Lo que comenzó con raquetas prestadas, hoy es la cuna de campeones continentales y símbolo del deporte en Santander

En el año 2005, una familia de apasionados por el deporte decidió transformar su visión en una realidad que, dos décadas después, sigue cosechando frutos.
Félix Enrique, Luis Enrique, Sergio Andrés y Diego Fernando Becerra, con el respaldo de Ken Stillman, entonces presidente de la Federación de Squash de Estados Unidos, dieron vida a la Academia Becerra-Stillman, un proyecto que con el tiempo se consolidó como la mejor academia de squash en Colombia y una de las más reconocidas de América Latina.

Lo que nació con humildes inicios, raquetas prestadas y mucha ilusión, hoy representa un legado que ha marcado a generaciones enteras.
Una historia forjada con disciplina, constancia y pasión
En estos veinte años, la Academia ha sido sinónimo de excelencia, dedicación y compromiso. Con sede en el Club Unión, este espacio ha sido mucho más que una sede deportiva: ha sido el hogar, el refugio y el motor constante del crecimiento de cientos de atletas.

“Sin el apoyo del Club Unión, hoy no estaríamos celebrando estas dos décadas”, reconocen los fundadores.
La historia de la Academia es una historia de trabajo silencioso, liderado por una familia que convirtió su pasión en una misión.
Más que deporte: un modelo de formación integral
Uno de los pilares fundamentales del éxito de la Academia Becerra-Stillman ha sido su enfoque integral y multidisciplinario.

Aquí no solo se entrenan campeones deportivos, sino también personas íntegras. Su equipo está conformado por entrenadores con experiencia profesional, así como preparadores físicos, fisioterapeutas, coaches mentales y expertos en stretching.
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Este modelo de acompañamiento busca formar al deportista en cuerpo y mente, con altos estándares de calidad y siempre apuntando al desarrollo humano.
Glorias juveniles nacidas del esfuerzo
Los resultados están a la vista: campeonatos nacionales, medallas suramericanas y podios panamericanos han llevado a la Academia al primer plano del squash continental.

Más de una veintena de jóvenes han brillado con luz propia, y lo más alentador es que muchos de ellos siguen siendo promesas juveniles.
Entre los nombres más destacados figuran:
Lucía Bautista, Karoll González, Juanita Sarmiento, Salomé Mantilla, Santiago Mateus, Juan Pablo Niño, Alejandro Mateus, José Santamaría, Efraín Mantilla, Iván Santamaría, Luciana Silva, Andrés Villamizar, Santiago Mosquera, Matías Rueda, Alejandro Almeida, Isabella Gómez, Gabriela Cáceres, Santiago Alvernia y Sebastián Ahumada.

Cada uno de ellos representa no solo logros deportivos, sino historias de disciplina, sacrificio y superación personal.
Proyección internacional y expansión sin fronteras
La Academia no se detiene. De cara al futuro, sus objetivos son claros: convertirse en el principal semillero de Colombia, internacionalizar a sus atletas y reforzar alianzas con instituciones deportivas de élite.
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“Tenemos conexiones activas con academias en Egipto, Noruega, Bélgica, Holanda, Alemania, Perú y Estados Unidos. Esto nos permite ejecutar campamentos globales y brindar experiencias internacionales a nuestros deportistas”, destaca Félix Enrique Becerra Puccetti, gerente de ECOINVENTIVA S.A.S.

Este enfoque ha permitido llevar a los atletas colombianos a escenarios de alto rendimiento alrededor del mundo, posicionando a la Academia como un referente global.
Una comunidad que crece con el deporte
Más allá de los trofeos, la Academia Becerra-Stillman representa una comunidad unida por el squash, donde niños, jóvenes y adultos encuentran un espacio de formación, competencia y crecimiento personal.
La pasión por este deporte es el motor que mueve a sus fundadores, entrenadores y jugadores.
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“El squash es la fuerza que nos mueve, y nuestros alumnos son la imagen de esta pasión”, reitera Becerra.

Hoy, cuando se cumplen 20 años de historia, la Academia no solo celebra un aniversario: celebra la consolidación de un sueño que sigue transformando vidas, forjando campeones y dejando huella en cada cancha donde su nombre resuena.
Un legado que apenas comienza
En tiempos donde los proyectos deportivos suelen diluirse en el olvido, la Academia Becerra-Stillman se alza como un ejemplo de lo que se puede lograr con trabajo, visión y compromiso.
Son veinte años de gloria, pero también de humildad, de creer en los sueños y de convertir una pasión en un legado. Y si algo es seguro, es que este legado apenas comienza.















