La cumbia es más que un género musical, es una expresión cultural que nace en los barrios populares de Bucaramanga y que se ha convertido en un símbolo de identidad y resistencia. Conozca la historia de la cumbia en Bucaramanga y cómo ha impactado la vida de sus habitantes.

Publicado por: Paola Esteban
La cumbia genera pasiones encontradas: hay quienes reconocen su proceso cultural y su valor artístico y hay personas que la consideran un movimiento marginal, asociado al delito.
Estas dos formas de ver a la cumbia hacen parte de un proceso que ha luchado para salir de la periferia de Bucaramanga para llegar a grandes espacios culturales como el Teatro Santander.
Y ahora, un documental está listo para contar la historia de la cumbia en Bucaramanga y para transmitir un mensaje claro: la cumbia no es una afrenta para la ciudad, es una muestra de la existencia de otras formas de expresión musical, de reconocimiento social que no se pueden, ni se deben, obviar.
El pasado sábado 8 de julio, en La Casa del Libro Total, se estrenó la serie documental “¡Báilelas, menor!”, que muestra cómo las cumbias se han convertido en el himno de la cultura popular de Bucaramanga.
A partir de un ejercicio de clase comenzaron a preguntarle a la gente qué opinaba de las cumbias en Bucaramanga.
“Algunos decían que eran lo máximo y que las bailaban, otros las relacionaban con Pastor López, mientras que otros las desdeñaban y las asociaban solo con un sector de la población”, le explica a Vanguardia Juan Camilo Rodríguez, director de la serie documental.
Y agrega: “Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que había algo por contar. En el proceso de querer contar el movimiento de cumbias en Bucaramanga, descubrimos que también se pueden usar como un elemento de transformación social y cambio a través del arte. Nos articulamos con dos iniciativas: Cultura Popular y Explora BGA. Esta última es una cooperativa multiactiva que opera en el turismo urbano en la Comuna 14.
Por su parte, Cultural Popular es un proyecto de formación artística descentralizado, que se desarrolla enseñando distintas prácticas artísticas a niños y jóvenes en distintos barrios de la ciudad.
La serie ganó la convocatoria ‘Abre Cámara’ del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC).
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Conociendo las cumbias
El proceso de investigación evolucionó a lo largo de varios años. A medida que los documentalistas investigaban, participaban en convocatorias.
Finalmente, el año pasado lograron los recursos necesarios para llevar a cabo el trabajo de campo para entablar un diálogo con la comunidad y no solo mostrar unas imágenes, sino más bien empaparse de lo que realmente se siente con las cumbias, con la música y con la cultura.
“Nuestra investigación estuvo muy ligada al relato directo y al hablar con la gente, en lugar de basarnos en investigaciones bibliográficas o científicas. Anduvimos por las calles grabando entrevistas y hablando con la gente. Fue así como nos dimos cuenta de que el proyecto estaba creciendo y que todos los testimonios que encontramos tenían en común una apuesta por cambiar la mirada que se tenía sobre las cumbias y los barrios populares. Vimos ahí el potencial de nuestro proyecto”, cuenta Camilo.
Por su parte, Lida Fernanda Prada Albarracín, productora de la serie documental y parte del equipo creativo de Guane Fils, señala que trabajaron durante seis meses en todas las etapas de realización y rodaron durante un mes.
“Durante el rodaje grabamos todos los eventos, realizamos entrevistas y, finalmente, lo que más tiempo nos tomó fue la postproducción. Fueron casi cuatro meses de trabajo de escritorio en los que se hizo la concepción de lo que hoy es la serie”, explica Lida.

Los protagonistas cumbieros
Durante el proceso de realización no se calculó previamente quién hablaría o no en el documental, sino que se trató de un proceso de selección espontánea, donde la gente era invitada a contar su relación con la cumbia, su historia y cómo el proceso musical había transformado el barrio.
Desde Madres y estudiantes hasta personajes reconocidos en el mundo cumbiero como Richie Oviedo, de Cultura Popular, y Diana Sánchez, presidenta de Explora BGA, dieron su testimonio.
Y a pesar de los desafíos climáticos que ofrece siempre Bucaramanga con esa manía que tiene de hacer sol, pero llover a los cinco minutos, lograron terminar la producción en tiempo récord.
Además, la serie no solo se enfocó en realizar un producto audiovisual, también se llevaron a cabo iniciativas a favor de la comunidad gracias a los recursos de la convocatoria.
Por ejemplo, se pintaron murales en diferentes fachadas de la comuna, lo cual contribuye a una transformación visual de los espacios.
Pero el principal reto que experimentaron los creadores de la serie documental fue ganarse el corazón de la comunidad, que evitó que se presentaran contratiempos en cuanto a la seguridad y quienes finalmente sintieron el proyecto audiovisual como suyo.

