Si las regalías por petróleo disminuyen, el Gobierno tendría menos recursos para financiar proyectos de desarrollo en las regiones productoras y podría tener un impacto negativo en la economía local y en la calidad de vida de las personas.

Publicado por: Nelly Vecino Pico
Las cifras dan cuenta que la industria de petróleo y gas representa el 40 % de las exportaciones del país, el 20 % de los ingresos fiscales y el 76 % de las regalías.
Y, teniendo en cuenta los lineamientos del Gobierno sobre la explotación de hidrocarburos, que aporta el 82 % de los ingresos del presupuesto del Sistema General de Regalías, desde diversos sectores han manifestado su preocupación por los efectos que esto podría causar en el país, especialmente en las regiones con mayor influencia petrolera como Santander.
Es importante destacar que, según la Ley 2056 de 2020, se busca garantizar más recursos de regalías para las zonas productoras del país y generar el uso eficiente y la destinación de los ingresos provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables.
Por ejemplo, el Ministerio de Hacienda, a través del Sistema General de Regalías, le asignó a Santander $40.332’053.609 en 2022 y a mayo el Departamento cuenta con $168.000 millones para ejecutar.
Pero, con los anuncios de no realizar más exploración ni explotación en el país, ¿qué va a pasar con la economía, teniendo en cuenta que muchos municipios utilizan estos recursos para el mejoramiento de escuelas, infraestructura vial e incluso el Programa de Alimentación Escolar, PAE?
Expertos consultados por Vanguardia consideran que si las regalías por petróleo disminuyen, el Gobierno tendría menos recursos para financiar proyectos de desarrollo en las regiones productoras, lo que podría tener un impacto negativo en la economía local y en la calidad de vida de las personas que viven allí.
Clara Inés Pardo, economista y profesora de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, precisa que muchas de las actividades que está proponiendo el Gobierno para lograr la transición energética no van a dar regalías, porque no se está explotando un recurso natural, y lo que hay que mirar es con esas actividades cómo se podría sustentar a la región y cómo son recursos que ya estaban garantizados para alcaldías y gobernaciones, entonces habría que revisar también si la inversión de estos recursos ha sido óptima.
Pardo explica que hay que tener en cuenta que estos recursos se crearon también con el fin de diversificar la economía y en ese orden de ideas si las obras no contribuyen a ese fin, entonces la economía se afectaría notablemente en el momento en que no se cuenten con esos recursos que llegan por regalías.
Recientemente, Nelson Castañeda, presidente de Campetrol, dijo que el presupuesto más alto históricamente de regalías es de este bienio (23-24), con cerca de $30 billones para invertir en las regiones. El anterior fue de $15 billones.
Y, en este sentido, Andrés Felipe Giraldo, director del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana, argumenta que una desaparición de la actividad petrolera en el muy corto plazo puede afectar a estos municipios, dado que esos recursos que reciben por regalías son recursos frescos que se utilizan para inversión, “pero el gran problema en Colombia es el tema de la corrupción porque no se invierten muy bien los recursos y esto genera que se cambie un activo que genera recursos por gasto. Incluso, hay evidencia de la Contraloría General de la Nación de algunos municipios carboníferos donde los recursos que reciben se los gastan en parrandas y esto es un gasto, no una inversión como lo establece la ley”.
Y sin una estructura tributaria territorial que permita la sostenibilidad de los municipios y de los departamentos, agrega Giraldo, la desaparición de la actividad petrolera puede ser muy costosa para los entes territoriales.
Petróleo por turismo
Ante la intención del Gobierno de buscar recursos en otros sectores, como una alternativa a las regalías, que ayuden en el crecimiento de la economía, desde el inicio del cuatrienio el presidente Gustavo Petro ha realizado anuncios para fortalecer el turismo con el Plan Sectorial del sector. Una estrategia que ha sido bautizada como “Turismo en armonía con la vida”.
Sobre este particular, Luis Fernando Ramírez, docente de la Universidad Sergio Arboleda, considera que de acuerdo con la Constitución Política las regalías están amarradas a la explotación de hidrocarburos (o minería), por tanto, para seguir contando con esos recursos extras se requiere que haya explotación de recursos no renovables.
Pero si hablamos de cambiar petróleo por turismo, este no causa regalías, por tanto cualquier otra actividad que se propiciara a futuro en detrimento de lo que se hace hoy en día con el petróleo y el carbón, pues no generaría ingresos para las regiones a través de esa figura.
Se podría considerar otros sectores que generen crecimiento económico y empleo, diferentes al que se tiene a partir de recursos no renovables, “pero la estructuración financiera que hoy en día tienen los territorios basados en regalías no sería viable porque no se estaría hablando a temas basados a explotaciones mineras, por tanto, es importante que los alcaldes y gobernadores defiendan lo que se tiene hoy en día como base de la explotación minera y que ésta se puede hacer protegiendo el medio ambiente como ocurre en países como Australia”.
Agrega Ramírez que no existe claridad sobre cuál puede ser la alternativa para conseguir recursos y que se está haciendo para que ellos se fortalezcan, ya que se habla del turismo, “pero hoy en día con el orden público que tiene el país, pues no hay manera de que haya más turismo de extranjero porque pues la situación de seguridad física está cada vez más en entredicho”.
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En ese mismo sentido, el director del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana explica que hay que tener en cuenta que la idea de las regalías es invertirlas en actividades que generen retorno en el mediano y largo plazo como, por ejemplo, escuelas y hospitales.
“Una actividad que reemplace esos recursos es el turismo, pero más allá del orden público en Colombia, el gran problema es que no contamos con la infraestructura que apoye el número de personas que deben venir al país para que efectivamente el turismo reemplace la actividad petrolera”.
Isabel Cristina Rincón, decana de Economía en la Universidad de Santander, UDES, manifiesta que la participación de las exportaciones minero-energéticas de Santander frente al grupo de productos exportables es el 64,2 %. Quiere decir que es un porcentaje muy grande de participación, seguido por el 35 % de las exportaciones no mineras.
Entonces, cuando se tiene más del 65 % de sus exportaciones en ese sector, pues se traduce en que toda la región depende de la explotación del petróleo y los productos mineros.
“Santander se ha destacado en los primeros lugares de competitividad y hemos estado en el tercero, cuarto y quinto, básicamente por el jalonazo que nos da el petróleo de la industria en Barrancabermeja y las empresas que se han establecido en a región”, indicó la académica.
De acuerdo con Rincón, las declaraciones del nuevo Gobierno sobre la política petrolera son preocupantes porque el presupuesto de Santander con respecto a las regalías es muy grande. A esto se suma que no se está creciendo en exportaciones no mineras. Por ejemplo, en el sector agropecuario se ha decrecido en 26 % y en maquinaria y equipo en 41 %, según datos del Ministerio de Industria y Comercio a marzo de 2023.
A esto hay que sumarle que el 80 % de las empresas que se registran en la Cámara de Comercio de Bucaramanga son personas naturales y, además, se tiene una economía centrada en los servicios y el comercio. “Eso no genera valor agregado, por tanto es preocupante el panorama porque históricamente se ha dependido económicamente del sector de hidrocarburos”.













