Santander, tierra de sabores y tradiciones, enfrentó la desaparición de su empresa licorera por la crisis financiera, corrupción y competencia. Hoy, el Aguardiente Superior y el Ron Búcaro podrían resurgir, añadiendo un brindis a la historia santandereana.

La Licorera de Santander, otrora empresa insignia de la región, cerró sus puertas en el año 2000 ahogada en una crisis financiera de la que no pudo escapar.
En el corazón de Santander, en donde los vientos frescos de los Andes acarician los campos verdes, se alza una pregunta persistente: ¿por qué este departamento no tiene su propia licorera? Para comprender esta historia, se debe viajar atrás en el tiempo y explorar los motivos detrás del cierre de la emblemática Empresa Licorera de Santander (ELS).
Este debate se reavivó porque el actual gobernador de Santander, Juvenal Díaz, ha propuesto revivir las marcas Aguardiente Superior y Ron Búcaro.
El aguardiente Superior y la Empresa Licorera de Santander desaparecieron hace años ya víctimas de la corrupción de la casta politiquera. Es necesario resucitar esta empresa emblema de los Santandereanos pic.twitter.com/dtFUDx7crC
— César Jerez (@CesarJerezM) December 23, 2018
Estas palabras resonaron en el Plan de Desarrollo departamental, que busca aumentar los ingresos fiscales mediante la comercialización de licores. La idea es recuperar el patrimonio santandereano y reactivar la producción. “¿Por qué no producir aguardiente aquí, en nuestra tierra?”.
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La crisis y la liquidación
En el año 2000, la Empresa Licorera de Santander (ELS) pasó su último trago. Las pérdidas superaron los $568 millones y los pasivos se acumulaban. Las deudas con pensionados, provisiones y obligaciones financieras pesaban sobre sus hombros.
Además, la Gobernación de Bolívar también presentó una demanda por incumplimiento de contrato. La situación era insostenible.
Es así como las deudas la asfixiaron. $6.735 millones en pasivos lastraron la entidad. Entre ellos, $2.114 millones en obligaciones financieras, $1.537 millones a pensionados y una demanda de $2.000 millones por parte de la Gobernación de Bolívar.
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Con esta situación, sus activos no fueron suficientes: Apenas $6.167 millones en activos, de los cuales $422 millones eran en inventarios, no alcanzaron para cubrir las obligaciones. Los $5.209 millones restantes en bienes inmuebles serían entregados a los acreedores o vendidos para saldar la deuda.

La gerente liquidadora de ese momento enfrentaba una encrucijada: ¿entregar los bienes como pago o venderlos y transferir el efectivo?
Incluso, la Licorera alcanzó a tener 350 empleados en nómina, pero la excesiva burocracia, la falta de criterio en la reformulación de los diferentes productos y el pago de multas llevaron a la crisis de la entidad.
Esta fábrica de licores inició su vida en 1910 con la adquisición del Edificio del Saque, ubicado a la salida de Floridablanca, por motivo del gran auge que desde el siglo pasado tenía el famoso agridulce, bebida fermentada que se convirtió en un próspero negocio y que empezaron a producir y a vender Roberto Parra y Eduardo Soto.
El Aguardiente Superior y el Ron Búcaro: tesoros santandereanos
Un capítulo cerrado. Fue así como la Licorera de Santander, símbolo de la industria regional, se despidió dejando un vacío en la economía y la memoria de los santandereanos.
Su legado fue el Aguardiente Superior y el Ron Búcaro. Este aguardiente, a pesar del cierre, como producto bandera siguió en el mercado, bajo la producción de la Licorera de Cundinamarca.
Hace más de dos décadas, el Aguardiente Superior y el Ron Búcaro eran los orgullosos embajadores de Santander. Sus aromas y sabores evocaban la tradición, la fiesta y la calidez de esta tierra.
#Política | Gobernador anuncia proyecto para volver a producir Aguardiente Superior y Ron Búcaro, icónicos licores de Santander https://t.co/8BorA3GTZb
— Vanguardia (@vanguardiacom) April 10, 2024
Sin embargo, la ELS, que producía estas icónicas bebidas, enfrentó una crisis financiera devastadora. La excesiva burocracia y una serie de decisiones administrativas erráticas la llevaron al borde del abismo.
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El aguardiente era un destilado emblemático que representaba la esencia de la región. Su origen se remonta a la Real Fábrica de Aguardiente del Socorro en el siglo XVIII, y su legado continuó hasta la crisis que enfrentó la ELS.
En cuanto a su sabor, este aguardiente tenía una nota distintiva de anís y un toque de dulzura. Era la bebida de elección en las celebraciones y reuniones familiares.
Por su parte, el Ron Búcaro también formaba parte del portafolio de la ELS. Su nombre evocaba la pasión y la autenticidad de la región. Se producía con esmero y dedicación, utilizando caña de azúcar seleccionada.
Este ron era suave, con matices de vainilla, caramelo y especias. Perfecto para disfrutar solo o en cócteles.
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La Empresa Licorera de Santander mereció el reconocimiento por ser la primera en destilar en 1952 el más fino alcohol del país debido a equipo de destilación y redistribución que importó.
Orígenes
La Empresa Licorera de Santander no surgió de la noche a la mañana. Su creación fue el resultado de un proceso gradual que comenzó con la lucha antialcohólica en la década de 1920, la implementación de la administración directa y la creación de las fábricas oficiales.
La diversificación de la producción y la consolidación de la fábrica de Floridablanca fueron factores claves en el camino hacia la creación de la ELS en 1948.
Según una investigación titulada ‘Antecedentes y orígenes de la Empresa Licorera de Santander (Colombia) 1785-1948′, en Santander, el Aguardiente Superior fue ampliamente el producto de mayor acogida en el departamento, seguido del aguardiente común, rones, cremas nacionales y ginebra.
Sin embargo, las cifras no ocultaron el problema al interior de la fábrica. En ese entonces, la administración General de Rentas de Santander estaba encargada de la renta de licores destilados y de sus fábricas; dentro de los problemas más visibles estuvo la falta de dinero en efectivo para la realización de operaciones comerciales de contado, situación que dificultaba su administración, la contabilidad y la labor de la contraloría misma, disputas bipartidistas y hasta robos.
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Sumado a este, los problemas por insumos como botellas, anís, y algunas frutas para la elaboración de vinos, eran evidentes con avisos en la prensa local.
Alguien tiene la historia de la desaparición del Aguardiente Superior? pic.twitter.com/u1rJW1awPQ
— Andrés Miguel Sampayo (@asampayo) October 31, 2017
“La administración directa de la Renta de Licores Destilados y las fábricas oficiales fueron el origen de la Empresa Licorera de Santander. El monopolio para la fabricación y comercialización de los licores destilados, aseguraba el éxito de esta actividad económica gubernamental. La fábrica de licores de Floridablanca y su moderna destilería fueron la columna vertebral de lo que se llamó la Empresa Licorera de Santander en 1948″, se lee en la investigación.
Es así como en 1948 La Asamblea Departamental a través de la ordenanza 70 creó la Empresa Licorera de Santander como una organización exclusivamente industrial y comercial. Esta empresa constaba de completa autonomía en el manejo de sus fondos, inversiones y transacciones comerciales propias de la producción, distribución, importación, exportación de licores monopolizados.
Pero solo hasta 1951 se ratificó la creación de la Empresa Licorera de Santander bajo el decreto 217, que señaló el carácter netamente industrial y comercial de la empresa, con una tesorería propia e independiente de la Tesorería General del Departamento.
Esta investigación concluyó que los primeros años de la Empresa licorera de Santander estuvieron marcados por la incertidumbre de su creación y seguidamente, tras la finalización de las obras de modernización, una eclosión industrial que al pasar de las décadas terminará apagándose y desapareciendo tanto física como mentalmente para las nuevas generaciones, que reconocen con facilidad aguardientes de fábricas de otros departamentos, pero ignoran el sabor que tuvo en algún momento el aguardiente de los santandereanos.

