viernes 07 de mayo de 2021 - 12:00 AM

¿Cómo es la Reforma Tributaria que Colombia necesita?

Para los analistas económicos, con un plan de choque tributario y fiscal, el país puede asumir la discusión sobre una estructura tributaria de largo plazo que se necesita.
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Desde hace muchos años Colombia ha necesitado una Reforma Tributaria. Sin embargo, debe diseñarse desde lo estructural y no lo coyuntural, es decir que no atienda únicamente los problemas de déficit económico temporales, sino generales.

Es preciso aclarar que el Gobierno Nacional ya retiró el proyecto de Ley de Solidaridad Sostenible. La propuesta no sólo ampliaba el espectro fiscal, sino que la concentraba en los tributos.

“Ahora hay que salir de la crisis y construir una tributación posible y viable”, recomendó Jaime Alberto Rendón Acevedo, economista y director Centro de Estudios e Investigaciones Rurales de la Universidad de La Salle.

“Esta es la oportunidad para que podamos llegar a estos mínimos posibles, a los puntos de partida que nos permitan construir un país en paz, en democracia, donde la vida digna sea posible para todos”, aseveró.

Para Rendón, el Gobierno deberá asumir un plan de choque inmediato para disminuir el gasto fiscal. “Estos no son tiempos de compras militares innecesarias, de remodelaciones superfluas o de gastos de funcionamiento que se podrían evitar sin generar inconvenientes al funcionamiento del Estado”.

Clase media y empresas

Juan Carlos Valencia, experto en derecho financiero y tributario, socio de la oficina Holland & Knight, recordó, durante el panel ‘Las implicaciones socioeconómicas de la Reforma Tributaria’, de Areandina, que el país lleva más de una década teniendo modificaciones en las reformas y todas apuntan a la clase más trabajadora del país.

Del proyecto fallido, Valencia opinó que “impactaba en impuestos sobre la renta y otros que genera todos los temores del mundo, impuestos al patrimonio, a la riqueza, IVA en servicios y alimentos que no suenan lógico durante la pandemia”.

A su turno, en el mismo evento de Areandina, el exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, manifestó que Colombia sí necesita una reforma, pero “se cometieron dos errores filosóficos, uno al crear huecos fiscales con programas y gastos permanentes y por otro, el uso de las fuentes que, en lugar de hacer una reforma de bajo costo, salió con una reforma de $31 billones. Se le fueron las luces y no se necesita sacarle la plata a la clase media”.

Con relación a las empresas, Echeverry recordó que han sido las afectadas desde el inicio de la pandemia. “Debemos partir de la situación dramática donde se ha registrado el cierre total de cientos de compañías”.

Las propuestas para la nueva tributaria
Estas son las cuatro propuestas formuladas por Jaime Alberto Rendón Acevedo, economista y director Centro de Estudios e Investigaciones Rurales de la Universidad de La Salle, para una nueva tributaria:
1. Programas de asistencia a las familias y a las empresas. Para financiar los programas como Ingreso Solidario y el Apoyo al Empleo Formal (Paef), los mismos empresarios, gremios, centrales obreras, entre otros, han manifestado la voluntad y obligatoriedad para que se congelen, o incluso se eliminen, los beneficios otorgados por la reforma tributaria de 2019. Esto representaría unos $12 billones que se utilizarían para los próximos cuatro años como fuente para enfrentar el hambre y la crisis económica.
2. Aumentar los impuestos a los dividendos. Dejar las primeras 300 UVT exoneradas o con impuesto cero. Esto podría hacerse progresivo; hoy solo pagan el 10%, pagaban el 15% antes de la reforma pasada. Los dividendos de entidades extranjeras sí pagan el 32% y se espera llegar al 30% en el 2022. Igualmente, se debe mantener el impuesto transitorio de renta a los grandes capitales. Por esta vía se podrían lograr ingresos por $3 billones.
3. Impuesto a las bebidas azucaradas. Es de fácil cobro e inmediato. Con esta acción se podría captar $1 billón.
4. Alivios fiscales. A través de una concertación con el Banco de la República, con mecanismos como emisión de deuda financiada por el Emisor o la utilización del 20% de las reservas internacionales. Además, se podría llamar al refinanciamiento de la deuda tanto interna como externa. Es momento de tener una actitud de mayor compromiso de la banca central con el crecimiento y el empleo del país.
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