Leer a Gabriel García Márquez a través de los cuerpos es algo que el bailarín y coreógrafo santandereano, Giovanni Ravelo, tiene claro desde hace décadas. Así fue como materializó esta lectura dramática que presentó esta semana en Bucaramanga.

Publicado por: Valeria Quiroga
El realismo mágico de Gabriel García Márquez se tomó esta semana las tablas del Teatro Santander. Con una lectura dramática bajo la dirección del reconocido bailarín y coreógrafo santandereano Giovanni Ravelo, historias como “La muerte de Santiago Nasar” y “Poseída” prometieron una experiencia inmersiva que fusionó diversos estilos de danza y exploraciones escénicas sobre la música clásica y tradicional colombiana.
Una parte importante de la carrera de Giovanni se desarrolló durante los trece años que formó parte de la internacionalmente aclamada compañía de ballet y comedia Les Ballets Trockadero de Montecarlo, con sede en Nueva York. Allí interpretó un amplio repertorio del ballet clásico y neoclásico, presentándose en prestigiosos teatros de 36 países en América, Europa, Asia y Australia. El artista fue formado en la Escuela de Ballet Anna Pavlova de Bogotá, la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, y The Rock School for Dance Education de Philadelphia.
Giovanni Ravelo habló con Vanguardia sobre su conexión con las obras de Gabríel García Márquez, la lectura dramática que presentó el pasado miércoles 3 de julio, el esfuerzo artístico detrás de este tributo novedoso en la ciudad que presentará el próximo sábado 13 de julio, y el proyecto con el que le apuesta a visibilizar los talentos en Bucaramanga desde 2022, luego de cerrar su capítulo como bailarín durante 25 años en escenarios de Estados Unidos y Europa.

Preguntas y respuestas
¿Cómo surge el interés de llevar estas obras icónicas de Gabriel García Márquez y adaptarlas a la danza y el teatro, hay alguna anécdota detrás?
Las dos historias llegaron a mi vida en tiempos diferentes. “Crónica de una muerte anunciada” la encontré desde muy niño cuando tenía alrededor de 11 o 12 años. Fui a la biblioteca a sacar el libro y me dijeron que ya había una película. Entonces vi la película, luego leí el libro, y desde ese momento me impactó y dije que alguna vez yo tendría que hacer algo con esa historia. No sabía en ese momento qué iba a ser de mi vida, no sabía que sería bailarín, y cuando ya me hice bailarín, y después coreógrafo, fue una de esas ideas que primero se me ocurrió por el impacto que me causó a tan temprana edad. Mi mamá me inculcó el hábito de la lectura desde muy niño y en la adolescencia ya me había leído unos cinco libros de Gabriel García Márquez. “Del amor y otros demonios” fue un regalo ya siendo adulto. En el libro se menciona mucho la música clásica, los coros gregorianos, pero también se nombra la música africana y la tradicional colombiana. Eso reunía algo que también ha estado presente en mi vida.
Cuando empecé como bailarín de folklore en el Ballet de Colombia de Sonia Osorio, me formé rodeado con esta música tradicional colombiana. Luego mi carrera se encaminó como bailarín clásico, entonces estuve escuchando mucho la música clásica, que me gusta mucho, así que eso fue lo que me atrajo del libro, que tuviera esta mezcla.
¿Cómo fue el recibimiento del público santandereano luego de presenciar esta lectura dramática?
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Fue un espacio muy bonito. Me parece que es muy necesario ese acercamiento al público previo a una obra y más cuando está basada en literatura. El recibimiento fue muy especial porque no solo leímos y conté en qué me inspiraron las obras, por qué usé las obras literarias que escogí, sino también pudimos mostrarles un trailer de cada obra, explicar cómo se hizo y el proceso también hasta llegar a la creación, lo que implica llevar una creación al escenario y el esfuerzo. Me pareció muy valioso y muy positivo el resultado.

¿Cómo se imaginó este tributo luego de toda una trayectoria como bailarín y coreógrafo?
Siempre me impactó ese colorido, en todo esto que hablaba de música. Él menciona ritmos, danzas, colores y religiones. Toda esta mezcla, esta yuxtaposición de esas creencias africanas con las creencias católicas, las creencias aborígenes, con los abolengos, con las razas, los conflictos también sociales y tradicionalistas, ¿no? El machismo colombiano, pero también la belleza de nuestro país.
Entre 2006 y 2007 me la imaginaba con bailarines de danza aérea, porque las monjas en el libro de Gabriel García Márquez dice que Sierva María volaba con su trenza de seis metros. Me imaginaba esta bailarina con una trenza de verdad que se moviera por el escenario con una trenza gigantesca. Había muchas cosas de dónde agarrarme. Muchos elementos que el libro ya me estaba dando y que solo era buscar la manera de encajarlos y que se contara la historia sin hablarla, entonces la escribí.

Natalia Bedoya es la cantante que está a cargo de toda la música en este tributo a García Márquez, ¿cómo fue ese proceso de composición para estos dos actos?
Natalia Bedoya es una amiga muy especial, aparte de ser una cantante maravillosa, nos conocimos desde adolescentes en el Ballet de Colombia. Ella, con toda su experiencia, con esta textura en la voz que ha acumulado, compuso e interpretó un bullerengue bellísimo en el estreno de “Poseída” en el 2022, que es “No antojes al diablo, sierva”.

Aparte de eso, me ayudó con los músicos, porque se me ocurrió que los de percusión dieran golpes sobre la música clásica. Yo uso “La pasión de San Mateo”, de Johann Sebastian Bach. Cuando surgió “Santiago Nasar”, igualmente ella me ayudó muchísimo en la selección musical.
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Me ofreció que era necesario usar música que la gente reconociera, porque era un poco más acercarse a la época en la que sucede “Crónica de una muerte anunciada”, como boleros y cosas muy colombianas.
Cuéntenos un poco acerca del proyecto de tejido social MuDanza, ¿a qué le apuesta como artista con esta iniciativa en Bucaramanga?
MuDanza nace después de ser invitado a la inauguración del Teatro Santander, pero también es el resultado de esa querencia, de querer regresar a las raíces. He vivido por fuera de Bucaramanga más de 25 años y de Colombia 21. Me fui para realizar mi carrera en los Estados Unidos como bailarín, pero siempre estoy muy conectado y siempre he estado muy orgulloso y muy feliz de haber nacido en el país que nací, de tener esta herencia cultural tan rica, de haber crecido en un país tan diverso, tan colorido. Un país en el que todo el mundo baila.
El arquitecto Antonio José Díaz me propone que por qué no hago algo con bailarines. Se nos ocurrió una clase magistral en la que fueron invitadas las escuelas y academias de la ciudad, y vaya sorpresa, encontré un grupo muy talentoso y con mucho potencial. Escogí 12 bailarines que pertenecían a diversas escuelas, la mayoría pertenecían a Studio 5, e hicimos nuestra primera velada. Me enamoré de nuevo y quise volver. Vi que la ciudad necesitaba ese impulso.
Estaba en mi responsabilidad aprovechar y sacar adelante proyectos, ayudar a estos muchachos y muchachas, bailarines y bailarinas a subirse al escenario, a tener acceso a un entrenamiento profesional. Estoy muy feliz de lograr un repertorio hecho cien por ciento aquí en la ciudad de Bucaramanga. Tenemos obras de alto nivel, ya fuimos de gira por Bogotá y le estamos apostando a sacarlas del país también. No es con el ánimo lucrativo, porque yo no cobro nada por mi trabajo. Mi pago es la sonrisa y la satisfacción de los bailarines.















