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Martes 03 de febrero de 2026 - 02:43 PM

El jugador más excéntrico de la NFL llega al Super Bowl con los Patriots

El Super Bowl se disputa este domingo, a las 6:30 p.m., con una revancha histórica; Bad Bunny en el medio tiempo y el espectáculo deportivo más grande del planeta.

Mack Hollins y sus excentricidades: el receptor de los Patriots que será protagonista en la Super Bowl. /FOTO: Tomada de Redes
Mack Hollins y sus excentricidades: el receptor de los Patriots que será protagonista en la Super Bowl. /FOTO: Tomada de Redes

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En la NFL, donde la disciplina roza lo militar y las rutinas se repiten como un ritual sagrado, siempre hay espacio para un personaje que desafía las normas.

En la antesala de la Super Bowl, uno de los focos no apunta solo a las tácticas ni a las estrellas mediáticas, sino a un jugador que ha hecho de la excentricidad una marca personal: Mack Hollins, el receptor abierto de los New England Patriots que camina descalzo, come con las manos y llega al estadio disfrazado como si cada partido fuera una pasarela alternativa.

A sus 32 años, Hollins se prepara para disputar su segunda Super Bowl, esta vez frente a los Seattle Seahawks, tras superar una lesión abdominal que lo dejó fuera de varios partidos desde diciembre. Su regreso se produjo justo a tiempo, en la final de Conferencia ante los Denver Broncos, donde participó en dos jugadas clave y confirmó que, pese a sus manías, sigue siendo una pieza confiable dentro del esquema ofensivo.

El lado más insólito de la NFL: Mack Hollins, el jugador que rompe todos los moldes. /FOTO: Tomada de Redes
El lado más insólito de la NFL: Mack Hollins, el jugador que rompe todos los moldes. /FOTO: Tomada de Redes

Un estilo de vida fuera del libreto

Dentro de una plantilla que reúne a 53 jugadores con rutinas estrictas, Mack Hollins destaca por ir en sentido contrario. Desde que descubrió los llamados “ejercicios holísticos de suelo” tras una grave lesión en 2018, el receptor decidió caminar descalzo a todas partes, evitando los zapatos salvo cuando es estrictamente obligatorio. Para él, el contacto directo con el suelo es parte de su recuperación física y mental.

Su relación con la comida tampoco sigue los estándares habituales de la liga. No utiliza cubiertos, solo es vegetariano los días de partido y asegura que prefiere pasar hambre porque, según su filosofía, “los perros hambrientos corren más rápido”. Incluso rechaza la sopa, convencido de que no es un alimento natural para el ser humano.

Disfraces, creencias y una personalidad sin filtro

Hollins también se ha convertido en un fenómeno fuera del campo por sus apariciones previas a los partidos. En cada equipo por el que ha pasado —Philadelphia Eagles, Miami Dolphins, Las Vegas Raiders, Atlanta Falcons, Buffalo Bills y ahora New England Patriots— sus compañeros esperan con curiosidad el atuendo del día.

Ha llegado al estadio caracterizado como Pedro Picapiedra, búfalo, ‘muppet’, científico loco, obrero de la construcción, soldado de la Guerra de Independencia estadounidense o incluso como un playero en medio de temperaturas bajo cero.

En su universo personal también hay espacio para creencias peculiares: convive con serpientes, afirma que los gatos “roban el alma” y sueña con tener un acuario cuando se retire. Todo esto lo comparte sin complejos en redes sociales, donde también da consejos de mecánica y reflexiones sobre la vida. “Haz las cosas que te hacen feliz. La vida es demasiado corta para preocuparse por lo que piensen los demás”, suele repetir.

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Del personaje al jugador clave

Más allá del show, su aporte deportivo es real. Antes de la lesión, Hollins había participado en el 68 % de las jugadas ofensivas de los Patriots, más que cualquier otro receptor del equipo. Elegido en la cuarta ronda del Draft de 2017, ha construido una carrera sólida, sin grandes titulares, pero con constancia y versatilidad.

Ahora, en la semana más importante de la temporada, Mack Hollins vuelve a estar donde soñó. Las sandalias invisibles, los disfraces y las teorías extravagantes quedan fuera del emparrillado. En la Super Bowl, el jugador más excéntrico de la NFL se transforma en uno más… hasta que termine el partido y vuelva a recordarle al mundo que, incluso en el deporte más rígido, siempre hay lugar para ser diferente.

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