Pero no se puede castigar el esfuerzo solo porque no se logró el primer lugar. Lo importante es mejorar”, afirmó.

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Sus palabras dejan en evidencia una reflexión profunda: en el deporte, como en la vida, no todo es blanco o negro. Y muchas veces, los matices, esos que pasan por el análisis, la autocrítica y la preparación son los que marcan la diferencia entre volver a intentarlo o quedarse estancado en la frustración.

¿Tiene razón Montoya al criticar la reacción de la afición? ¿Debemos cambiar la forma en que valoramos a nuestros deportistas? La conversación está abierta y, como todo debate necesario, incomoda. Pero también construye.

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