En el segundo trimestre de este año, se alcanzó una cifra récord US$92,5 millones de dólares. En lo que va del año, de cada 100 dólares que llegan por remesas a Santander, 74,3 provienen desde Estados Unidos.

De seguro usted tiene un familiar o un conocido que trabaja en el extranjero y periódicamente envía dinero a su familia. A esas transferencias se les conoce como remesas y cada vez son más comunes en el país.
Muestra de ello es que en Santander se incrementaron considerablemente entre abril y junio de este año y alcanzaron los US$92,5 millones, la cifra más alta desde que el Banco de la República recopila estos datos (2014).
Esa cifra estableció un nuevo récord y superó el presentado durante el cuarto trimestre de 2022. En esa oportunidad, en Santander se recibieron US$88,6 millones por remesas.
Al hacer los cálculos aproximados de lo que eso representaría para Santander, vale la pena revisar el promedio de la Tasa Representativa del Mercado (TRM) durante esos días.
Para el segundo trimestre de este año, el dólar fluctúo entre los $3.800 y $4.144. En promedio, para ese trimestre la TRM se cotizó en $3.927,62.
Tomando ese valor como referencia, se estima que por cuenta de remesas unos $363.304 millones habrían ingresado a diferentes hogares en el departamento.
Tal y como ocurre en el país, Estados Unidos es el principal país de origen de los envíos de dinero. No obstante, en Santander es mucho más marcada la tendencia. Puede interesarle: Empresarios de Santander, los segundos más optimistas de cara al segundo semestre de 2024

Mientras en las cuentas nacionales, los giros desde ese país representan el 55 % de las remesas, en el caso de Santander esa incidencia es del 72,8 %. Es decir, de los US$92,5 millones que llegaron en el segundo trimestre del año, US$67,3 millones provinieron desde esa nación.
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Al revisar las cifras del primer semestre, se tiene que a Santander han ingresado US$177,1 millones, de los cuales US$131,6 millones llegaron desde Estados Unidos, es decir, alcanzan el 74,3 %.
España es el segundo país de mayor relevancia. Desde ese país se han recibido US$31,6 millones entre enero y junio de este año.
¿Por qué son importantes las remesas?
Para Dairo Ortiz Isarra, economista, magíster en Política Pública y Desarrollo y docente de la Unab, las remesas son una fuente importante de ingresos para las familias y suelen destinarse para cubrir necesidades de consumo.
“Aumenta la demanda en las economías locales y fomentan el crecimiento de pequeños negocios y comercios; también en muchos casos se utilizan para la construcción o mejora de viviendas o en infraestructura comunitaria, lo que en sumatoria puede tener efectos positivos sobre la calidad de vida de estos núcleos familiares”, indicó el catedrático. Lea también: ¿Cómo afecta la pobreza energética a Santander?
No obstante, otra de las caras que tiene esta dinámica es el riesgo de la dependencia de estos envíos desde el extranjero.
“Si estos núcleos familiares incrementan el nivel de remesas como principal fuente de ingresos, se puede fomentar una alta dependencia, en lugar de promover un modelo de ingresos a través del empleo local y la producción. Otro aspecto negativo es que pueden empeorar la desigualdad si solo ciertas familias reciben estos fondos y otras cuyos familiares no trabajan en el extranjero se quedan rezagadas”, dijo Ortiz.
De hecho, un informe realizado por investigadores de la Unab detalla que las remesas junto al endeudamiento son fuentes de ingreso para los hogares del área metropolitana que intentan mantener sus niveles de consumo.
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Otro de los riesgos que advierte el economista es que si bien las remesas son una fuente considerable de recursos, no son duraderas.
“Por ejemplo, generan dependencia económica. Las familias dependen de ingresos externos en lugar de desarrollar fuentes locales autosuficientes. También son inestables, ya que pueden fluctuar por factores externos como crisis económicas o cambios en políticas migratorias. Este ingreso puede también desincentivar el desarrollo económico local, ya que muchas familias se enfocan en el consumo diario en lugar de invertir en actividades productivas o educación, lo que puede que generar ingresos sostenibles en el futuro”, detalló Ortiz Isarra.
Ante ese panorama, el experto planteó que los resultados de las remesas sean más sostenibles, se inviertan en sectores que aumenten la capacidad productiva a largo plazo, como emprendimientos o educación, “en lugar de servir únicamente como paliativos a corto plazo”.
Frente al crecimiento exponencial de las remesas, el docente de la Unab explica que se mantienen en expansión. El economista recordó que los únicos momentos en los que se presentaron caídas fueron el segundo trimestre de 2020, año de la pandemia por COVID-19, y el primer trimestre de 2022.
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Sobre este último episodio, Ortiz Isarra explica que se presentó “como un reflejo a la alta inflación en los principales países generadores de remesas, como Estados Unidos y España, lo que aumentó el costo de vida en estos países y redujo el poder adquisitivo de los migrantes. Por ello se les dificultó enviar dinero a sus familias con la misma frecuencia o cantidad que antes”.
Si bien son cifras importantes para el departamento, solo representa el 3 % del total nacional. Entre todas las regiones estudiadas se recibieron US$2.906 millones, de los cuales US$1.601 millones provienen de envíos desde Estados Unidos.
Uno de los departamentos que mayor concentración tiene de las remesas es el Valle del Cauca, que en el trimestre mencionado recibió cerca del 25 % de las remesas a nivel nacional.
















