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Jueves 15 de agosto de 2024 - 08:30 AM

El error que le ‘pesó’ toda la vida al santandereano Juan Romero en los Juegos Olímpicos

Juan Romero Páez, favorito para subirse al podio en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, ni siquiera pudo competir porque excedió el peso de su categoría, los 52 kilogramos.

Juan Romero Páez, quien se cambió el nombre a Ismail, es el mejor pesista santandereano de la historia. Foto: leanotas.com
Juan Romero Páez, quien se cambió el nombre a Ismail, es el mejor pesista santandereano de la historia. Foto: leanotas.com

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Publicado por: Deportes 1

¿Qué son 100 gramos? Nada, pareciera. En términos alimenticios, dos huevos.

Pero para Juan Romero Páez lo fueron todo en los Juegos Olímpicos de 1972, en Múnich.

A las justas de Alemania, el pesista santandereano, de 23 años y con pinta de Clark Kent: traje, corbata y gafas, arribó como una de las principales cartas de Colombia para conseguir una medalla olímpica, la primera de la historia.

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Meses antes, en la capital de Santander, tuvo un multitudinario recibimiento en el aeropuerto Gómez Niño, luego de conseguir la ‘medio bobadita’ de dos primeros lugares en los Juegos Panamericanos de Cali, cuatro preseas doradas en el Sudamericano de Lima, Perú, y el tercer cajón del podio en el Mundial celebrado también en suelo ‘inca’.

Las calles de la ‘Ciudad Bonita’, que en esa época le hacían honor a su remoquete, por el orden, el civismo y la tranquilidad para transitar sin miedo a la inseguridad, nada que ver con la actualidad, también se colmaron para ovacionar al ídolo del deporte de la ‘Tierra del Cañón del Chicamocha’.

Luego de ser tercero en el Mundial, Juan Romero Páez fue recibido por una multitud en Bucaramanga. Foto: Archivo / VANGUARDIA
Luego de ser tercero en el Mundial, Juan Romero Páez fue recibido por una multitud en Bucaramanga. Foto: Archivo / VANGUARDIA

Personalidades del gobierno departamental y local, empresarios, dirigentes deportivos y hasta la reina de Santander, Martha Lucía Cardozo, le rindieron un merecido homenaje a quien ya no era una promesa de la halterofilia nacional, sino una realidad, porque hacía que pareciera fácil levantar 300 kilogramos y echarse al hombro las ilusiones de un país ávido de triunfos deportivos.

Romero Páez era una de las celebridades atléticas de la época, a la par, por ejemplo, de Martín Emilio Cochise Rodríguez, quien se perdió los Olímpicos en suelo alemán porque el barranquillero Édgar Sénior dio a conocer una foto donde el pedalista posaba con un uniforme de un equipo profesional y en el reglamento de las justas solo podían competir ciclistas amateur.

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De allí salió la famosa frase de Cochise: “En Colombia la gente se muere más de envidia que de cáncer”.

Todo el peso de un país encima

El 27 de agosto de 1972, sobre las 11:42 a.m., a Juan Romero, quien estudió en el Colegio Santander, se le acabaron las esperanzas de medalla, sin siquiera competir.

Durante el pesaje oficial de los Juegos de Múnich, que se vieron empañados por la masacre donde asesinaron a once miembros del equipo olímpico israelí, fue eliminado al exceder, “por 100 gramos, el peso permitido en su categoría, que era de 52 kilos”.

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Inmediatamente, surgieron versiones de que al santandereano se le fueron las luces con la comida y hasta se atrevieron a decir que los gramos de más, que también se comentó que fueron 27, llegaron por consumir pollo y fríjoles.

“No levantó peso, lo subió”, “Medalla de oro en levantamiento de cuchara” y “Desliz de mesa”, fueron algunos de los titulares de la prensa nacional.

Vanguardia, por su parte, reseñó el acontecimiento con el encabezado: “El peso venció a Romero”.

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Juan Romero Páez era favorito para ganar medalla en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. Foto: Archivo / VANGUARDIA.
Juan Romero Páez era favorito para ganar medalla en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. Foto: Archivo / VANGUARDIA.

Los directivos del Comité Olímpico Colombiano, de la Federación de Levantamiento de Pesas y de Coldeportes mostraron mucha indignación.

“Era nuestra máxima esperanza”, dijo Mario García, del Comité, mientras que Humberto Zuluaga, de Coldeportes, indicó que “no se justifica el esfuerzo que se ha hecho, para que ahora vaya a suceder lo que estamos lamentando”.

También fueron el blanco de las ‘pesadas’ críticas el entrenador Spartak Arrutiniani, así como los médicos de la delegación nacional.

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En el registro de la época de esta casa periodística, Romero sostuvo que el día del pesaje no desayunó, que padecía una enfermedad que le provocaba altibajos en el peso y que no consumía fríjoles hace seis meses.

En julio de 2012, en ‘Soho’, apareció una declaración de Juan Romero, quien se cambió el nombre a Ismail, en la cual aseguró que “yo quería arrancarme los pelos, con un puñado habría tenido”, para dar el peso indicado.

En el salón de la fama

Dos años después del suceso en los Olímpicos, Romero dejó de competir, pero siguió vinculado con la disciplina, siendo entrenador e instructor general de deportes y halterofilia en Coldeportes Antioquia.

Juan Romero Páez no pudo competir en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, porque excedió su peso por 100 gramos. Foto: Archivo Vanguardia.
Juan Romero Páez no pudo competir en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, porque excedió su peso por 100 gramos. Foto: Archivo Vanguardia.

Fundó en Medellín su empresa, Prismatec Indesing, que fabrica equipos inteligentes para uso personal y profesional en las áreas de la salud, estética, fisioterapia, la biorrecuperación deportiva, medicina alternativa y veterinaria.

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En 2020, la Confederación Panamericana de Levantamiento de Pesas lo ubicó en el ‘Salón de la Fama’, junto a los también pesistas ‘cafeteros’ Mabel Mosquera y Diego Salazar.

El levantamiento de pesas no pudo ser el deporte que le entregara las primeras medallas en el olimpismo a Colombia, que llegarían justamente en Múnich 1972 gracias a la plata del tiro deportivo, con Helmut Bellingrodt; y los bronces del boxeo mediante Alfonso Pérez (57-60 kg) y Clemente Rojas (54-57 kg), que sirvieron para desviar la atención mediática en los ganadores.

Pero con el paso de los años el deporte de las barras y los discos sí se transformó en el más laureado para Colombia, con 11 medallas en total, desde el oro alcanzado por María Isabel Urrutia en Sídney 2000, hasta las platas de Yeison López y Mari Leivis Sánchez en París 2024.

A Romero Páez, esos gramos de más le pesaron toda la vida.

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