El fútbol colombiano se ve retratado en la Copa Libertadores de 2026, en la que los clubes nacionales no ganan luego de ocho partidos, con cuatro empates y cuatro derrotas.

Bastante atrás en el recuerdo quedan aquellas épocas en las que los clubes colombianos eran protagonistas de primer orden de la Copa Libertadores de América.
En las décadas de los 80, 90 y ya en menor proporción en los 2000, el fútbol colombiano solía disputar instancias decisivas, pero, por ejemplo, ya está por completarse una década sin que se asome a las semifinales.
Precisamente, en los 80 se acomodaron en semifinales en nueve ocasiones, disputando incluso cuatro finales: tres perdidas de América y el título de Nacional en 1989 frente a Olimpia.
En los 90, los elencos ‘cafeteros’ disputaron ocho semifinales y tres finales, estas últimas perdidas por Nacional (1995), América (1996) y Cali (1999).

Entre 2000 y 2010 fueron cuatro las semifinales de los colombianos, con el inolvidable campeonato de Once Caldas (2004) frente al poderoso Boca Juniors.
Entre 2010 y 2020 únicamente llegaron a dos instancias de semifinales, con el recordado título de Nacional en 2016 frente a Independiente del Valle.
Desde 2020 a la fecha, lo máximo que alcanzaron las escuadras colombianas fueron los cuartos de final, mediante Deportivo Pereira, en 2023.
La discreta Copa Libertadores de 2026 para los equipos colombianos
La actualidad de los representantes ‘cafeteros’ en el certamen de clubes más importante del continente apenas raya con lo discreto, luego de dos jornadas en las que ninguno de los cuatro conjuntos que compiten han cosechado, por lo menos, una victoria.
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Medellín, en el Grupo A, igualó 1-1 de local contra Estudiantes de La Plata y cayó 4-1 a domicilio frente a Flamengo.

Deportes Tolima, en el Grupo B, igualó 0-0 en su estreno frente a Universitario de Perú, como local; y luego fue sometido 3-1 por Nacional de Uruguay, en Montevideo.
Santa Fe, en el Grupo E, registra una igualdad 1-1 en casa ante Peñarol de Uruguay y una caída 2-0 contra Corinthians en São Paulo.
Junior, en el Grupo F, empató 1-1 en su estadio ante Palmeiras y cayó 1-0 en Asunción contra Cerro Porteño.
En ocho partidos, los equipos colombianos registran cuatro empates y cuatro derrotas.
¿Por qué el declive de los equipos colombianos?
Son varios los factores que pueden explicar el flojo balance del fútbol colombiano en los últimos años en la Copa Libertadores.
Sin duda, algo se tiene que estar haciendo mal en las bases, en los procesos de formación de los jugadores, que muchas veces no llegan con los suficientes argumentos tácticos y técnicos al profesionalismo.
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El aspecto mental también adquiere un factor relevante, teniendo en cuenta que esa debilidad para administrar el éxito y la derrota impide la consolidación de procesos y trabajos.

El formato del campeonato, que se vuelve atractivo más desde el punto emotivo en las instancias de cuadrangulares o cuartos de final, también puede influir, a raíz de que en reiteradas ocasiones las buenas campañas se construyen en unos cuantos meses, pero lejos se está de solidificar un proceso o proyecto a largo plazo, como sí lo permitían los torneos más prolongados de épocas pasadas.
Sin duda, vale la pena copiar las buenas prácticas, por ejemplo, lo que se hacía en décadas anteriores cuando existía protagonismo y, por supuesto, el camino que labraron Nacional y Once Caldas para llegar a la cima del continente.
El arbitraje, de igual forma, influye. Hay una marcada diferencia en la forma como se imparte justicia en Colombia y como se hace en Sudamérica y, aún más, en Europa. En nuestro país el juego se corta constantemente y, al momento de la competencia internacional, hay marcadas diferencias que terminan perjudicando.
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La dinámica de juego, intensidad y estrategia del fútbol colombiano de estos momentos se ven muy distanciados de lo que exige el fútbol moderno.
La brecha estructural y económica con otros países, caso Brasil, se abrió demasiado, con equipos y directivos que no han sabido gestionar para adquirir más recursos, lo que les priva de fichar mejores jugadores e invertir en la base.
Los talentos jóvenes parten muy rápido al balompié internacional. Ante los primeros destellos de calidad, son vendidos y así no existe una retroalimentación. Hoy en día, las principales figuras del fútbol colombiano son veteranos, que regresaron al país luego de cerrar su ciclo en el balompié de primer nivel en Europa.
El aporte de estos históricos es importante, pero también hay un desbalance con esos jóvenes prospectos que armen una mezcla ganadora.
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La opinión del experto
Jorge Ramoa, reconocido futbolista de las décadas de 1980 y 1990, además de entrenador, reconoció que hay dos factores determinantes para entender los flojos resultados de los clubes colombianos en la Copa Libertadores.
“Las razones puntuales y concretas serían que ya los mejores jugadores colombianos no juegan en Colombia y que los jugadores extranjeros que llegan no tienen el mismo nivel de los que llegaban antes, que muchos eran jugadores de selección en su país”, indicó.
Desde 2016 el fútbol colombiano viene perdiendo protagonismo en la Libertadores
2016: Nacional campeón.
2017: Medellín, Santa Fe y Nacional eliminados en primera ronda.
2018: Nacional eliminado en octavos de final por Atlético Tucumán.
2019: Tolima y Junior por fuera en primera ronda.
2020: Medellín, América y Junior eliminados en primera fase.
2021: Junior, Santa Fe, Nacional y América eliminados en primera ronda.
2022: Deportes Tolima fue eliminado en octavos por Flamengo.
2023: Nacional perdió en octavos ante Racing y Pereira llegó hasta cuartos frente a Palmeiras.
2024: Junior perdió contra Colo Colo en octavos.
2025: Nacional cayó ante Sao Paulo en octavos.

