Sobre esta historia, la decana de Ciencias Económicas y Administrativas de la Udes, Isabel Cristina Rincón, contó que la Licorera de Santander tuvo una serie de factores en contra para permanecer en el mercado como ineficiencias en la gestión, competencias en el mercado y cambios en las políticas gubernamentales.
“La empresa estatal enfrentaba dificultades para competir con empresas privadas y para mantenerse rentable en un mercado cada vez más competitivo”, sentenció la doctora en Administración.
Y agregó la decisión de liquidar la Licorera de Santander, probablemente, estuvo motivada por la necesidad de reducir costos para el estado y buscar alternativas más eficientes para la producción y comercialización de licores en la región.
“La liquidación de empresas estatales con problemas financieros o de gestión no es algo inusual y puede ser parte de estrategias para reestructurar sectores económicos o para promover la competencia y eficiencia en un mercado determinado”, analizó.
La empresa licorera de Santander, era orgullo de los santandereanos. El Superior era un aguardiente con prestigio nacional, era de magnífica calidad y competía perfectamente con todos los licores.
Hacia futuro
Aunque la ELS cerró sus puertas, la propuesta de revivir estas históricas marcas es un paso hacia la resurrección de los sabores que alguna vez hicieron vibrar a Santander. Como dice el gobernador Díaz, “queremos volver a tener nuestro aguardiente Superior y el ron Búcaro, que eran muy ricos”.
El gobernador Díaz explicó que dentro del plan para reactivar la producción de licores con sello original se contempla incluso la producción de mieles, ingrediente fundamental del ron, hasta el mismo producto, “los productores de caña de la hoya del río Suárez pueden hacerlo”, manifestó.
#TBT #Bucaramanga ¿Cuantos recuerdan a la empresa licorera de #Santander y su producto estrella ?
— NotasBucara (@BucaraNotas) September 14, 2023
¡Feliz jueves para todos ! pic.twitter.com/Ag5ZxXBQy6
“Vamos a buscar las patentes de estas marcas de licores que son todavía un patrimonio de los santandereanos y vamos a reactivar esa producción, porque eso bien manejado genera ingresos. Nosotros estamos trayendo e aguardiente de otros departamentos, ¿por qué no podemos producirlo acá?”, dijo.
En resumen, la Empresa Licorera de Santander (ELS) enfrentó una crisis financiera que la llevó al cierre hace cerca de 25 años. A pesar de ello, el Aguardiente Superior sigue en la memoria de los santandereanos. Y ahora la propuesta de revivir estas históricas marcas es un paso hacia la resurrección de los sabores que alguna vez hicieron vibrar a Santander.
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