Si el 2022 estuvo lleno de incertidumbres, el 2023 fue el año de la desigualdad, pues a las pérdidas provocadas por la pandemia, se sumaron las amenazas del cambio climático, la fragilidad, los conflictos, la violencia y la inseguridad alimentaria.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
Si el 2022 fue un año de incertidumbres, 2023 es el año de la desigualdad.
Para los países que esperan recuperarse de las devastadoras pérdidas provocadas por la pandemia de COVID-19, la batalla se ha vuelto más difícil debido a las amenazas combinadas del cambio climático; la fragilidad, los conflictos y la violencia, o la inseguridad alimentaria, por nombrar solo algunas, que dificultan la plena recuperación de todas las economías.
Así describió el Banco Mundial lo que se vivió durante este año. El organismo recalcó que, como en la mayoría de las crisis, los países más pobres del mundo son los más afectados
Muchos de estos países, que ya se encuentran en situación de sobreendeudamiento, deben enfrentar una escasez de recursos aún mayor.
El trabajo esporádico en línea es un aspecto esencial del mercado laboral y una fuente de ingresos, pero solo para aquellos que pueden acceder a él.
Y no hay que olvidar la crisis actual de los refugiados. Las políticas migratorias mejoradas no solo pueden ayudar a aliviar la crisis; también pueden impulsar el crecimiento económico y la prosperidad.
En resumen, el Banco Mundial aseguró en su análisis que en 2023 todos, unos más que otros, nos hemos enfrentado a una policrisis. “La forma en que el Banco responde y gestiona las amenazas nuevas y existentes es cada vez más crítica”, dijo.
A pocos días de que termine 2023, el organismo mira hacia atrás y analiza algunas de las preocupaciones y prioridades de desarrollo más acuciantes.
Pobreza
Si bien la pobreza extrema ha disminuido en los países de ingreso mediano, el problema sigue siendo peor que antes de la pandemia en los países más pobres y afectados por fragilidad, conflictos o violencia.
La persistencia de la pobreza en estos países hace que otros objetivos de desarrollo mundiales clave sean mucho más difíciles de lograr.

Deuda
El Informe sobre la deuda internacional —anteriormente Estadísticas de la deuda internacional—, que publica anualmente el Banco Mundial, celebra 50 años siendo la fuente más completa y transparente de datos y análisis de la deuda externa sobre los 121 países de ingreso bajo y mediano que dependen del Sistema de Notificación de la Deuda del Banco Mundial.
Según el informe de 2023, los países en desarrollo gastaron una cifra récord de 443.500 millones de dólares en el servicio de su deuda externa pública y con garantía pública en 2022.
Los países más pobres que pueden recibir financiamiento de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Banco Mundial pagaron una cifra récord de 88.900 millones de dólares en costos del servicio de la deuda en 2022, un 4,8 % más que en 2021.

Los países más pobres corren el riesgo de sufrir crisis de deuda a medida que aumentan los costos de los empréstitos. El incremento de los costos llevó a que se desviaran recursos y se desatendieran necesidades críticas como la salud, la educación y el medioambiente.
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Perspectivas económicas mundiales
Se proyecta que la economía mundial crecerá un 1,7 % en 2023 y un 2,7 % en 2024, y que la fuerte desaceleración del crecimiento será generalizada.
Los pronósticos en 2023 se corregirán a la baja para el 95 % de las economías avanzadas y para casi el 70 % de los mercados emergentes y las economías en desarrollo.
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Las perspectivas económicas para las economías en desarrollo han sido más sombrías en 2023. Los primeros cuatro años de la década de 2020 han sido los más débiles en 30 años.
Caída de las perspectivas de crecimiento a largo plazo
En el informe del Banco Mundial titulado Falling Long-Term Growth Prospects: Trends, Expectations, and Policies (Caída de las perspectivas de crecimiento a largo plazo: Tendencias, expectativas y políticas) se presenta la primera evaluación integral de las posibles tasas de crecimiento de la producción a largo plazo después de la pandemia de COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania.
Estas tasas pueden considerarse el “límite de velocidad” de la economía mundial, y las conclusiones de este año son preocupantes.

