La elaboración de vestidos para niños y niñas es la pasión que por cerca de 50 años mantiene encendida la llama de Orlando Castro con el único propósito que el sector de las confecciones se reactive y motive a los jóvenes emprendedores de la ciudad de Bucaramanga.
Comprar, desbaratar, pintar y volver a crear una nueva prenda de vestir, así fue el comienzo del sueño de un joven emprendedor y visionario que pese a no tener conocimiento ni formación académica en el área de las confecciones ya completó 50 años elaborando prendas para los niños y niñas de los diversos rincones de Colombia.
Se trata de Orlando Castro Saavedra, empresario y dueño de la fábrica de confecciones en Bucaramanga Pegoticos Cris Rose, en la que ha visto el boom del sector así como la quiebra de muchos de sus amigos y empresarios por las dificultades que ha enfrentando con los cambios de la economía nacional y regional.
Recuerda Orlando que en el año 73 junto con su esposa y suegra le apostaron por este emprendimiento y hoy con el paso de los años siguen apostando por este sector de la economía en donde ha visto pasar muchas generaciones y transformaciones no solo por la llegada de nuevas tecnologías sino también por la apertura económica que permitió la llegada de mercancía de otras latitudes como la China. Puede leer: Historia del cultivo de café que florece en pleno corazón de Cabecera en Bucaramanga
Cuenta que su empresa nació como vestidos Lenny, para la época era vendedor de textiles y comencé a mirar que había una parte en que podía explotar mis habilidades porque mi familia es de tradición confeccionista, entonces recuerdo que para empezar a tener los moldes de tallaje comprábamos los vestidos de otras fábricas y con una cuchilla los desbaratábamos con mucho cuidado para hacer los moldes.
Cuando empezamos (junto a mi esposa y suegra) no teníamos nada, el piso nos servía de mesa de corte, pero fue una cosa hermosa y fue poco a poco que fuimos desarrollando los modelos y se hacían las confecciones de vestidos de niña y niño y cuando se tenía una cantidad considerable empecé a salir a los pueblos más cercanos a Bucaramanga y la gente me empezó a comprar y de esta manera se fue conociendo la marca de la fábrica y a darse a conocer a nivel nacional, porque en ese tiempo patrociné un equipo de ciclismo y eso me ayudó mucho.
Había mucha plata
Ya para el año 83 y por ahí hasta los 90, eran buenos tiempos en la economía no solo para la gente de la ciudad sino también en los campos, porque existía el famoso “Pablo”, y Orlando recuerda que entonces la gente ganaba suficiente plata y no venían a comprar un vestido sino que encargaban hasta seis prendas y esto nos permitió obtener muchas ganancias y seguir creciendo, aunque dice que la clave del éxito es siempre tener los pies bien puestos en la tierra.
“Para esa época alancé a tener más de 70 empleados dentro de la fábrica, pero con el paso de los años la mano de obra comenzó a escasear y entonces en Bucaramanga comenzaron a aparecer los talleres satélites”, relata.
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Entonces también incursioné en esa modalidad de trabajo y empecé a ayudar a las mujeres a tener sus máquinas en sus casas o que alquilaran un garaje y se les instalaba las tres maquina indispensables para el trabajo como son: la fileteadora, la plana y de collarín, y aún tengo señoras que llevan más de 30 años trabajando con la fabrica.

Fiel a los clientes
Aunque muchas empresas han visto en las exportaciones una gran oportunidad para potenciar sus negocios, Orlando considera que prefiere seguir siendo fiel a los clientes que tiene en los diferentes rincones de Colombia y reconoce que aunque no vende grandes cantidades la prendas de su fabrica que actualmente se llama Pegoticos Cris Rose, llegan a ciudades como San Vicente del Caguán, también tiene clientes en La Guajira e incluso en la frontera con Ecuador, y teniendo en cuenta que a veces se hace difícil tener disponibilidad de mano de obra, entonces su opción es tener producción para sus clientes que por años le han permitido que la empresa siga en pie.
La feria Eimi
La feria de moda infantil, Eimi, es una de las más importante a nivel nacional e incluso internacional y Orlando es uno de los empresarios que siempre ha participado en este evento comercial.
Recuerda que cuando se realizaba en la instalaciones de Cenfer era impresionante no solo la participación de los empresarios sino también la presencia de compradores nacionales e internacionales.
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Con el tiempo se dejó de realizar pero desde hace dos años nuevamente con el apoyo de la Cámara Colombiana de Confecciones se ha reactivado este evento con el propósito que las confecciones sigan reactivando la economía regional y nacional.
En la más reciente versión que se realizó en Neomundo no se contó con la participación de muchos empresarios, pero el llamado es para que sigamos unidos y no se deje morir un sector que es tan reconocido como la fabricación de moda infantil y el objetivo es muchos jóvenes emprendedores se interesen por este sector, que no es fácil de sostener, pero ya cuenta con un gran reconocimiento.

















