El empresario santandereano Carlos Andrés de Hart retiró su candidatura a la presidencia ejecutiva de la ANDI. En una carta conocida por Vanguardia, cuestionó la falta de espacios de diálogo con la Junta Directiva, la metodología de selección y las garantías para preservar la autonomía del gremio.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El empresario santandereano Carlos Andrés de Hart, mediante una carta, declinó su candidatura a la presidencia de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI, en medio del proceso que se adelanta para seleccionar al sucesor de Bruce Mac Master.
En la misiva, que fue enviada a las directivas de la ANDI este 3 de octubre y que conoció Vanguardia en exclusiva, Carlos Andrés de Hart señala la ausencia de espacios de diálogo con la Junta de Dirección General de la ANDI sobre la autonomía del gremio. Además, cuestionó la metodología de selección y argumentó que el proceso carece de garantías para asegurar una visión de país compartida y defender la independencia de la institucionalidad privada frente a presiones externas.
En la carta dirigida a Rodolfo Castillo, presidente de la ANDI, y María del Rosario Gómez, vicepresidenta de la agremiación, Carlos Andrés de Hart Pinto señala que le solicitó a Roberto Hall, socio de la firma cazatalentos Heidrick & Struggles, el retiro de su nombre del proceso de selección del presidente ejecutivo de la Asociación.
“Creo que ese mecanismo, por sí solo, no permite verificar la necesaria alineación entre la Junta y los candidatos respecto de la visión, los principios y las expectativas que deben orientar el ejercicio de la presidencia ejecutiva. Por estas razones, y ante la imposibilidad de contar con la claridad que desde el comienzo consideré indispensable, decidí retirarme del proceso”.
“Me honra sobremanera y agradezco inmensamente que ustedes y la comisión de selección me hayan considerado digno de integrar la lista de candidatos finalistas. La ANDI es una institución que respeto profundamente y llevo en el corazón. He estado vinculado a ella de distintas formas desde que tengo memoria: nuestras empresas familiares han estado afiliadas desde hace aproximadamente cincuenta años; fui funcionario de la institución; he ejercido como miembro de sus juntas directivas durante casi dos décadas y he trabajado de la mano del gremio desde el Gobierno Nacional. Como tuve oportunidad de manifestarlo desde mi primer contacto con quienes me invitaron a considerar esta posibilidad, asumir una responsabilidad de esta naturaleza implicaría para mí un costo de oportunidad importante, por el tiempo y la atención que tendría que sustraer de mi actividad empresarial”, indicó en su comunicación.
Los argumentos de su decisión
En la carta, De Hart manifiesta que desde sus primeros contactos con los promotores de la iniciativa condicionó su participación a la existencia de claridad sobre la visión de país de la Junta, el papel que debería desempeñar la ANDI frente a esa visión y, particularmente, la coincidencia de principios y valores en torno a un elemento fundamental e irrenunciable: “la independencia de la institución”.
Añade en su comunicación que “esa claridad sobre el mandato institucional y las expectativas de la Junta frente a quien asuma la presidencia ejecutiva debería ser la premisa y el punto de partida del proceso de selección; no un asunto que se deje para definir con el candidato una vez haya sido elegido. A la fecha, sin embargo, no he tenido oportunidad de sostener ningún contacto formal con la Junta, con la comisión designada para adelantar el proceso ni con sus miembros de manera individual. Fue, por lo tanto, sorpresivo y desconcertante enterarme la semana pasada, a través de los medios de comunicación, y no de canales formales del proceso, de que mi nombre hacía parte de una lista de candidatos finalistas”.
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En otro de los apartes de la misiva, cuestionó la dinámica prevista para la próxima Junta Ordinaria, en la que los candidatos realizarán exposiciones breves sin un espacio estructurado para el intercambio de posiciones o preguntas, mecanismo que, a su juicio, dificulta evaluar la alineación entre las expectativas del gremio y los postulantes. “Creo que ese mecanismo, por sí solo, no permite verificar la necesaria alineación entre la Junta y los candidatos respecto de la visión, los principios y las expectativas que deben orientar el ejercicio de la presidencia ejecutiva. Por estas razones, y ante la imposibilidad de contar con la claridad que desde el comienzo consideré indispensable, decidí retirarme del proceso”.



Reflexiones sobre el papel que debe tener la ANDI
Tras oficializar su retiro para descartar eventuales conflictos de interés, el empresario santandereano presentó algunas reflexiones dirigidas a la Junta de la ANDI. En ellas subrayó la importancia de resguardar la autonomía de la agremiación frente a presiones externas y señaló que la interlocución con los distintos sectores del Estado no debe comprometer la postura independiente del sector privado.
“Es evidente que la ANDI necesita una buena interlocución con todos los estamentos de la sociedad, independientemente de su orientación política. Pero esa interlocución debe darse sobre la base del respeto recíproco y de la firme convicción de la independencia como principio fundamental e innegociable”.

Considero que la Junta tiene una responsabilidad fundamental e indelegable en la defensa de la independencia de la Asociación. La necesidad de mantener canales de comunicación abiertos y fluidos no puede llevar a comprometer la autonomía de la Asociación ni a condicionar sus decisiones frente a presiones o circunstancias externas. En una democracia sana, la interlocución y la independencia no deberían ser incompatibles. Pero, de llegar a estar en tensión, la segunda no puede ser negociable. La defensa de esa independencia exige convicción, pero también firmeza de quienes tienen la responsabilidad de dirigir la institución. No basta con reconocerla y proclamarla como un principio fundamental; es necesario estar dispuestos a defenderla y hacerla respetar cuando las circunstancias lo exijan”.
De Hart, cuya vinculación empresarial con la ANDI data de casi cinco décadas e incluye experiencia previa como funcionario de la entidad y miembro de sus juntas directivas, concluyó su mensaje deseando acierto a la directiva en la decisión final y reafirmando su compromiso con la institucionalidad del gremio.
“Es evidente que la ANDI necesita una buena interlocución con todos los estamentos de la sociedad, independientemente de su orientación política. Pero esa interlocución debe darse sobre la base del respeto recíproco y de la firme convicción de la independencia como principio fundamental e innegociable. De lo contrario, el gremio perdería su razón de ser al renunciar a su autonomía y a su capacidad de representar libremente los intereses legítimos de sus afiliados. Les comparto estas reflexiones con el mayor respeto, pero también con la franqueza que me caracteriza y mi profundo sentido de pertenencia a la ANDI. Mi retiro del proceso no disminuye en absoluto mi compromiso con la institución ni mi interés en que salga fortalecida de esta coyuntura”, concluyó.
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¿Quiénes quedan en el proceso?
Semanas atrás se conoció que la terna para la presidencia ejecutiva de la ANDI la completaban Juan Camilo Nariño, economista de la Pontificia Universidad Javeriana, con maestría en Asuntos Públicos y Participación Ciudadana. En la actualidad, es el presidente de la Asociación Colombiana de Minería. Igualmente, aparece la postulación de Luz Stella Murgas, abogada de la Universidad del Rosario, líder gremial y presidenta de Naturgas.















