Economía
Lunes 27 de abril de 2026 - 05:58 PM

Lecciones para Santander desde México: ¿qué se puede aprender de Guanajuato Puerto Interior?

Jorge Acevedo Alarid, exdirector de Guanajuato Puerto Interior, habló con Vanguardia sobre las oportunidades y acciones concretas que debe tomar Santander para potenciar su crecimiento.

Lecciones para Santander desde México: ¿qué se puede aprender de Guanajuato Puerto Interior? | Fotos Cortesía
Lecciones para Santander desde México: ¿qué se puede aprender de Guanajuato Puerto Interior? | Fotos Cortesía

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La transformación del estado de Guanajuato, México, ha sido uno de los ejemplos más relevantes para América Latina en materia de educación, ingresos y empleo. La construcción y los resultados de Guanajuato Puerto Interior están a la vista.

El empresario y consultor mexicano Jorge Acevedo Alarid, exdirector de Guanajuato Puerto Interior, será uno de los invitados especiales a la Asamblea General de Prosantander 2026, que se llevará a cabo este martes 28 de abril en Bucaramanga.

En conversación con Vanguardia, Acevedo Alarid habló de las posibilidades que tiene Santander y explicó cuál fue el camino que tomó el estado de Guanajuato para avanzar en su desarrollo. Enfatizó que las soluciones para el departamento deben abordarse de manera articulada, priorizando proyectos que marquen el futuro de la región.

Un cambio a la vista

En su explicación sobre la situación de Guanajuato, Acevedo recordó que, en los años ochenta, este estado tenía una alta dependencia de la producción agrícola, en la que todo lo que se generaba se vendía sin transformación alguna. Ante problemas sociales, de pobreza, medioambientales y carencias educativas y de infraestructura, la región afrontó un cambio en la década de los noventa.

“No podíamos seguir pensando solamente en sembrar o tener ganadería de manera primaria, sino que había que hacer cambios sustanciales”, dijo Acevedo. El empresario enumeró las transformaciones que debía asumir la región. El primer frente era el social: la apuesta por la educación y los cambios vocacionales era esencial.

En el segundo renglón se encontraba el manejo del agua. En el tercero, Acevedo subrayó que, en los años ochenta y noventa, el Estado de Guanajuato era uno de los más pobres del país, por lo que su gente migraba a Estados Unidos para conseguir empleos de calidad.

“Estos cambios vienen a movilizar las mentalidades políticas y sociales, que empezaron a mirar otros escenarios con una visión distinta. Ahí ocurre también el cambio político de ideología”, añadió.

Con esas transformaciones llegó una de las inversiones más trascendentales: la construcción de Guanajuato Puerto Interior, un complejo de más de 1.100 hectáreas que se convirtió en uno de los puertos logísticos de mayor movimiento en América Latina.

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“Se juntan la academia, intelectuales, políticos, empresarios e iglesias; se pone una mesa en común para diseñar y proyectar el futuro de Guanajuato”, explicó Acevedo sobre el cambio de mentalidad en la entidad. Durante su gestión, no solo dirigió el diseño, construcción y comercialización del complejo, sino que también logró atraer a más de 80 empresas, generar 21.000 empleos y captar US$3.600 millones en inversión directa.

¿Qué puede aprender Santander?

En su comparación con Santander y su potencial como región, el empresario señaló que las capacidades del departamento son altas, pero se requiere una infraestructura que articule ese desarrollo. En su analogía con la Fórmula 1, Acevedo asegura que no basta con el talento: se necesita la pista para competir.

“Tienen talento, buenos ingenieros y una visión clara. Pero, ¿dónde vamos a correr? Necesitamos crear infraestructura integradora y articulada para desarrollar un ‘carro’ de Fórmula 1 y tener dónde competir. Ese es el tipo de infraestructura que hay que diseñar”, afirmó.

A juicio de Acevedo, no es momento de pedir, sino de cambiar la mentalidad y organizar los proyectos prioritarios para el desarrollo regional.

“La comunidad de Santander tiene la oportunidad, pero sobre todo la obligación de dar un golpe sobre la mesa y levantar la voz; no para pedir, sino para poner sobre la mesa los proyectos que deben ser tractores: definir qué quieren, cómo lo quieren, qué van a aportar y qué les hace falta para complementarlo”, explicó.

Frente a las múltiples dificultades que tiene Santander en materia vial —como la ruta Bucaramanga-Bogotá, la navegabilidad del río Magdalena y la fallida vía 4G entre Bucaramanga y Pamplona—, Acevedo Alarid señaló que el reto es convertir esos diagnósticos en un plan de inversiones prioritarias con soporte técnico.

“Hay que convertir ese círculo vicioso en uno virtuoso y establecer una escala de proyectos en su justa dimensión, con un orden de prioridades soportado por datos duros que respalden su viabilidad financiera y rentabilidad. Así, los recursos van a llegar”, concluyó.

El empresario recordó que la articulación de estos proyectos es fundamental para que puedan servir al crecimiento regional.

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