Uno de los temas más discutidos y comentados es el incremento de la gasolina y la reacción que ha provocado en distintos sectores de la población no se ha hecho esperar. Vanguardia salió a las calles de Bucaramanga y dialogó con los ciudadanos de a pie, sobre todo con los conductores, para conocer sus puntos de vista.

Édgar Ramírez tiene cuatro hijos y se gana la vida como vendedor ambulante. Él reside en el barrio Los Colorados, al norte de Bucaramanga, y con su medio de transporte, una sencilla motocicleta, se movilizan tanto él como sus familiares. Este ciudadano, que con su humilde trabajo se gana el sustento diario, está muy preocupado porque, a su juicio, el alza de la gasolina ‘pondría en jaque’ su exiguo presupuesto familiar.
Él no es el único angustiado. Juan Pablo Rivera, propietario de una reconocida papelería del centro de la ciudad, sostiene que “el tema es delicado, sobre todo si se tiene en cuenta que muchos de los productos que se ofrecen en el negocio son importados”.
Tanto para el comerciante informal como para el formal, así como para muchos ciudadanos de a pie, el incremento del precio del galón de gasolina en $200, tal y como lo anunció ayer el Ministerio de Hacienda para cada mes de octubre a diciembre, sigue siendo angustiante para sus bolsillos.
Otro gremio que está inquieto por el alza del combustible es el de los taxistas. Ellos aseguran que, con tal reajuste, tendrían que subir mucho sus tarifas.
¿Qué dice el Gobierno?
El Gobierno justifica el incremento de $200 en que el Fondo de Estabilización del Precio del Combustible ya acumula un déficit de $10 billones, y que en un año este podría ser de $40 billones si no se ajustan las tarifas para que se cierre la brecha con los precios internacionales del petróleo.
En ‘plata blanca’, hoy los colombianos compran la gasolina como si el petróleo estuviera rondando los 50 dólares por barril, cuando está cercano a los 100 dólares, y estuvo incluso por los 130 dólares. Esa diferencia la paga el Estado del Presupuesto General de la Nación y de las utilidades de Ecopetrol. Por eso, el Gobierno decidió subir el precio.
Obviamente aumentar el combustible tiene efectos muy importantes en toda la sociedad, pues con ello sube el costo de transportar cualquier cosa, sea carga o pasajeros; de ahí que los taxistas y otros ciudadanos estén tan preocupados.
Ante las súplicas de los taxistas, el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, aseguró que el aumento generalizado de la gasolina lo será para todos los sectores, mientras que Acpm (diésel) y gas no tendrán incremento.
“El Presidente ha creado un escenario de diálogo con los pequeños transportadores, taxis, servicio público y motociclistas para determinar si se establece un subsidio o una compensación a ese incremento del precio de la gasolina”, informó.
En cuanto a las motocicletas, Reyes indicó que la propuesta inicial consiste en una reducción del valor del Soat, la cual podría compensar el alza del precio de la gasolina.
“Para los taxis y otros transportadores la propuesta es que el Ministerio tendrá una mesa de trabajo para escuchar propuestas y alternativas para buscar una compensación a ese incremento de la gasolina. Y así la prestación del servicio no se afecte”.
Total: el alza mantiene en vilo a los conductores. ¿Cuál es la opinión de los bumangueses? Hablamos con ellos.
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El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) indicó que el subsidio a los combustibles de $40 billones anuales es insostenible. “No es sostenible seguir pagando con recursos públicos la mitad de cada galón de gasolina que se consume en el país”. Por eso, consideró que es importante empezar a disminuir el ritmo de acumulación del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), a partir de octubre, como lo anunció el Gobierno.
“El éxito de esta medida dependerá en que se avance en la reducción de los diferenciales de precios, que hoy estarían entre $6 mil y $8 mil para la gasolina y entre $10 mil y $12 mil para el Acpm”, señaló el comité.
El Carf estimó que el déficit del Fepc ascendería a $38 billones en 2022. De ese monto, el Gobierno canceló $6,3 billones, correspondiente al primer trimestre del año. “El escenario fiscal actual incluye una partida en 2023 por $19,6 billones para el Fepc. Harían falta por programar $12,1 billones en 2023 para cubrir el déficit causado en 2022”.
