El productor santandereano Sebastián Ortiz, ‘Sebassten’, Morales lanza desde España una trilogía de EPs de melodic techno, fruto de un proceso migratorio, creativo y colaborativo que conecta a artistas de Colombia y el mundo.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
El sonido llegó por la ventana abierta. Eran grillos. Muchos. En coro. Sebastián Ortiz Morales, cuyo nombre artístico es ‘Sebassten’, interrumpió lo que hacía, abrió una aplicación en su celular y los grabó. Luego, ya frente al computador, procesó ese canto con efectos, le sumó capas, lo convirtió en ritmo. Así nació uno de los shakers que usó para una de sus nuevas canciones. “Me gusta pensar que esa es mi forma de estar en el mundo: grabar lo que escucho, lo que me atraviesa, y transformarlo en música”, dice.
Sebastián vive en un pequeño pueblo de la Comunidad Valenciana, entre el campo y el silencio, donde empieza cada mañana encendiendo su equipo para crear. Es su rutina y su refugio. Allí da forma a un proyecto musical que comenzó a tomar cuerpo en Concepción, Santander, donde creció, y que ahora se proyecta hacia escenarios internacionales gracias a su constancia, sus colaboraciones y, sobre todo, a una sensibilidad poco común para traducir la vida en ritmo.
“Yo soy de Málaga, pero me crié en Concepción. Mi familia sigue allá. Recuerdo los sonidos de mi infancia: los gallos al amanecer, el agua corriendo por las quebradas, las campanas de la iglesia al mediodía. Todo eso está guardado en mí”, cuenta Sebastián. Desde muy joven estuvo en la música. Fue bajista en una banda que se llamaba La Parla Crew. “Después encontré en la electrónica el lugar donde podía hacer lo que realmente quería: crear libremente”. Y desde entonces no ha parado.
Este mes empieza una nueva etapa en su camino: una trilogía de lanzamientos que marcan su consolidación como productor de melodic techno, un género que mezcla profundidad emocional con estructuras bailables y envolventes. El primero será este 25 de julio, con un EP bajo el sello del DJ Professor, uno de los nombres más importantes del género en Latinoamérica. Le seguirán dos más: el 22 de agosto con un sello Colombo-español curado por Caaice, y el 12 de septiembre con Astral Journey Records, una red de artistas colombianos radicados en diferentes países. “Este último es una recopilación de colaboraciones, remixes, cruces sonoros que hemos venido armando. Es como tender un puente entre todos los que estamos creando desde fuera”, explica.

Pero detrás de esa narrativa de crecimiento profesional hay una historia íntima, marcada por el exilio, la espera y la transformación. Sebastián migró buscando nuevos aires. Llegó a España y pasó dos años como inmigrante irregular. “No fue fácil. Mucha gente pinta la migración como un sueño. Y sí, hay cosas buenas, pero también hay momentos duros, de soledad, de silencio. La música fue lo que me sostuvo”.
En ese tiempo le tocó vivir la tragedia de la Dana, una violenta gota fría que en septiembre de 2024 azotó la Comunidad Valenciana y dejó zonas rurales completamente inundadas, viviendas destruidas, cultivos perdidos y cientos de personas damnificadas. Sebastián estaba en uno de los pueblos afectados. “Ver cómo el agua se lo llevaba todo fue brutal. Me tocó mucho. Me recordó a Armero”, dice, todavía con un nudo en la voz. Aquella experiencia, en medio de su proceso migratorio, marcó un antes y un después. Hoy, ya en situación legal, su vida transcurre entre el campo y la creación sonora: caminatas al amanecer, grabaciones de ambiente, sonidos naturales que captura, procesa y convierte en música. “Yo necesito salir, respirar, para luego volver al estudio y conectar. Es un ciclo”, afirma.
Su proceso creativo es meticuloso pero orgánico. Parte de lo cotidiano: un sonido callejero, una textura del entorno, una emoción suelta. Lo graba, lo trabaja con sintetizadores, lo mezcla con referencias musicales y lo convierte en pista. “Creo que la electrónica permite eso: fusionar todo. Puedes llevar un fragmento de reguetón a un beat introspectivo, o usar la estructura de una canción andina y convertirla en algo electrónico. A mí me interesa encontrar una marca sonora que me represente. Estoy en esa búsqueda”.
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Con su música, Sebastián ha logrado conectar con DJs de otros países, recibir invitaciones para tocar en escenarios de Latinoamérica y mantener alianzas con sellos que apuestan por nuevas voces del género. Pero no olvida su origen. “En Santander está pasando algo muy potente en la escena electrónica. Me encantaría volver pronto y tocar allá. Mostrar lo que he aprendido”.
Ese deseo lo acompaña mientras prepara su próximo DJ set, que ya está disponible como antesala a sus tres lanzamientos. Un set que, como sus canciones, tiene algo de declaración de principios: crear desde la honestidad, desde la escucha atenta del mundo, desde los ritmos que se esconden en la cotidianidad: “Yo todos los días enciendo el computador. Aunque sea para hacer un ritmo. Aunque no lo use. Es mi forma de seguir”.















