Del 24 al 27 de julio, Zapatoca será escenario del Festival Leviza 2025, un encuentro gratuito que celebra el cine santandereano con proyecciones, talleres, homenajes y la presencia de reconocidas figuras como Consuelo Luzardo y Libia Stella Gómez.

Publicado por: Redacción Cultural
En Zapatoca, cuando cae la tarde, las fachadas coloniales se tiñen de oro viejo y el silencio que cuelga de las montañas parece un telón listo para levantarse. Es en ese instante, cuando el día se despide y la brisa baja con olor a eucalipto, que el cine comienza a ocupar su lugar. No en una sala oscura de capital, sino en este pueblo que desde hace dos años decidió verse a sí mismo en pantalla grande.
Del 24 al 27 de julio, Zapatoca será una vez más escenario y protagonista del Festival Leviza, un encuentro cinematográfico que apuesta por las historias contadas desde y para los territorios. Bajo la dirección de la gestora cultural Isabel Martínez, Leviza llega a su segunda edición con una propuesta que va más allá de la programación: es una declaración de amor al cine regional, al encuentro, al relato compartido.
Este año, la curaduría incluye 13 producciones con sello Santander, entre ellas una serie, cortos y filminutos que llevan el pulso creativo de la región. A ellos se suman ocho largometrajes nacionales e internacionales que dialogan con otros mundos y sensibilidades. Pero el corazón del festival no late solo en las proyecciones: talleres especializados de guion, actuación y laboratorio audiovisual, junto con conversatorios y una ponencia institucional, ofrecen espacios para la formación, la reflexión y la pregunta por cómo narrarnos hoy.
Leviza también es memoria. Este año, el festival rinde homenaje a Libia Stella Gómez Díaz, cineasta nacida en El Socorro, referente del cine colombiano y directora de la Escuela de Cinematografía de la Universidad Nacional. Su nombre no solo habita los créditos de películas fundamentales, sino también las aulas donde nuevas generaciones aprenden a mirar. “Este reconocimiento es también una forma de decirle a Libia que su camino abrió rutas para otros”, dice Isabel con una mezcla de respeto y cariño.
Otra presencia que emociona es la de Consuelo Luzardo, invitada de lujo, figura entrañable del cine y la televisión colombiana, quien recibirá un premio a su vida y obra. “Que venga Consuelo es una forma de tender un puente entre la tradición y las nuevas miradas que emergen desde acá”, señala una de las talleristas.
Este año, en un gesto de creación comunitaria, se hicieron 100 réplicas en miniatura que se venden desde $50.000 como forma de apoyar el evento. “No es solo un imán o un souvenir. Es una forma de llevarse un pedacito de esta apuesta cultural”, explica Isabel. La estatuilla no solo se entrega como premio, también encarna una forma de sostener el cine con las manos, desde el afecto y la convicción.
Todas las proyecciones y conversatorios se realizarán en el Coliseo Misael Pastrana Borrero; mientras que los talleres, ponencia y laboratorio se llevarán a cabo en la Mediateca.
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Leviza es gratuito. Esa es una decisión política y poética. Porque el cine, en Zapatoca, no es solo entretenimiento, es un derecho. Familias, niños, abuelos, turistas y cinéfilos se sientan juntos, en igualdad de condiciones, a mirar historias que hablan de ellos o que los conectan con mundos lejanos.













