Nacional
Viernes 16 de febrero de 2024 - 04:20 PM

¿Qué es el PIB y por qué ha causado tanto revuelo el crecimiento económico de 0,6 % en 2023?

El crecimiento del PIB de Colombia en el 2023 ha generado controversia. Más allá de la sorpresa del mercado, este resultado representa un reto importante para los responsables de la política económica, como el Gobierno nacional.

Mientras la industria manufacturera cayó en el 2023, los servicios culturales y entretenimiento creció. (Fotomontaje / VANGUARDIA)
Mientras la industria manufacturera cayó en el 2023, los servicios culturales y entretenimiento creció. (Fotomontaje / VANGUARDIA)

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Publicado por: Miguel Orlando Alguero

Ayer se conoció un dato importante para Colombia y sus habitantes. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que el Producto Interno Bruto (PIB) del país creció solo 0,6 % en el 2023.

Este resultado, el más bajo en el siglo XXI, ha generado revuelo en el territorio colombiano, con opiniones divididas sobre si se trata de un crecimiento bajo, si es recesión o estanflación, o si es una muestra de resiliencia en un contexto económico global complejo.

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Así pues, la economía colombiana creció por debajo de las expectativas del consenso. Los sectores de construcción, la industria y el comercio fueron los más afectados en el consolidado del año, reflejo de un débil panorama para la inversión y de una demanda privada deteriorada.

Entre tanto, el sector financiero, las actividades artísticas y la administración pública ayudaron a contratar este efecto. Esta situación destaca la necesidad urgente de reactivar los motores de la producción para evitar futuras complicaciones económicas.

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¿Qué es el PIB?

El PIB es el indicador más utilizado para medir la actividad económica de un país. Se calcula sumando el valor de todos los bienes y servicios finales producidos dentro del territorio nacional durante un período determinado, generalmente un año.

Un crecimiento del PIB indica que la economía está expandiéndose, mientras que una caída del PIB indica que la economía se está contrayendo.

Un análisis para entender el meollo de este asunto

Antes de empezar con el análisis, Helio Armando Fernández, magíster en Ciencias Económicas y líder del grupo de investigación de la Facultad de Administración de Negocios Internacionales de la UPB Bucaramanga, aclara qué es el crecimiento económico, el cual hace referencia al PIB.

Este se relaciona con uno de los indicadores económicos más importantes en cualquier economía y refleja el cambio o variación del nivel de renta o el valor de los bienes y servicios finales (ojo, solo finales, no intermedios, no materias primas, no insumos) en un periodo determinado.

En palabras más entendibles, el cambio que sufre el PIB (Producto Interno Bruto) de un periodo a otro.

Si dicho cambio es positivo se habla de crecimiento, si por el contrario es negativo, se habla de decrecimiento. Este indicador determina el estado global de una economía, ya que el crecimiento económico es la base para superar la pobreza y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”, sostiene el académico.

Agrega que el ‘crecimiento’ es un indicador del desempeño desde el punto de vista económico, mientras que el ‘desarrollo’ habla desde el punto de vista social y humano.

Al final, 3 de las 12 actividades consideradas en las cuentas nacionales presentaron variaciones negativas, todas fuertemente vinculadas a la inversión privada y a las decisiones de consumo. En 2023, el sector de la construcción disminuyó -4,2 %, seguido de industria manufacturera (-3,5 %) y las ventas minoristas (-2,8 %). Por el contrario, compensando lo anterior, los datos revelan que las actividades financieras crecieron un 7,9 %, seguidas de los servicios culturales (7 %) y los servicios de la administración pública (3,9 %).

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¿Nos fue bien o nos fue mal?

El líder de investigación económica precisa que, si bien matemáticamente es favorable porque la variación con respecto al 2022 fue positivo (0,6 %), en cifras nominales, se esperaba mucho más.

Las proyecciones en el último trimestre del 2023 hablaban de un crecimiento entre el 0,9 % al 1,4 %.

