El keniano firma la primera marca oficial por debajo de las dos horas en maratón, mientras Tigst Assefa también hace historia en una jornada inolvidable en la capital británica.

El reloj marcaba algo más que segundos en Londres. Marcaba un antes y un después. El 26 de abril de 2026 dejó de ser una fecha cualquiera para convertirse en el día en que el ser humano empujó sus propios límites hasta lo impensado.
En medio de miles de voces, disfraces y un ambiente festivo, el keniano Sabastian Sawe escribió una página que parecía reservada para la fantasía: correr un maratón oficial en menos de dos horas. Y no fue lo único. La jornada terminó siendo una de las más gloriosas en la historia del atletismo.
Sawe rompe la barrera imposible
En el cuarto maratón de su carrera deportiva, con pleno de victorias, Sabastian Sawe pulverizó en Londres la marca soñada por cualquier atleta al detener el cronómetro en 1:59:30. Con este registro histórico, enterró los 2:00:35 obtenidos en Chicago en 2023 por su compatriota Kelvin Kiptum, fallecido en febrero de 2024 en un accidente de tráfico.
La hazaña cobra aún más dimensión al recordar que en 2019 Eliud Kipchoge logró un tiempo de 1:59:40 en Viena, pero no fue homologado por no cumplir las reglas de World Athletics. Lo de Sawe, en cambio, sí cuenta. Es oficial. Es historia pura.

El keniano cruzó la meta por delante del etíope Yomif Kejelcha (1h59:41) y del ugandés Jacob Kiplimo (2h00:28), en una carrera que rompió todos los esquemas. Por primera vez, dos atletas bajaron de las dos horas en una misma prueba oficial.
“Es un día histórico para mí”, dijo Sawe a la BBC tras la victoria.
“La verdad es que empezamos la carrera muy bien y cuando nos acercábamos al final me sentía muy fuerte. Creo que mis rivales me han ayudado mucho (a batir el récord). Cuando vi el tiempo me emocioné. Todo lo que he trabajado los últimos meses se ha transformado hoy en un gran resultado”.
Una carrera que cambió en el kilómetro 30
La prueba tuvo un desarrollo intenso y estratégico. Hasta el kilómetro 30, el grupo de favoritos —entre ellos Tamirat Tola, Amos Kipruto y Deresa Geleta— se mantuvo compacto. Sin embargo, fue en ese punto donde todo cambió.
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Sawe y Kejelcha se escaparon en solitario, elevando el ritmo y abriendo una brecha que hizo evidente lo que estaba en juego: la posibilidad real de romper la barrera de las dos horas.

A falta de un kilómetro, Sawe lanzó el ataque definitivo. Dejó atrás a Kejelcha y cruzó la meta en un tiempo nunca antes visto. Un golpe definitivo a una de las barreras más simbólicas del deporte.
Steve Cram, comentarista de la BBC, no ocultó su asombro:
“Aún no me lo creo. Hay momentos que ocurren en la historia del deporte y quieres ser parte de ellos y haber presenciado esto es un privilegio. Pensábamos que iba a ser un día propicio para los récords, pero ni en nuestros sueños más locos podríamos haber previsto esto”.
El camino de un elegido
Sawe, que el pasado 16 de marzo cumplió 31 años, parecía destinado a este momento. Tras intentarlo sin gran éxito en 1.500, 5.000 y 10.000 metros, encontró su lugar en las largas distancias a partir de 2022.
Su primer gran golpe llegó en octubre de 2023, cuando se proclamó campeón del mundo de medio maratón en Riga. En 2024 consolidó su dominio con victorias en Praga y Copenhague.
Ese mismo año decidió dar el salto al maratón. El 1 de diciembre debutó en Valencia con 2:02:05, la mejor marca mundial de 2024. Fue el segundo estreno más rápido de la historia, a solo doce segundos del registro de Kiptum en 2022.
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Aquel día también mostró su lado más humano al solidarizarse con las víctimas de las riadas en la Comunidad Valenciana, celebrando con una bandera de Kenia combinada con la senyera.
En 2025 confirmó su dominio con triunfos en Londres (2:02:27) y Berlín (2:02:16), lo que le valió el premio a Mejor Atleta del Mundo Fuera del Estadio.
Un mensaje claro contra el dopaje
Antes de su consagración, Sawe fue sometido a más de una veintena de controles antidopaje sorpresa en los meses previos a Berlín 2025.
“El dopaje es un problema grave en mi país. Para combatirlo, debemos visibilizarlo y abordarlo. Todos debemos combatir lo que se ha convertido en un cáncer para los atletas keniatas. Espero no solo servir de ejemplo para otros atletas, sino también para que la gente se esfuerce por abordar el problema. Pero primero quiero demostrar que estoy limpio cuando me presento en la línea de salida y que cualquier resultado que obtenga no se vea empañado por ser keniata”, afirmó.
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De los campos de maíz a la cima del mundo
Criado en la aldea de Cheukta, en el oeste de Kenia, Sawe creció entre campos de maíz donde trabajaba su padre, Simion. Su madre, Emily, fue quien le inculcó el amor por el atletismo.
“Al principio no tuve mucho éxito. Con el tiempo, empecé a entrenar más en serio, me uní a un campamento de entrenamiento y finalmente conseguí un patrocinador, lo que me ayudó a centrarme por completo en el atletismo. Requirió paciencia y perseverancia”.
El atletismo le cambió la vida. Lo llevó a entrenar en Kapsabet, en el condado de Nandi, donde se forjó como estrella sin perder sus raíces.
“Entrenar en un equipo competitivo te impulsa a superarte. Cuando todos se esfuerzan al máximo, te motiva a seguir mejorando porque siempre hay un reto para los demás”.
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Assefa también hace historia
La jornada no solo fue histórica en la categoría masculina. La etíope Tigst Assefa también brilló con luz propia al imponerse con un tiempo de 2:15:41, batiendo su propio récord del mundo.

Ya poseía la mejor marca universal en un maratón solo para mujeres con 2:15:50 desde el 27 de abril de 2025 en Londres, y ahora la mejoró en nueve segundos.
Completaron el podio las kenianas Hellen Obiri (2h15:53) y Joyciline Jepkosgei (2h15:55).
Un Londres volcado con su maratón
El contexto también acompañó. Con temperaturas máximas de 16 grados, miles de personas llenaron las calles de Londres para seguir una de las citas más emblemáticas de la ciudad.

La carrera popular volvió a ser protagonista con disfraces de todo tipo, incluido un hombre que corrió con un frigorífico de 25 kilos a sus espaldas. Además, se batió el récord de participación con cerca de 60 000 corredores.
Entre ellos, la española Marta Galimany fue décima con 2:27:38, mientras que la uruguaya Julia Paternain terminó octava con 2:25:47.
Lo que ocurrió en Londres no fue solo una carrera. Fue un punto de quiebre. Un recordatorio de que los límites, incluso los más simbólicos, están hechos para caer. Y esta vez, el mundo fue testigo en tiempo real.

















