Actividades informales durante torneos pueden cruzar límites y generar sanciones según su organización.

Publicado por: Redacción Vanguardia
En medio del furor que despiertan los grandes torneos de fútbol, hay una práctica que se repite casi de forma automática en oficinas, grupos de amigos y chats familiares: las llamadas “pollas” deportivas. Lo que muchos ven como un juego inofensivo para ponerle emoción a cada partido, en realidad tiene implicaciones legales que no siempre son tan claras.
Aunque suelen organizarse de manera informal, este tipo de dinámicas se mueven en una delgada línea entre lo permitido y lo sancionable en Colombia, especialmente cuando empiezan a crecer en alcance o en dinero.
La delgada línea entre lo informal y lo ilegal
En el país, los juegos de suerte y azar no son una actividad libre. Están regulados bajo un monopolio del Estado, lo que significa que cualquier esquema que implique apuestas o recolección de dinero basado en resultados inciertos debe contar con autorización oficial.
Sin embargo, en la práctica, no todo es blanco o negro. De acuerdo con expertos en derecho penal, no existe un monto específico ni un número de participantes que marque el punto exacto en el que una “polla” se vuelve ilegal. La clave está en cómo se organiza.
Si el juego se mantiene dentro de un círculo cerrado —como amigos o compañeros de trabajo— y no hay una persona que obtenga ganancias por administrarlo, suele ubicarse en una zona gris que, por lo general, no es objeto de persecución por parte de las autoridades.
¿Es usted de los que arma 'pollas' o apuestas deportivas?
— Diario La República (@larepublica_co) June 3, 2026
En medio del Mundial de fútbol, es común que en distintos espacios salgan las apuestas y pronósticos deportivos, pero hay implicaciones jurídicas que usted debe conocer para evitar problemas
👉 Lea más en:… pic.twitter.com/Opa1TMidXD
El panorama cambia cuando aparecen elementos como la repetición constante del juego, la captación de personas externas o la difusión masiva, por ejemplo, a través de redes sociales. Allí ya no se trata solo de un entretenimiento, sino de una posible explotación del juego sin autorización.
Riesgos legales y lo que pasa en las empresas
Cuando estas dinámicas se desbordan, las consecuencias pueden ser más serias de lo que muchos imaginan. En escenarios extremos, se podrían configurar delitos como estafa, si hay engaños en la entrega de premios, o incluso lavado de activos, si se utilizan estos mecanismos para legitimar dinero ilícito.
El entorno laboral también tiene sus propias reglas. La normativa colombiana prohíbe expresamente la realización de rifas, apuestas o juegos de azar dentro de las empresas, tanto para los trabajadores como para los empleadores que las permitan.
Publicidad
Aun así, en la práctica, estas actividades suelen pasar desapercibidas. Las sanciones son poco frecuentes, principalmente porque es difícil para las autoridades detectar este tipo de situaciones dentro de espacios privados. Sin embargo, eso no significa que no existan consecuencias.
Si una “polla” termina en conflictos, fraudes o disputas entre empleados, el empleador sí puede intervenir. La ley contempla que conductas indebidas o actos considerados inmorales dentro del lugar de trabajo pueden ser motivo suficiente para sanciones disciplinarias e incluso la terminación del contrato.
En el fondo, más allá del entusiasmo que generan los torneos internacionales, la recomendación es clara: participar con moderación y entender que, aunque parezcan inofensivas, estas prácticas tienen límites legales que no conviene ignorar.