“Si trazamos una línea de tiempo en lo que va corrido del siglo XXI (2000 a 2023), exceptuando claro está el terrible 2020, podríamos ver que solamente en dos periodos (2000 con un 1,0 % de crecimiento y 2009 con un 1,1 %) presentaron indicadores de crecimiento tan bajos. En ese orden, el 2023 definitivamente no fue un buen año de crecimiento. De hecho, hasta el momento, es el año que más ha sufrido el rigor de la desaceleración”.

¿Quién tiene la culpa? Y no es de la vaca

Fernández habla de tres aspectos:

1. El primero es la caída en la rotación de inventarios por la disminución en la inversión tanto directa como indirecta, y tanto nacional como extranjera, que se traduce a su vez en la disminución de la formación bruta de capital.

“En un sentido menos técnico, los empresarios redujeron producción que se refleja en menos inventarios, la reducción de inventarios es producto de menor producción, menor producción genera menos trabajo, menos trabajo trae como consecuencia menor consumo y al estancarse el consumo, principal elemento del PIB, éste no crece de la forma que se espera y el círculo vicioso comienza nuevamente a dar vueltas”.

2. Como segundo aspecto, un sector tan dinámico y que genera altas oportunidades de empleo como es la construcción no ha querido expanderse como lo hizo en otros años, esto es producto de la incertidumbre que ha generado el actual gobierno en materia fiscal, el manejo que la da al Presupuesto General de la Nación y temas relacionados con la reforma laboral.

3. Como tercer aspecto, la impopularidad de la que goza el presidente Petro y su gabinete, del que es casi rutinario un escándalo. “Esto no genera una buena expectativa en los ciudadanos, lo que los hace más temerosos a la hora de consumir y esto al final se traducirá en menos crecimiento”.

Por el lado del gasto, el bajo crecimiento del PIB en 2023 se vio impulsado por el desplome de la inversión. En todo el 2023 disminuyó -3,8 %, impulsada principalmente por el desplome de la inversión total, que se contrajo -25 %.

A pesar de las exigentes condiciones financieras y de la caída de la renta real disponible, el consumo de los hogares se mantuvo positivo, creciendo un 1,1% en 2023. En cuanto al consumo del gobierno, el crecimiento observado estuvo en 0,9 % en 2023.

¿La economía pasó el año?

El docente investigador añade que, si bien la economía colombiana pasó raspando el examen de la recesión, pues escapó por poco, en lo referente a la teoría económica, lo que vive actualmente Colombia es una estanflación, es decir, un bajo crecimiento económico (0,6 %) a la par de una alta inflación (9,28 %).

“Esta inflación fue criticada en esta semana por el Fondo Monetario Internacional (FMI), de la que popularmente se dice: le echó vaina a Petro por pretender llevar a cabo tantas reformas a la vez con una inflación de casi 2 dígitos, lo que generará que este indicador aumente”.

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¿Es el crecimiento del PIB de 0,6 % un fracaso?

Isabel Cristina Rincón, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Contables de la Universidad de Santander (Udes), ve con gran preocupación el dato de crecimiento (0,6 %), pues es muy inferior a todas los expectativas del mercado al cierre del 2023.

“Como el Producto Interno Bruto es una medida del crecimiento económico, por supuesto es una alarma sobre todo para dos sectores: la construcción y la manufactura. Si bien los servicios y entretenimiento jalonaron este crecimiento económico, la inversión realmente viene de grandes sectores como construcción, industria y comercios, los grandes generadores de la activación económica”, detalla Rincón.

Según la decana, esta alerta debería recomponerse en este primer trimestre del 2024 en cabeza del Gobierno nacional, que viene semana tras semana con debates que mandan mensajes de incertidumbre y difíciles para el país.

“Es un panorama de mucha incertidumbre económica, sobre todo en este primer trimestre, que es un periodo de pagos de impuestos, de pagos de inicios de años con incrementos salariales y con expectativas a las reformas que aún quedaron pendientes del año pasado, más las complejas reformas en curso como salud y trabajo. Es un panorama difícil para el país que amerita una gran unión del Gobierno central con gremios, empresarios y los nuevos gobiernos locales con sus planes de desarrollo”.

El llamado, según la académica, es atraer inversión para la generación de infraestructura que necesitan los territorios.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero

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