La rebaja en la proyección de crecimiento económico por parte del Banco Mundial podría frenar el avance de sectores clave para Santander. El agro enfrentaría exportaciones inciertas y el transporte tendría obras en riesgo.

Publicado por: Laura Juliana Flórez
El Banco Mundial ajustó a la baja su panorama de crecimiento económico para 2025, señalando un entorno internacional marcado por la volatilidad y la pérdida de impulso en mercados clave. A escala global, la nueva proyección es del 2,3 %, una disminución frente al 2,7 % anticipado a comienzos de año.
América Latina también refleja esa tendencia: el organismo mantiene su estimación de crecimiento en 2,3 % para la región, ligeramente por debajo del 2,5 % esperado en enero. Lea también: Palma de aceite: el motor verde de Santander que impulsa al país
En el caso de Colombia, el ajuste fue más pronunciado. El crecimiento estimado pasó del 3,0 % previsto al inicio del año a un 2,5 % actual, lo que representa un recorte de medio punto porcentual.
Entre las razones del recorte, el Banco Mundial menciona factores como el endurecimiento comercial de Estados Unidos, con medidas arancelarias que generan dudas sobre los beneficios del nearshoring, el crecimiento moderado de China, y la reducción del apoyo internacional al desarrollo por parte de economías avanzadas.
Un freno en seco para el agro santandereano

La decisión del Banco Mundial de reducir su proyección de crecimiento para Colombia en 2025 al 2,5 % pone presión sobre sectores como el agro en Santander. Aunque el departamento venía destacándose en la producción y exportación de aguacate hass, cacao y palma de aceite, el panorama internacional se torna incierto.
El giro proteccionista de Estados Unidos, que estudia aplicar nuevos aranceles a productos de países emergentes, complica las oportunidades de exportación para productores santandereanos. Además, la caída del dólar disminuye los márgenes de ganancia en exportaciones, mientras los costos logísticos aumentan por bloqueos y dificultades en la red vial.
Sin embargo, no todo es pesimismo en el sector. Desde la perspectiva de los productores de cacao, el balance sigue siendo positivo. Lea también: Santander asciende al cuarto lugar en índice de competitividad
Santander consolidó su fortaleza como exportador de cacao, ubicándose como uno de los principales productos no minero-energéticos del departamento.
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Según cifras de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, entre enero y marzo de 2025 este rubro generó US$35,7 millones en ventas externas, representando el segundo producto más exportado después del ganado, que llegó a US$37,1 millones.
Este impulso tempranero refleja el éxito de la estrategia de internacionalización que ha priorizado Asia y Norteamérica como destinos clave.
A lo largo del año, la producción y calidad del cacao santandereano también ha atraído atención. Vanguardia informó que, entre enero y abril, el valor total de exportaciones no minero-energéticas, entre las que destaca el cacao, alcanzó los US$220 millones, una cifra récord para el departamento.
Este contraste muestra que, si bien el agro enfrenta retos por el contexto económico, sectores organizados y con visión de largo plazo pueden seguir creciendo incluso en medio de la incertidumbre.
Transporte: obras en pausa, movilidad en alerta

La posible reducción de ingresos fiscales, consecuencia de una economía más lenta, podría llevar al aplazamiento o desaceleración de obras clave de infraestructura.
En Santander, proyectos como la autopista Duitama–San Gil y tramos estratégicos de las vías 4G, incluida Bucaramanga–Pamplona, podrían verse directamente impactados. También existe el riesgo de que se prioricen obras en zonas de mayor densidad poblacional, dejando a municipios intermedios y rurales del departamento con menos atención en términos de conectividad y mantenimiento vial. Lea también: Gobierno aumenta 7% el salario de alcaldes, gobernadores y empleados públicos locales
Esta situación golpea especialmente a regiones que dependen de la inversión pública para dinamizar su conectividad.
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“La desaceleración en la inversión pública es evidente y amenaza la ejecución de obras consignadas tanto en los planes nacionales como en los locales. En el caso de Bucaramanga y su área metropolitana, existe el riesgo de que queden congeladas muchas de las acciones previstas en el Plan Maestro de Movilidad 2022–2037”, advierte Fabián Fontecha Angulo, ingeniero civil y consultor en movilidad y desarrollo urbano.
Fontecha recalca que, ante este panorama, es urgente que las instituciones regionales actúen. Una de las alternativas más viables es reactivar esquemas de Asociación Público-Privada (APP), que permitan viabilizar proyectos de alto impacto sin depender únicamente de los recursos del Estado.
“Hay vías intermunicipales que llevan años esperando pavimentación, terminales aéreos como los de Lebrija, San Gil y Málaga que requieren expansión, y oportunidades en modos como el fluvial o incluso el ferroviario que siguen sin ser retomadas. Estos proyectos deben estructurarse con visión regional y argumentos técnicos sólidos para atraer financiación privada”, agrega el experto.
El costo regional de la desaceleración económica

La rebaja en las expectativas de crecimiento económico para Colombia tiene implicaciones concretas en departamentos como Santander. Una economía nacional más débil implica menor inversión, restricciones presupuestarias y un entorno de mayor incertidumbre. Lea también: Colombia zarpa hacia nuevos mercados: Ecopetrol inicia exportación de combustible marino
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Los sectores agropecuario, transporte e infraestructura vial, están especialmente expuestos a estos impactos.
El reto será mantener la estabilidad y continuidad de servicios en medio de una coyuntura de menor dinamismo económico y posibles ajustes fiscales.
