Cumbias, más allá del cliché
En Bucaramanga se suele asociar la cumbia a un fenómeno específico: la tecnocumbia.
Expertos en la materia, como Richi Oviedo, han señalado en diferentes entrevistas con medios culturales de la ciudad, que la cumbia se escucha desde los años sesenta, pero la tecnocumbia se popularizó en los años ochenta, donde además convocó a una cultura de baile, con pasos de una ejecución exigente.
Entre 1998 y 2004 inició un primer periodo de popularidad en diferentes barrios de la ciudad, pero luego la cumbia fue estigmatizada y marginada.
Temas como la muerte, el barrio, los amigos, las drogas y el amor se vincularon con los “cumbieros” y para muchos esta cultura no pasa de ahí, pero lo cierto es que la cumbia tiene mucho más que mostrar.
“Si hacemos un paralelo con otros géneros musicales y comparamos las letras, las cumbias no denigran al género femenino ni dicen groserías. Fue muy lindo entender y escuchar no solo las letras originales, sino también los covers y cómo cambian los ritmos”, explica Lida, y asegura que casi todo el equipo de producción de la serie documental tiene ahora su cumbia favorita en su playlist de Spotify.
Y agrega que “también es lindo ver cómo cambió el concepto de las personas que han tenido la oportunidad de ver la serie. Al principio decían “Ay, cumbias”, pero después de ver el proyecto entendieron todo el sentido”.
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Bucaramanga: ¿nos representa la cumbia?
En Bucaramanga se da un enconado debate sobre si la cumbia hace parte de lo que nos representa como bumangueses.
Los creadores de la serie documental tienen un mensaje para los detractores: la cumbia es parte de nuestra cultura y aunque no a todos guste, es importante respetar y valorar las diferentes expresiones culturales de nuestra región.
“Siento que el factor sorpresa siempre está presente con la cumbia. Mucha gente tiene la idea de que solo pertenece a un sector y está segregada, como si no hiciera parte de nosotros. Yo les diría a esas personas que se animen a ver la serie y que vean que se le está dando una nueva cara a la cumbia. Puede que no se identifiquen con este género, lo cual es totalmente válido, pero al menos podrán ver que esta serie es una invitación a cuestionarse no solo la cumbia, sino también muchos otros temas”, explica Juan Camilo.
Dice que se han vivido procesos similares en Cartagena con la champeta o en Nueva York con el hip hop: tuvieron un comienzo complicado, pero luego estos sonidos fueron aceptados por la industria musical.
“La invitación siempre está presente para que la gente intente encontrar el punto de inflexión del proyecto. Lo que hemos construido es válido en el sentido de que hay cosas que, como comunidad, no tenemos la costumbre de cuestionar. Esta es una invitación a reflexionar, reinterpretar y conocer desde adentro. Puede que a algunas personas no les gusten las cumbias, lo cual está bien, pero es importante ver todo lo que han logrado y lo que han hecho en este movimiento”, concluye.
Por su parte, Lida señala que buena parte de los comentarios negativos parten del clasismo de algunas personas, así como del desconocimiento de la otra cara de muchos de los barrios considerados “problemáticos” en la ciudad.
“Hasta que uno no va y vive, no puede opinar. En Colombia, muchas veces la gente solo ve el titular y se queda con eso, sin investigar más acerca del tema. Hasta que la gente no vaya a los lugares y entienda los procesos sociales que se están haciendo a partir de la cumbia, no podrán comprender su verdadero valor”, señala.
Y agrega que “hasta que la gente no vea proyectos relacionados con las cumbias, ya sea nuestro proyecto u otros, no va a cambiar su percepción. Los comentarios más valiosos son los de las personas que han ido y han visto algo respecto al género, en lugar de aquellos que no saben nada en absoluto. Muchas veces nos quedamos con el imaginario de que los cumbieros son los que roban o los de un barrio menos favorecido, pero si hacemos el paralelo con otros géneros musicales, vemos que todos tienen su forma de vestir y consumir cosas. La diferencia es que, si tienen dinero, no podemos criticar”.
El documental tiene varios caminos por los cuales continuar, entre ellos, el deseo de vincularse con plataformas como Disney, proyectarse en diferentes barrios de Bucaramanga o convertirse en un largometraje. Y se presentarán en Ulibro, que se realizará del 25 de agosto al 3 de septiembre próximo.
Sin duda, otro de sus caminos, es el de invitarnos a reflexionar, nos gusté o no, sobre el fenómeno cumbiero en la ciudad.