El comité reiteró reitera la recomendación realizada al Confis, desde julio de 2022, para que el Gobierno cambie la metodología de estadísticas de finanzas públicas e incluya de forma contemporánea el balance del Fepc en el balance del Gobierno central.
“De esta manera, se conocerá de forma más transparente y oportuna el estado de las finanzas públicas. La información del balance del Fepc debería, además, registrarse en el Consolidador de Hacienda e Información Pública (CHIP) con una periodicidad al menos trimestral”.
De llevarse a cabo el cambio metodológico propuesto por el Carf al Confis, los cálculos indican que el déficit en 2022 sería de 7,3% del PIB (y no de 5,6%), con un balance neto de -3,2% del PIB, aún menor al límite impuesto por la transición para 2022, que es de -4,7% del PIB.
“Se estima que el faltante para poder pagar lo que se cause del Fepc en 2023, sería de $4,3 billones, inferior a los $12,1 billones mencionados en el numeral 11, que arroja la metodología actual. Las deudas acumuladas del Fondo, a su vez, están poniendo presión sobre las finanzas de Ecopetrol. La empresa contabiliza sus ingresos según la metodología de causación, a la que lo obliga el estándar de mercado al que es sujeto”.
El comité agregó que, no obstante, la petrolera estatal liquida impuesto de renta y dividendos a la Nación sobre ingresos de caja que no ha recibido en su totalidad. “La disminución del déficit del Fondo mediante los incrementos de los precios de los combustibles anunciados por el Gobierno y la normalización de la deuda del Fondo con Ecopetrol contribuirán positivamente a la situación financiera de la empresa.
El Carf recomendó al Gobierno presentar un plan que revise de fondo la política de combustibles para hacerla sostenible en el mediano plazo. Es necesario un debate público sobre:
1. La pertinencia de la política de estabilización de precios de los combustibles fósiles en un contexto de transición energética.
2. A qué tipo de combustible debería aplicar la política de estabilización.
3. En qué momentos y para que poblaciones sería necesaria una política de estabilización de precios de combustibles.
4. Cuál será la restricción presupuestal para esta política.
5. Los mecanismos de compensación que pueden ser implementados para compensar a la población objetivo, de una manera en que se obtenga una mejor focalización.

El alza recaerá sobre los conductores
Luis Pimiento Moreno, presidente del sindicato Unión Nacional de la rama de Transporte Público para la región y conductor de taxi en el área metropolitana de Bucaramanga, ve con pesimismo el panorama que se avecina para los conductores de taxis por cuenta del alza de la gasolina.
Pimiento sacó cuentas: en un turno de 12 horas se gasta en gasolina entre $35 mil y $45 mil, y si esta pasa a 18 horas, el gasto sube entre $45 mil y $55 mil. Ahora con el incremento gradual mes a mes de $400 un turno les podría superar los $60 mil.
“En la actualidad esa alza no afectará la tarifa porque esta tiene un ajuste anual que se efectúa terminando el año, por tanto quien asume ese costo son los conductores, quienes empezarán a perder plata en sus carreras. Y será aún más porque en este momento el flujo en la ciudad es más demorado por los trancones, lo que hace que se consuma más gasolina. El usuario no paga eso, ni el propietario del taxi, eso le toca al conductor”, explicó el líder sindical.
En este momento una carrera mínima cuesta $5.700 entre 5:00 a.m. y 8:00 p.m., luego ese horario vale $6.300, al igual que domingos y festivos.
Pimiento Moreno hizo otras cuentas: un taxista consume cuatro galones de gasolina en promedio en un día, con el alza serían $800 más en octubre de lo que actual paga; para noviembre serían $1.600 más y en diciembre $3.200 más.
“Ese incremento es como perder una carrera diaria de aquí a fin de año. Al dueño del taxi hay que darle el producido, al usuario no se le puede cobrar más, entonces ese aumento sale del bolsillo del conductor”, aseguró Pimiento.
