Las cifras de crecimiento económico del país sorprendieron por su resultado positivo en el tercer trimestre del año. El presidente de Anif, José Ignacio López, analizó las cifras y advirtió los riesgos en la sostenibilidad de este crecimiento.

La economía del país mostró un crecimiento del 3,4 % (ajustado) en el tercer trimestre del año y sorprendió a expertos, gremios y Gobierno.
Con esos resultados del Producto Interno Bruto, PIB, presentados por el Dane, el país presenta un crecimiento acumulado del 2,8 % en lo corrido del año, lo que se encuentra por encima de la mayoría de expectativas del mercado.
Entre los principales protagonistas del crecimiento de este último trimestre se encuentran los sectores de comercio y el bloque de administración pública, educación y salud. Pese a que el resultado general fue positivo, dos sectores claves como la construcción y el de explotación de minas y canteras se encuentran con cifras en rojo.
En diálogo con Vanguardia, José Ignacio López, presidente del Centro de Estudios Económicos, Anif, advierte que este resultado es positivo y eleva la perspectiva de crecimiento para este año. Puede interesarle: Consumo de los hogares impulsa crecimiento del país: ¿hasta qué punto llegará?
No obstante, advierte que hay varias preocupaciones en cuanto a las fuentes o motores de ese crecimiento y la garantía de que esos resultados sean sostenibles.

Preguntas y respuestas
¿Qué balance hace sobre las cifras de crecimiento económico del país?
El balance es positivo porque reafirma que la economía se sigue reactivando. Desde Anif hemos estado optimistas con el crecimiento de este año. Nuestra proyección inicial era quizás de las más altas (2,8 %). Ahora con esta cifra, pensamos que podría ser incluso superior y cerrar el año con un crecimiento del 3 %. Entonces, el balance es positivo.
No obstante, hay varias sombras. Esas preocupaciones tienen que ver con varias de las fuentes o motores de crecimiento.
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Una de ellas en particular es el gran aporte que tuvo el sector de administración pública al crecimiento del PIB (aportó 1,3 puntos porcentuales) y esto nos genera dudas o preocupaciones porque sabemos que va a ser difícil mantener ese aporte y crecimiento en la medida que tenemos unos desbalances fiscales en Colombia persistentes. Es probable que en los siguientes trimestres esa fuente de crecimiento se apague.
Otra preocupación que tenemos es que todavía persiste un desbalance muy importante entre consumo e inversión. El gasto de los hogares es el gran partícipe de las cuentas nacionales y si bien la inversión está mostrando una dinámica más alentadora, todavía Colombia sigue exhibiendo un sesgo en su economía, lo cual genera preocupaciones en la medida que va a ser difícil sostener este modelo de crecimiento. Por eso lo hemos dicho en varios contextos: es importante que para esta reactivación empecemos a pensar en medidas de política pública que nos lleven a un nuevo modelo de crecimiento donde la inversión sea el gran partícipe.
Desafortunadamente todavía hay unos sectores rezagados, en particular sectores que son muy importantes para la inversión. Nos preocupa el hecho de que, por ejemplo, la construcción sigue en terreno negativo.
La categoría de edificaciones viene cayendo de manera muy importante y preocupa, porque ese es el sector que le permite a los hogares tener e invertir en vivienda. Esa contracción es una sombra. Lo mismo con el sector de hidrocarburos, que es un sector muy importante para inversión extranjera y las finanzas públicas, que todavía se encuentra en terreno negativo.
El último informe de política monetaria del Banco de la República advertía que las remesas y los ingresos por el café son dos fuentes muy importantes para el consumo de los hogares, ¿qué tan sostenible puede ser?
Hay que resaltar que hay varias fuentes que están alimentando el consumo, pero tenemos dudas que puedan perdurar o ser tan dinámicas en el futuro. Un ejemplo muy claro es el tema de las remesas que están complementando de manera muy importante el ingreso de los hogares.
El otro componente es el ingreso mixto, que está muy asociado al emprendimiento informal. Esas fuentes de ingreso no necesariamente nos van a llevar a estadios mayores de crecimiento los próximos años.
Desde Anif hemos resaltado que el ingreso mixto y las remesas o las transferencias que reciben los hogares están explicando el 40 % del ingreso disponible de las familias colombianas: son fuentes que pueden perfectamente desacelerarse en un futuro próximo.
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¿Cuáles son las recomendaciones o qué se puede hacer?
Estimular el crecimiento y emprendimiento formal con unas señales regulatorias de estabilidad jurídica, de patrocinio de asociaciones público privadas, estimular algunos sectores importantes en la generación de empleo, como el de vivienda. De tal suerte que la economía vaya transitando hacia un modelo donde haya más inversión, más empleo formal. Eso genera unas fuentes de ingreso a los hogares que empiezan a ser más estables y no depender tanto de transferencias o ese ingreso mixto, que es un ingreso muy asociado al emprendimiento informal. Esa sería la hoja de ruta para ir buscando un crecimiento más sostenible.
¿Cuáles deben ser las líneas que el próximo gobierno puede plantear en materia de vivienda o acciones concretas que se deben adelantar para recuperar este sector?
En el muy corto plazo creo que se puede hacer un esfuerzo fiscal para acelerar el proceso y volver a tener un monto importante de subsidios de vivienda de interés social. La focalización y el recorte en subsidios de vivienda ha llevado a muchos desistimientos de hogares a comprar su propiedad y, finalmente, ha generado una dinámica bastante baja en el sector.

En el mediano y largo plazo creo que lo más importante es acelerar todos los proyectos de infraestructura: generar otra vez la tranquilidad en el modelo de asociaciones público-privadas. Hay que buscar en el sector de vivienda cómo ser creativos con mecanismos de ahorro para los hogares para que en la medida que tengan más ahorro, puedan aspirar a una vivienda y cómo se pueden reducir los costos de construcción para que más hogares puedan acceder a sus viviendas.
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Ahora hablemos de inflación. En el último reporte del Dane, el IPC tuvo una aceleración ¿Ustedes cómo ven el panorama al cierre del año?
Nos preocupa que, evidentemente, tenemos unas presiones de oferta y demanda muy persistentes. El año entrante no vamos a cumplir la meta (3 %) y en 2027 es probable que tampoco.
Entonces, esto abre la puerta a la discusión de una subida de la tasa de interés por parte del Banco de la República. Una de las grandes preocupaciones que tenemos desde Anif es que subir la tasa de interés afecte la economía formal, pero no logre tener un efecto igual sobre la economía informal o estas fuentes de ingresos de los hogares y no haya tanta moderación de consumo.

Entonces, creo que el Banco de la República tiene que tratar de compatibilizar su objetivo de reducir la inflación con una sensibilidad de qué tanto la política monetaria está afectando más al sector formal y qué tanto está logrando generar una reducción en la demanda y el consumo de los hogares.
Es decir, ¿en la próxima reunión usted pronostica que es posible que haya un aumento de la tasa de interés?
Creo que hay mayores probabilidades de incrementos. Por el momento, no es nuestro escenario base, pero esta inflación persistente puede llevar al Banco de la República a aumentar la tasa de interés.















