Si en tierras santandereanas el tesón, la disciplina y el progreso empresarial se pudieran condensar en un nombre, seguramente Rafael Marín Valencia encajaría en el perfil de esa búsqueda. Esta es la historia de un visionario del sector de la construcción.
Publicado por: Redacción L R
La historia de Rafael Augusto Marín Valencia (El Socorro, 1954) tiene todos los ingredientes necesarios para hablar de un empresario santandereano con visión y forjador de futuro.
Hijo de Alfonso Marín Morales y Luz Marina Valencia, Rafael es el mayor de seis hermanos en un hogar lleno de ingenieros en el que se gestó Marval, una de las compañías de construcción más importantes del país.
Rafael, de ánimo tranquilo, lleva la batuta de esa empresa familiar que prendió motores en 1982, en Bucaramanga, una ciudad que para entonces rondaba los 380 mil habitantes.
Tras 42 años de historia familiar, Marval ha sobrepasado la cifra de 170 mil unidades de vivienda comercializadas en todo el país. Si hay una forma de trabajo con la que Rafael se identifique es la planificación. Puede interesarle: Dian está realizando jornadas para verificar la expedición de factura electrónica en Bucaramanga
“Siempre creemos que la labor de un empresario debe ser pensada a largo plazo, así fuimos construyendo Marval: el largo plazo se logra generando confianza”, explica Marín Valencia, egresado con honores de ingeniería civil de la Universidad Industrial de Santander, UIS.
El inicio
En sus comienzos, Marval centró sus esfuerzos en construir viviendas de interés social en Girón, Floridablanca, Bucaramanga y Piedecuesta. En ese orden, comenzaron a sellar su entrada, auge y consolidación en el gremio constructor del departamento.
La vivienda de interés social y los programas para sectores populares fueron ese primer escaño para el crecimiento de la compañía. Luego esa intención fue escalando a los públicos de clase media del área.
“La empresa se creó para trabajar unidos, especialmente para la construcción de vivienda en el área metropolitana de Bucaramanga”, recuerda Rafael Marín Valencia sobre los inicios de la compañía familiar, en la que se mantienen esos valores de cercanía con el área metropolitana de Bucaramanga.
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El presidente del Grupo Marval es un santandereano de pura cepa con una visión que va más allá de los números. Marín Valencia procura revisar el impacto y cambio que puede generar un proyecto inmobiliario en el que entre la compañía. Puede interesarle: Vía Bucaramanga - Barbosa: así es como la Gobernación plantea financiar los carriles de adelantamiento
Sabe que cualquier decisión del grupo tiene repercusiones en el día a día de miles de familias que habitan las casas y apartamentos forjadas por la empresa. Por eso no deja detalle al alzar.

Una empresa debe aportar a su entorno, transformar y agregar valor a una ciudad

Aunque sus principios estuvieron marcados por esa senda y la construcción en el área metropolitana, Marval ha consolidado su presencia en Santa Marta, Cartagena, Cali, Barranquilla, Bogotá y Barrancabermeja, entre otros, con proyectos de vivienda, construcción de vías, oficinas, aeropuertos, centros comerciales y hoteles.
De seguro usted ha recorrido o escuchado de lugares en el área metropolitana como los centros comerciales Cacique, De la Cuesta, el hotel Holiday Inn, La Tríada, el Ecoparque Natura, Torre Vitro o el edificio Metropolitan; o puede que conozca la red de ciclorrutas en Bogotá o el Aeropuerto Internacional El Dorado. Todos esos sitios tienen en común el sello de Marval como constructor o socio de la obras.
El legado de este empresario no se limita a la construcción o el cemento, para Marín Valencia son hogares que moldean el futuro de las ciudades y que dan paso a una mejor sociedad.
De hecho, la remodelación del Teatro Santander, ícono de la cultura en Bucaramanga, tuvo la contribución y liderazgo de Marín Valencia en la recuperación de este espacio. Lea también: ¿Cómo le fue a Bucaramanga en educación, empleo, ambiente y competitividad? Resultados del ICC 2024
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Pero los vientos no siempre han soplado a favor. Cuando el país cerraba la década de los noventa y comenzaba el siglo XXI, la situación económica acorraló a muchas compañías. Las altas tasas de interés, la inflación de dos dígitos y la inseguridad aquejaban al país.
El sector de la construcción fue uno de los más golpeados. ¿Qué hizo entonces Marval para reconducir el camino? La respuesta es sencilla: amplió sus objetivos y no se quedó con la construcción de vivienda.
Con un salto a la construcción de obras civiles como centros penitenciarios, vías urbanas y la participación como socio en la edificación de El Dorado, esta empresa santandereana atravesó las bravas ‘tierras’ de esa crisis nacional.
Con esa expansión no solo se garantizó la existencia, también hubo un crecimiento constante con proyección nacional e internacional.
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Una vida al servicio
Los tres pilares que rigen Marval y la carrera de este empresario santandereano son el servicio, que implica el compromiso de mejora continua; la calidad, con la que apuntan a cumplir con las necesidades de los clientes con diseños novedosos; y la sostenibilidad.
Sobre este último, Marín Valencia va más allá: “La sostenibilidad no es solo una responsabilidad ética, también es una ventaja competitiva”.

Todo lo que se hace como empresario debe redundar y trascender en beneficio para la comunidad en donde se trabaja; debe mejorar la calidad de vida de todas las personas que viven allí

En su perspectiva de Santander y el futuro de la cuarta economía del país, Rafael Marín no duda en afirmar que hay grandes posibilidades para estas tierras.
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“Santander tiene un potencial inmenso. Para desarrollarlo tenemos que trabajar unidos: empresarios, políticos y sector educativo. Los empresarios tenemos a Prosantander. Pedimos a todos nuestros gobernantes y la dirigencia política que trabajemos unidos”, explica Marín Valencia, quien añade que a esa labor de progreso deben sumarse las universidades del departamento.
A pocos días de su cumpleaños 70, este visionario no se queda en sus logros y éxito empresarial. Como de costumbre, sigue pensando en los proyectos de largo plazo para la compañía y el país.
Tal vez el logro que sí arropa con aprecio a lo largo de su carrera es mantener unida a la familia Marín Valencia en torno a la compañía, cuando las nuevas generaciones comienzan a ocupar asientos de mando.
Con los avances tecnológicos respirando de cerca, Rafael Marín proyecta que la compañía se anticipará a las transformaciones y seguirá un paso adelante.
Un visionario aconseja…
En el crecimiento de Marval, Rafael Marín Valencia tiene presente cinco estrategias que fácilmente pueden aplicarse a cualquier proyecto naciente e, incluso, a la vida misma. Las comparte con los lectores de esta nueva sección.
- Gobernanza: implica valorar y gestionar integralmente los riesgos.
- Factor humano: Fomentar las relaciones colaborativas basadas en la confianza.
- Sociedad: la apuesta por los entornos sostenibles.
- Transformación: la mejora constante, con la innovación y optimización de procesos.
- Planeta: economía circular para minimizar el impacto ambiental.
















