El embalse de la hidroeléctrica del río Sogamoso, Topocoro, próximo a cumplir dos años de funcionamiento en Santander, aún no recibe turistas con la infraestructura adecuada.

Publicado por: DIANA LEÓN
Es más, muchos de los que se le midieron a operar con servicios lo hacen bajo su propia responsabilidad, muchas veces contrarrestando las barreras de seguridad que funcionan por disposición de Isagén, empresa que opera Hidrosogamoso.
Ante la imposibilidad de desarrollar actividades turísticas, la comunidad y empresarios interesados han recurrido a todo tipo de autoridades como la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla), el Ministerio de Transporte, la Inspección Fluvial, y los alcaldes de los nueve municipios del área de influencia, pero hoy ninguna autoridad responde a las comunidades por las actividades turísticas.
Todo cercado
“Isagén tiene todas las vías de acceso cercadas y con vigilancia privada, no nos dejan entrar ni acercarnos. Muy pocas veces lo hemos logrado y tratamos de improvisar un puerto para empezar a llevar turistas a que recorran algunos sectores del embalse con unos paisajes realmente hermosos y que se pueden disfrutar sin que corran algún tipo de peligro. Compramos los vehículos de transporte, contamos con los permisos del Ministerio de Transporte, compramos los seguros, tenemos todos los papeles en regla, pero no nos dejan operar como queremos ni con las condiciones adecuadas para prestar un buen servicio”, aseguró Humberto Patarroyo Hernández, uno de los empresarios afectados y quien es el presidente del Sindicato del Trabajo Hidrosogamoso-Sintrahidro, Usctrab.
El POE
Cabe recordar que en septiembre del año pasado, Isagén aseguró había entregado el Plan de Ordenamiento de Embalse, POE, a la Anla. Uno de los aspectos más importantes que contempla el POE que fue socializado por Isagén como ‘carta de navegación’ para el despegue del turismo en el embalse, es la ubicación de 25 puertos o accesos a la represa, tres de los cuales administrará esta empresa para la operación del embalse.
Así mismo, se definió, según los estudios y consensos de la comunidad y la Corporación Humedales, que la mayor parte del área del embalse se destinará al desarrollo de la actividad pesquera artesanal (56,1% del área total), el 25% será para el turismo de naturaleza, los deportes náuticos tendrán el 7% y el mismo porcentaje se destinará a zonas de recreación. Sin embargo, la corporación recalcó que durante los primeros tres años de funcionamiento del embalse, se prevé que el ecosistema se siga ajustando, por lo que no se recomienda ejecutar otro tipo de actividades o realizar la construcción de infraestructura adicional.
Cabe recalcar que al mismo tiempo en el que Isagén presentó el documento, la Asociación Nacional de Acuicultores, Acuanal, respaldada por el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, presentó a las comunidades y al Gobierno Departamental un proyecto de producción pesquera. Según había expuesto la entidad, el objetivo es potencializar las exportaciones de tilapia en filetes frescos, de los que hoy el 75% de las ventas se dirige a Estados Unidos.