De acuerdo con las tendencias actuales, se prevé que la tasa máxima a largo plazo a la que puede crecer la economía mundial sin provocar inflación caerá al nivel más bajo de los últimos 30 años en lo que queda de la década de 2020.
Ello se debe a que la mayoría de las fuerzas que han impulsado la prosperidad desde principios de la década de 1990 se han debilitado, incluido el aumento de la población en edad de trabajar.
Clima
El cambio climático no deja indemne a nadie ni a ninguna economía, y podría obligar a 216 millones de personas a migrar dentro de sus propios países para 2050.
Además, posiblemente aumentará el estrés hídrico y disminuirá el rendimiento de los cultivos, especialmente en las regiones con mayor inseguridad alimentaria. Los sistemas agroalimentarios son también responsables de un tercio de todas las emisiones.
Ampliar las energías renovables y aumentar la eficiencia energética, e invertir en electrificación a gran escala, al mismo tiempo que se evita la construcción de nuevas centrales de carbón y se da de baja a las antiguas, son medidas críticas para suministrar energía limpia a los hogares, escuelas, hospitales y empresas.
Es posible reducir las emisiones e impulsar la resiliencia, pero para eso se necesitan importantes cambios sociales, económicos y tecnológicos.
Justo este mes, durante la COP28 en Dubái, el Banco Mundial anunció medidas audaces para aumentar el financiamiento climático, ampliar el alcance de las cláusulas de suspensión temporaria de la deuda tras una crisis climática, mejorar los esfuerzos sobre los mercados de carbono y “torcer decididamente la curva de las emisiones de metano”, entre otras.
En un mundo en el que los más pobres son los más afectados por las crisis, el cambio climático no es una excepción. Abordarlo es un tema central del desafío del desarrollo y de la creación de un planeta habitable.
Mercados de productos básicos
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Según el último informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos), una escalada del actual conflicto en Oriente Medio —sumada a las perturbaciones causadas por la invasión de Rusia a Ucrania— podría empujar a los mercados mundiales de productos básicos hacia terrenos desconocidos.
Los precios mundiales de los productos básicos disminuyeron casi un 25 % en 2023 en relación con 2022, la caída más pronunciada desde la pandemia.
El inicio del conflicto en Oriente Medio a principios de octubre provocó un alza inicial de los precios, aunque el impacto hasta ahora ha sido modesto. Los precios de la mayoría de los productos básicos se mantienen por encima del promedio del período 2015-2019.

Se pronostica que los precios del petróleo alcanzarán un promedio de 90 dólares el barril en el trimestre en curso, antes de descender a un promedio de 81 dólares el próximo año a medida que se desacelere el crecimiento económico mundial, y se prevé que los precios generales de los productos básicos caerán un 4,1 % en 2024.
Por su parte, según las proyecciones, los precios de los productos básicos agrícolas disminuirán el próximo año a medida que aumenten los suministros, los precios de los metales básicos caerán un 5 % en 2024, y los precios de los productos básicos se estabilizarán en 2025.
Migración
La migración es uno de los desafíos de desarrollo más apremiantes. Alrededor de 184 millones de personas —el 2,3 % de la población mundial— viven fuera de su país de nacionalidad, y casi la mitad de ellas se encuentran en países de ingreso bajo y mediano.
La manera en que se aborda la migración y se protege a los migrantes cuando se trasladan desde su lugar de origen a las comunidades receptoras es clave para garantizar su crecimiento económico y éxito.
En el Informe sobre el desarrollo mundial 2023 se concluye que contar con políticas migratorias mejoradas puede ayudar a impulsar la prosperidad en todos los países.
Según esta publicación, las poblaciones de todo el mundo están envejeciendo a un ritmo sin precedentes, lo que hace que muchos países dependan cada vez más de la migración para hacer realidad su potencial de crecimiento a largo plazo. Esto se puede usar como una oportunidad para encontrar mejores formas de lograr que la migración beneficie a las personas y las sociedades.













