Luego de 12 alzas consecutivas, el Gobierno Petro decidió frenar por octubre el aumento del galón de la gasolina. Su argumento principal es concretar la compensación económica para los taxistas del país. Para algunos esta parece más una medida populista, incluso política por este mes de elecciones regionales, que técnica; para otros es una decisión aceptable teniendo en cuenta que la inflación no ha sido controlada.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
El precio de la gasolina en Colombia no subirá en octubre, así lo anunciaron los ministerio de Hacienda y de Minas y Energía este lunes 2 de octubre.
En este orden de ideas, el precio promedio del galón de gasolina en el país se mantendrá en $13.964.
Entre las razones del no aumento, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, explicó que la decisión se tomó debido a la concertación con el gremio de taxistas.
El Gobierno había propuesto un subsidio entre $60.000 y $100.000 por conductores de taxi para compensar el aumento del precio de la gasolina en Colombia.

Sin embargo, las negociaciones con el gremio no han fructificado, lo que ha impedido que se concrete el subsidio. Asimismo, la acogida entre taxistas ha sido poca para inscribirse en la plataforma del Runt.
Según el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, de 300 mil conductores en el país, solo 40 mil han hecho el proceso para recibir este beneficio.
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Fondo de precios
Hay que recordar que el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (Fepc) sigue. Este es un mecanismo por medio del cual el Estado subsidia parte del precio de los combustibles en Colombia.
En los últimos meses, el Fepc ha registrado un déficit creciente, lo que ha llevado al Gobierno a aumentar el precio de la gasolina para reducir el gasto fiscal.

En este contexto, la decisión de no aumentar el precio de la gasolina en octubre podría ser vista como un gesto para ganarse el favor de los votantes.
Algunos analistas señalan que la decisión del Gobierno es una medida populista que no tendrá un impacto significativo en el costo de vida de los colombianos. El precio de la gasolina en Colombia sigue siendo uno de los más bajos de la región, y el no aumento del precio en octubre solo representará un alivio marginal para los consumidores.
Otros analistas, sin embargo, sostienen que la decisión del Gobierno es una medida necesaria para evitar un mayor descontento social. El aumento del precio de los combustibles ha generado protestas en varias ciudades de Colombia, y el Gobierno podría estar tratando de evitar que estas protestas se intensifiquen en el contexto de las elecciones.
Reacciones
Para Clarita María García, directora de Defencarga, el anuncio estaría atado a que la inflación no ha cedido en la medida que se esperaba, más el mantenimiento de tasas de interés por parte del Emisor.
En todo caso, la decisión pausó la serie de incrementos que se venían aplicando al costo de la gasolina desde septiembre del año pasado, y que tienen la inflación de ese combustible en 42,9 %, según el dato anual del Dane, al mes de agosto.

De esa manera el precio del galón de gasolina corriente para Medellín se mantiene, en promedio, en $14.306, es decir $4.642 más costoso que en octubre de 2022.
“En el caso de no haber contado con la operación del Fepc, en lo corrido de 2023, el precio de la gasolina se hubiera ubicado, en promedio, en más de $2.800 por encima del precio de venta promedio vigente por galón y el diésel en $ 7.500”, resaltó el MinEnergía.
Y eso que el dólar y el precio del petróleo no parecen dar tregua, en los últimos días han registrado jornadas al alza.
Por eso, desde algunos sectores, el hecho de que no suba la gasolina obedece a de que el Gobierno no quiere exasperar a los votantes a pocas semanas de las elecciones.

Impacto del no aumento
El no aumento del precio de la gasolina representa un alivio para los consumidores colombianos, que han visto aumentar el costo de vida en los últimos meses.
Sin embargo, también podría tener un impacto negativo en las finanzas del Estado, ya que el Fepc continuará registrando un déficit.
Es así que el no aumento del precio de la gasolina en octubre es una decisión que ha generado reacciones encontradas. Algunos sectores la consideran un alivio para los consumidores, mientras que otros la consideran una medida insuficiente para reducir el impacto del aumento del precio de los combustibles en la economía colombiana.
Algunos que no están convencidos de que esta decisión durará todo el mes fueron los afiliados a la Cámara Intergremial del Transporte, pues su presidente Alfonso Medrano, aseguró que en 2 o 3 días conocerá el nuevo precio.

Para el dirigente todo obedece a una estrategia electoral, y lo que está haciendo el Gobierno es “tantiar cómo está la gente”, e insistió en que esta semana se conocería el ajuste.
Medrano, quien le ha insistido al Gobierno en fijar una nueva fórmula para determinar el precio de los combustibles, lamentó que desde hace varias semanas el viceministro de Transporte Carlos Eduardo Enríquez, no volvió a contestarles el celular.
En esa misma línea se declaró Juan Fernando Prieto, presidente de Asociados Estaciones de Servicio de Colombia, quien estimó que será prudente esperar qué sucede esta semana, pese a que el comunicado del Ministerio de Minas y Energía señala que los precios de los combustibles se mantendrán sin modificación.
“A ellos les gusta dar avisos los viernes, si al cierre de esta semana no cambian de parecer nos iríamos con los precios de septiembre durante todo este mes”, expresó Prieto.
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Déficit
Según el Ministerio de Hacienda, el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (Fepc) se estima en $17,8 billones para 2023. Este déficit se debe al aumento de los precios internacionales del petróleo y sus derivados, que han superado el precio interno subsidiado por el Fepc.
En 2022, el déficit del Fepc fue de $36,7 billones, y se espera que se mantenga en niveles altos en 2023, a pesar de la decisión del Gobierno de no aumentar el precio de la gasolina en octubre.
El déficit del Fepc es un gasto fiscal que debe ser cubierto por el Gobierno, lo que representa una presión sobre las finanzas públicas.














