Lionel Messi confesó la molestia que sintió durante el partido. Esa reacción terminó siendo clave para marcar dos goles, convertirse en el máximo goleador de los Mundiales y acercar a Argentina a su gran objetivo en el Mundial 2026.

Lionel Messi afirmó estar “feliz” y también “cansado” este lunes al final del partido que Argentina ganó por 2-0 ante Austria y en el que el ’10′ hizo historia con dos goles para convertirse, con 18 tantos, en el máximo artillero de los mundiales.
“Estoy muy feliz por el triunfo, fue un triunfo importantísimo, un partido muy duro y muy trabajado que nos da tranquilidad para lo que viene. Este es el Mundial y todo es muy intenso e igualado, pero estamos felices de sumar seis puntos y conseguir la clasificación”, dijo en declaraciones a la televisión.
Messi, con humildad, quiso restar importancia a lo conseguido este lunes en el estadio de Arlington (Texas) con la Albiceleste, pero sus cinco anotaciones lo ponen, además, en la cima de la clasificación de goleadores del Mundial 2026.

“No me imaginé empezar así. Estoy cansado, pero espero poder celebrar esto con mis compañeros, nunca se sabe lo que pueda pasar ahora pero estoy feliz por el resultado y la participación de todos”.
Consultado por si tiene algún equipo favorito, dijo: “No tengo favoritos, ahora estoy cansado por el esfuerzo de hoy y la verdad me cuesta pensar”.
Messi aseguró que lograr triunfos ante Argelia y Austria estaba dentro de los planes del equipo, aunque subrayó que el ritmo intenso del partido complicó el funcionamiento ofensivo: “Por momentos nos costó hacer las posesiones largas que nosotros queremos. Ellos tampoco nos hicieron daño pero fue un partido muy trabado donde había que jugar muy rápido”.

El capitán argentino se refirió al penalti malogrado al principio del partido: “Hoy hubo momentos en los que tuve mucha bronca por el penal que erré, lo pateé muy mal, pero por suerte pudimos revertir esa situación, sacar la ventaja y quedarnos con los tres puntos, que es lo más importante”.
También opinó respecto a la motivación del plantel de Argentina: “Cuando este grupo se junta para competiciones oficiales o para amistosos, disfruta de entrenar y del día a día. También disfruta de ver a la gente así, de darle alegrías, y vamos a seguir intentado dárselas”.
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“Esto es pasito a pasito, es largo, difícil”, consideró Messi respecto a la competición.
Messi, el dueño del mundo
No hay debate posible ya. Los números avalan una trayectoria única, probablemente irrepetible, porque Lionel Messi ya se ha encaramado a la cima de los principales récords de los Mundiales. Es el dueño del mundo.
Solo queda lejos de su alcance los tres títulos de Pelé, para maldecir aquella final en Maracaná, perdida contra Alemania. El resto los atesora. Más partidos, más minutos, más victorias, más goles, más contribución al gol (goles más asistencias)...

Atormentado durante años por la necesidad de conquistar un título mayor, fue la Copa América de Brasil 2020, celebrada en medio de unas gradas vacías por la COVID, la que destapó el tarro. O quizá antes, con la llegada al banquillo de Lionel Scaloni, el técnico que entendió cómo encontrar el ecosistema adecuado para rodear al genio. No se trataba de idolatrarlo, ni siquiera de acompañarlo con sus amigos, como en otras épocas.
Messi se encontró con un grupo que sabía que tenía una misión. Con jugadores como Enzo Fernández, que con 16 años le escribió una carta para pedirle que no dejase la selección, que estaban dispuestos a darlo todo para llenar el hueco que había en la vitrina de su capitán.
Y tras Maracaná, la ‘Scaloneta’ se acostumbró a ganar. Primero el Mundial, en Catar, con la mejor final posible Messi ante Mbappé, con triunfo de la vieja escuela.

Y Luego, una segunda Copa América en Estados Unidos, con lágrimas incluidas por lesionarse en la final contra Colombia, que enjugó el gol de Lautaro Martínez.
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Ahora, Argentina ha hecho honor en dos partidos a su condición de campeona, de máxima favorita. Dos partidos, dos victorias.
Messi, a su primer reto. Dos partidos, cinco goles para dejar atrás a Miroslav Klose -que de inmediato le felicitó-, para zanjar un debate que solo queda entreabierto a la espera de sabre si suma una nueva Copa del Mundo.
Cuando se cumplen 40 años del ‘gol del siglo’, en Argentina, y quizá también en el resto del mundo, ya no es necesario elegir entre Maradona o Messi. Hay sitio para los dos.
















