martes 23 de marzo de 2021 - 9:09 AM

Alternativas para financiar su pyme, micro empresa o emprendimiento

Préstamos familiares o de amigos, créditos bancarios, ángeles inversionistas o socios capitalistas son algunas de las fórmulas para inyectar capital a un negocio.
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El financiamiento para una empresa o emprendimiento es uno de los mayores problemas que enfrentan los empresarios de hoy en Colombia.

“Ha sido difícil conseguir recursos para mantener a flote la empresa luego del confinamiento. Pero es el momento de buscar esa ayuda financiera para poder seguir adelante”, asegura Luis Alberto Contreras, dueño de una pequeña cafetería.

Y es que, según Sandra Guevara, asesora en líneas para Pymes en una entidad bancaria, desafortunadamente muchos emprendedores no conocen sus opciones frente al tema. “Existen muchas fórmulas para solicitar ayuda económica para el sector, lo importante es asesorarse bien y elegir la mejor opción”, señala.

BBVA, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Universidad Minuto de Dios, explican algunas de las fórmulas actuales para acceder a esos recursos, sin embargo, la decisión final depende de cada caso.

Instituciones Financieras

Es la fuente más tradicional. Suele ser un recurso bastante habitual y bueno para las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, para las empresas creativas en fase inicial y/o startups no es una vía de financiación adecuada, pues las instituciones financieras no ofrecen productos especializados que respondan a las características propias del sector.

Se acude a los créditos bancarios a medida en que la empresa crece y se consolida, requiriendo de inversiones más altas.

Fondos de Capital Privado y de Emprendimiento

Están diseñados para canalizar inversiones a empresas que no cotizan en el mercado de valores. La estrategia es clara y la duración de la inversión de estos fondos está limitada previamente. Tienen un periodo de duración fijo, que dependerá mucho del sector donde se invierta. Existen fondos de capital emprendedor, que son los que más están enfocados a las startups del sector creativo.

Las ventajas son varias: la empresa no sólo recibe capital en dinero, sino que también recibe recursos no monetarios (contactos, infraestructura empresarial, etc.). Además, aumenta la profesionalidad, transparencia e institucionalidad de la sociedad.

Sin embargo, también tiene aspectos desfavorables. Uno de ellos es que su costo es más elevado que el de los mercados bursátiles. Influye el periodo de amortización del crédito, que suele ser relativamente corto.

Ángeles Inversionistas

Es una persona con gran experiencia invirtiendo en negocios, que no sólo están buscando oportunidades para destinar su capital, sino que aportan también todo su conocimiento con la inversión. Es muy importante, para vender el proyecto de negocio al ángel inversionista elaborar un buen “pitch”.

Crowdfunding

Es una vía de financiación que cada vez tiene más aceptación en el sector creativo, sobre todo para proyectos de micro mecenazgo (financiar proyectos mediante pequeñas donaciones a cambio de recompensas o ventajas), pero también para proyectos de inversión. Permite que la empresa tenga el control del proyecto y saber de primera mano los intereses del público objetivo.

Programas y convocatorias públicas

Las ventajas de estos programas es que apenas tienen coste por la financiación recibida o son simplemente subvenciones que no requieren de contraprestación, siempre que se destinen al fin convenido. Lo que hace menos atractiva esta fuente es el tiempo que lleva tramitarla y que muchas veces no basta con que la empresa las solicite.

Por ejemplo, un requisito para acceder a una convocatoria puede ser constituir una alianza estratégica entre el clúster del sector, otra empresa del sector, un centro de investigación y/o una entidad pública que apoye al sector.

Aceleradoras e incubadoras

Una incubadora es una empresa encargada de buscar startups que posean potencial para salir al mercado. Para ello cuentan con expertos y profesionales que trabajan, junto con los líderes de esas startups, desarrollando sus proyectos hasta que estén listas para saltar al mercado. Entre las ventajas están recibir recursos y apoyo de gente experimentada.

Por otro lado se encuentran las aceleradoras, que, a diferencia de una incubadora, se dedican a acelerar un proyecto que está ya en marcha o en desarrollo. El objetivo al final es obtener beneficios reales cuando la empresa sale al mercado. Acudir a una aceleradora es beneficioso por la red de contactos y apoyos que se tiene, el asesoramiento recibido por parte de profesionales y mentores y la financiación que se recibe.

Pero también tiene desventajas a tener en cuenta. Por lo general, siempre piden una participación accionaria en la startup. También está el hecho de que no todas las aceleradoras son iguales (las hay más prestigiosas, otras más enfocadas en nichos...) y, por tanto, aunque recibir asesoramiento y mentoría en principio es positivo, habrá que analizar la calidad de esa asistencia.

Fondos propios

Se trata de la primera opción que se debe valorar, pues siempre hay que empezar por mirar lo que se tiene en casa. Casi nunca será suficiente, pero es importante evaluar y aprovechar adecuadamente lo que se tiene, para ahorrar al máximo los costes asociados a la financiación externa.

FFF (Family, Friends & Fools, por su siglas en inglés)

Como ocurre con los fondos propios, es una de las primeras vías que uno debe consultar. Se trata de buscar la ayuda de familiares y conocidos que quieran invertir en el negocio. En la mayoría de los casos, es la primera fase de financiación para el emprendedor. La principal desventaja es que puede ocasionar conflictos en el círculo más cercano del emprendedor.

Las Ventajas
Andrés Barrios, director de Capital Advisory + Private Enterprise de KPMG Colombia, asegura que son varias las ventajas que trae solicitar una ayuda, entre ellas la posibilidad de crecer más rápidamente que con recursos propios, ya que generalmente son limitados.
En caso de recurrir a un inversionista estratégico, se puede obtener apoyo, conocimiento e implementación de buenas prácticas para la operación del emprendimiento, así como acceso a nuevos mercados.
Además, normalmente el inversionista exige buenas prácticas de gobierno corporativo, tales como el establecimiento de una Junta Directiva, que tenga algunos miembros independientes, políticas para la toma de decisiones y eliminación de conflictos de interés.
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