Dos presentaciones separadas por seis años redefinieron la representación latina y desataron debates culturales y políticos a escala global.

Publicado por: Danilo Cárdenas
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl se ha convertido en una vitrina global para la cultura pop, y en los últimos años la representación latina ha protagonizado algunos de sus momentos más memorables. El show de Shakira y Jennifer Lopez en 2020 y el histórico espectáculo de Bad Bunny en 2026 representan dos hitos distintos, pero complementarios, en esa evolución cultural.
En 2020, Shakira y Jennifer Lopez compartieron el escenario en el Super Bowl LIV, convirtiéndose en las primeras mujeres latinas en co-encabezar el halftime show. Su presentación combinó pop, champeta y reguetón, con invitados como Bad Bunny y J Balvin, y fue celebrada por la crítica como una “afirmación del orgullo latino y la diversidad cultural”.
Seis años después, Bad Bunny hizo historia al convertirse en el primer artista latino en solitario en encabezar el espectáculo, interpretando principalmente canciones en español y llevando al escenario una recreación completa de un pueblo puertorriqueño, con elementos culturales como dominó, piraguas, bodas tradicionales y campos de caña de azúcar.
🇺🇸 | ÚLTIMA HORA: El espectáculo de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl LX (2026) rompió el récord histórico de audiencia con 142,3 millones de espectadores. pic.twitter.com/WnaNqYfHQA
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) February 9, 2026
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El contexto político del show de Shakira y J.Lo: el caso Colin Kaepernick
La presentación de 2020 estuvo marcada por una controversia que trascendía la música. En 2016, el quarterback Colin Kaepernick comenzó a arrodillarse durante el himno nacional de Estados Unidos para protestar contra la violencia policial y la discriminación racial.
Su gesto generó una fuerte polarización política y social, y, tras la temporada 2016, el jugador quedó fuera de la NFL, lo que muchos interpretaron como una represalia de la liga.
Para 2019 y 2020, varios artistas rechazaron participar en el Super Bowl en solidaridad con Kaepernick. Rihanna, Cardi B y otros músicos declinaron la invitación como protesta contra la NFL. A pesar de ese contexto, Shakira y Jennifer Lopez decidieron aceptar la invitación, defendiendo su participación como una oportunidad para representar a las minorías y a la comunidad latina en uno de los escenarios más influyentes del mundo.
La NFL, por su parte, había firmado un acuerdo con Roc Nation de Jay-Z para supervisar la selección de artistas del halftime show, en un intento de mejorar su imagen tras las críticas por el caso Kaepernick y las protestas sociales.
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Entre la música y la política: inmigración, ICE y polémica en el halftime show
Mientras el show de 2020 apostó por la coreografía, el espectáculo y la celebración de la feminidad latina, el de 2026 tuvo un enfoque más cultural y político, con mensajes explícitos contra el odio y referencias a la inmigración. Bad Bunny proyectó frases como: “lo único más poderoso que el odio es el amor” y sostuvo banderas de países latinoamericanos junto a un balón con el mensaje “Together we are America”.
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El contexto político también fue distinto: Bad Bunny actuó en medio de operativos masivos de deportación y tras sus declaraciones contra ICE en los Grammy, lo que provocó críticas de sectores conservadores, incluyendo mensajes del expresidente Donald Trump, quien calificó el show como “uno de los peores de la historia”.

Dos momentos, un mismo legado: cifras, impacto y récords
El show de Shakira y Jennifer Lopez fue visto por más de 103 millones de personas en televisión y se convirtió en el espectáculo de medio tiempo más visto en YouTube, con más de 323 millones de reproducciones acumuladas, además de un aumento del 230% en el streaming de Shakira y 335% en el de J.Lo tras el evento.
