Víctor Manuel Díaz: “Soy conductor particular y, desde mi perspectiva, analizo que lo alarmante es que no se trata solo del precio de la gasolina, sino también de los impuestos. Uno tiene que pagar impuestos del vehículo, predial, de industria y comercio, en fin... Subir la tarifa de la gasolina significa que también se van a disparar los demás precios de las contribuciones. Yo no sé qué será del pueblo colombiano con estos reajustes”.
Cristian Barón: “Este país ‘va a la alza’ a toda hora con los tributos. ¡Terrible! Tener carro particular hoy día es un problema, porque además del precio de la gasolina, se tienen que asumir otros costos e impuestos que terminan asfixiándonos. Uno entiende que los impuestos son claves para el desarrollo de la ciudad, pero lo feo es que lo que uno paga no se ve reflejado ni en obras ni en acciones en pro del pueblo”.
Humberto Reynel: “Yo sé que muchos me van a criticar por lo que voy a decir pero, a decir verdad, yo no siento que el alza de la gasolina sea tan traumático. ¿Cómo puede un gobierno financiar obras si no es con impuestos? Si se le mira, cada gobierno llega con sus medidas y, en ese orden de ideas, creo que podemos sobrellevar esto del alza de la gasolina. Eso sí, yo esperaría que quienes hacen tales reajustes no terminen por desbordar estos incrementos, porque ahí sí sería grave. Si el alza es de $200 no es tan grave”.
Puntos de vista de los motociclistas
Jhon Jairo Amaya: “Me inquieta muchísimo el alza de la gasolina, así sea de $200, porque mi medio de transporte es la motocicleta y naturalmente se me elevarán los costos de los tanqueos e incluso todo lo que tenga que ver con el mantenimiento. Cada día que pasa la vida se pone más cara y lo peor es que no se vislumbra que esto vaya a mejorar. Al pueblo siempre le toca asumir los costos de la improvisación de los gobiernos de turno”.
Andrea Celis: “Para mí la motocicleta es la herramienta de trabajo y si salen con el cuento de que nos van a elevar el precio del galón de gasolina, por obvias razones se afectarán mi bolsillo, mi trabajo y en general todos los aspectos de mi diario vivir. Yo considero que lo que está pasando en Colombia es terrible. A toda hora anuncian reformas tributarias, alzas y demás abusos contra el bolsillo de nosotros, los trabajadores”.
Sergio Alberto Vega: “Muy complicada la situación económica de nuestro país que, por supuesto, repercute en nosotros los motociclistas y, en general, en todos los conductores. Si analizamos bien, cada peso que le suban al combustible se traduce en costos exagerados con este medio de transporte y sobre todo en los presupuestos familiares. Los gobernantes deberían pensar que cada reajuste termina afectando a los más pobres, pero obviamente el hilo se rompe por el lado más débil. Lamentable”.
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Andrés Santamaría: “Como conductor, me afecta en la ganancia diaria. Pero más allá de mi presupuesto, pienso en que todos los usuarios del servicio bus ‘pagarán los platos rotos’ del nuevo costo de la gasolina”.
Reynaldo Camargo: “Es un tema complicado porque de todas formas cada incremento en el galón de gasolina eleva la tarifa del bus y, de paso, sube todos los elementos de la canasta familiar. Es angustiante la situación”.
Heiner Chaparro: “Los reajustes, por donde se le miren, tocan el bolsillo de la gente. En el servicio de bus urbano, por obvias razones, serán los pasajeros los que sufrirán las consecuencias del nuevo precio de la gasolina”
Voces de los taxistas
Yesid Vega: “El alza de la gasolina dispara los precios y se hace más difícil para nuestro gremio fijar la tarifa diaria. No sé qué va a pasar con toda esta crisis económica. Deberían darnos algún subsidio”.
José Barrientos: “Me preocupa cómo va a incidir ese reajuste en el precio de la carrera. Es preocupante porque nosotros vivimos de este trabajo y con esa alza nos tocará subir la tarifa”.
Sebastián González: “Yo soy de los que cree que cualquier incremento de la gasolina repercute en el bolsillo de la gente. Es decir, si sube el precio del combustible, todo se dispara y afecta a otros sectores económicos”.












