Nacional
Viernes 16 de febrero de 2024 - 10:39 AM

Exdirector del DNP habla de las razones de su salida del Gobierno: Petro tiene un discurso válido, pero irrealizable

Hay que recordar que Jorge Iván González, considerado uno de los funcionarios de más alto perfil técnico en el gabinete, salió del Ejecutivo tras el descontento por el decreto que liquida el Presupuesto General de la Nación para el 2024.

Colprensa / VANGUARDIA Jorge Iván González, exdirector del DNP.
Colprensa / VANGUARDIA Jorge Iván González, exdirector del DNP.

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Publicado por: Miguel Orlando Alguero

En una columna titulada “Facticidad y validez”, publicada por el diario económico La República, el exdirector del Departamento Nacional de Planeación habló tras salida del Gobierno Petro, en medio de la controversia por el decreto que liquida el presupuesto de Colombia.

Jorge Iván González dejó entrever en medio de los párrafos de su texto que el presidente Petro tiene un discurso válido, pero irrealizable.

Incluso admitió que “la absolutización de la bondad del discurso” frente al Plan de Desarrollo “llevó a desconocer la complejidad de su realización práctica”.

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Hay que recordar que González, considerado uno de los funcionarios de más alto perfil técnico en el gabinete, salió del Ejecutivo tras el descontento por el decreto que liquida el Presupuesto General de la Nación para el 2024 –que destinó recursos, pero dejaba por fuera plata para proyectos de interés–, por lo que Petro le pidió la renuncia.

El exfuncionario reclamó que, en lugar de aceptar los hechos fácticos “como una realidad sobre la que es necesario actuar”, hay casos en los que el gobernante “cae en la tentación de negarlos”.

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En el segundo párrafo de su columna, que lo antecedió la referencia al teórico Habermas, el exdirector de Planeación confirmó que el discurso del programa de gobierno del presidente Petro es intrínsecamente válido. Hasta lo calificó de novedoso en el que se hacen explícitas dimensiones estructurales tan relevantes como la recuperación de los activos ambientales, la transición energética, la modernización del sector agropecuario, la búsqueda de la seguridad humana y la convergencia social y regional.

“Por su misma naturaleza, el discurso es transformador. Y este es el gran mérito de la lógica argumentativa del presidente. La fuerza de estos mensajes se expresó en las urnas”, precisó González.

A renglón seguido remarcó que más allá de la validez intrínseca del discurso, la puesta en acción de las ideas requiere de la facticidad.

“El Plan de Desarrollo es una apuesta por la concreción del ideal discursivo. Es la formulación de programas de inversión específicos, que puedan ser financiables. El plan plurianual de inversión se queda cortísimo frente a los ideales del discurso. Es inevitable que así sea. Entre la validez del discurso y la facticidad de la planeación hay una brecha insoluble, que es profundamente dolorosa”, escribió el exfuncionario.

Según González, las limitaciones alimentan desesperanzas, y generan frustraciones, por eso, los electores sienten que las promesas no se cumplen, y que las realizaciones no llenan sus expectativas.

En lugar de aceptar los hechos fácticos como una realidad sobre la que es necesario actuar, el gobernante cae en la tentación de negarlos”, advirtió en su columna.

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Eso sí, González aprovechó para tirarle su puya a la derecha colombiana al decir lo siguiente: “Los sueños comienzan a ser posibles con cambios que en otros países se podrían calificar como reformistas, pero que en Colombia son revolucionarios. Si el territorio se ordena se avanza hacia la paz, se mejora la productividad de las empresas, se moderniza el sector agropecuario, se disminuye la divergencia regional”.

El exdirector del DNP culminó su escrito advirtiendo que, durante estos meses, la inevitable tensión entre facticidad y validez no se pudo resolver y que el conflicto entre su postura y la del presidente se volvió insalvable.

“La absolutización de la bondad del discurso llevó a desconocer la complejidad de su realización práctica. Quizás allí radique el motivo último que hizo inviable mi continuidad en la dirección del Departamento Nacional de Planeación”.

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Publicado por: Miguel Orlando Alguero

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