El ministro de Agricultura renuncia tras polémicos comentarios en medio del alza histórica de precios del alimento básico.

Publicado por: Laura Juliana Flórez
En medio de una fuerte alza en los precios del arroz, alimento esencial en la mesa japonesa, el ministro de Agricultura de Japón, Taku Eto, presentó su renuncia tras una polémica que puso al gobierno en aprietos. Lea también: El agro colombiano encuentra terreno fértil en Estados Unidos pese a nuevas barreras arancelarias
El detonante fue una declaración en la que admitía no comprar arroz porque sus simpatizantes le regalaban tanto que le “sobraba”.
La afirmación, hecha durante un evento público en Saga, suroeste del país, desató indignación en una población que enfrenta dificultades para costear un alimento que ha duplicado su precio en el último año.
El arroz, más caro y escaso: qué está pasando

El precio del arroz en Japón ha subido casi un 90% en los últimos doce meses, generando preocupación en hogares y restaurantes.
Este incremento se debe a varios factores: el crecimiento del turismo ha impulsado el consumo en el sector gastronómico y, además, las advertencias oficiales sobre un posible megaterremoto provocaron compras masivas por precaución, generando escasez temporal. Lea también: China impone fuertes aranceles a productos industriales de EE.UU., Europa, Japón y Taiwán
En respuesta, el gobierno japonés tomó una medida sin precedentes: liberar parte de sus reservas nacionales de arroz al mercado a partir de marzo, buscando contener la escalda de precios. Estas reservas, de alrededor de 200.000 toneladas anuales, fueron creados tras una crisis similar ocurrida en los años 90.
La renuncia de Eto representa un nuevo golpe para el primer ministro Shingeru Ishiba, cuya popularidad ya venía en descenso. El propio Ishiba reconoció haber reprendido al ministro y lo instó a “reflexionar” sobre su conducta, antes de aceptar su dimisión y nombrar a Shinjiro Koizumi, exministro de Medioambiente, como su reemplazo.
Una crisis alimentaria con impacto político

El incidente llega en un momento crítico, a pocos meses de las elecciones para la Cámara Alta del Parlamento, y podría debilitar aún más el respaldo público al actual gobierno. Lea también: Labubu, la nueva cara del capitalismo creativo chino que conquista Occidente
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Pese a que Eto se disculpó públicamente y trató de enmendar sus palabras asegurando que había comprado arroz “la semana anterior”, el daño ya estaba hecho. “Fue un comentario inapropiado para quienes están luchando por acceder a un producto tan básico”, reconoció el exministro en su última intervención ante el Parlamento.
La polémica refleja no solo un mal cálculo político, sino una preocupación real: el encarecimiento de los alimentos en Japón se está convirtiendo en un tema sensible para el ciudadano promedio. El arroz, símbolo cultural y elemento clave en la dieta diaria, se ha convertido ahora también en un termómetro del malestar económico.
*Con información EFE
















