Leyendas, murales y turismo comunitario se unen en la exposición Entre Arte & Ciencia de la Udes.

Publicado por: Redacción Cultural
Las aguas del río Guatapurí se tiñen de verde, lila y rosado en el recuerdo de quienes narran la historia de María del Rosario, la joven que, en un Jueves Santo, se sumergió en el caudal y emergió transformada en sirena. Su voz, cuentan, sigue flotando entre las piedras y el arcoíris que se alza sobre la corriente. Es una leyenda transmitida de generación en generación, llevada al teatro en forma de monólogo y convertida en símbolo de resistencia cultural.
Esa voz mítica es una de las protagonistas de Entre Arte & Ciencia (III): Mediaciones Comunitarias, la exposición que el Laboratorio Totelab de la Universidad de Santander (UDES) inaugurará este viernes 12 de septiembre a las 5:00 p.m. en la Galería TÓTEM, como parte del Circuito de Salas Abiertas en el marco de la Feria Bonita de Bucaramanga.
Curada por el profesor Carlos Alberto Arismendi, la muestra reúne más de diez obras nacidas de procesos de investigación-creación en diálogo con comunidades de la región. Mapas colectivos, estaciones de escucha, objetos y relatos se presentan como “prototipos públicos” listos para ser experimentados y debatidos.
“Cada pieza convierte la estética en una herramienta de mediación y diálogo con los territorios”, explica Xenobia Quiroz, coordinadora tecnológica creativa del laboratorio.
La apertura iniciará con un conversatorio liderado por Óscar Mauricio Niño Gómez, coordinador operativo, antes del recorrido por las obras.
Voces del río: la sirena de Valledupar
Entre las propuestas se destaca “El canto de la sirena: Rosario Arciniegas”, un proyecto transmedia que recupera la tradición oral alrededor del río Guatapurí en Valledupar.
El relato de María del Rosario, la muchacha que desoyó la advertencia materna de no bañarse después del mediodía y terminó convertida en sirena, es recogido en múltiples versiones. Algunos aseguran que la madre le dejaba comida en una roca y que la joven aún aparecía peinándose entre las aguas antes de despedirse, diciendo que debía irse porque “ya la violencia llegaba a la región”.
La obra conecta mito, espiritualidad y memoria comunitaria, mostrando cómo el patrimonio oral se convierte en un espejo de identidad cultural.
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Por otro lado, la Udes presentará “Arte, Memoria y Territorio en las prácticas del turismo comunitario, caso barrio Morrorico de Bucaramanga”, iniciativa desarrollada junto a habitantes de la Comuna 14, vinculados a procesos de turismo comunitario, senderismo y sensibilización ambiental.
En lo alto de Bucaramanga, la Comuna 14 fue durante años un territorio estigmatizado por la violencia y las fronteras invisibles. “Aquí antes no se podía salir ni a la esquina, se escuchaban disparos en las noches, había mucha intranquilidad”, recuerdan sus habitantes.
Hoy, el barrio se cuenta en murales, cumbias y senderos ecológicos. Proyectos como Explora BGA – Guardianes del Bosque y del Agua nacieron limpiando cañadas y terminaron convertidos en una cooperativa legalmente constituida que recibe visitantes locales y extranjeros. El colectivo Tres Perros, por su parte, lideró un proceso de muralismo comunitario en el que la comunidad se vio reflejada en cada trazo.
“Queremos que el barrio sea reconocido no por la violencia, sino por su talento, por su cultura y por sus artistas”, explica Luzmary Castellón, líder del proyecto.
Cuatro músicos de la comuna fueron seleccionados para dejar su huella en un mural que hoy es testimonio de identidad y esperanza. Sus letras, inspiradas en la cumbia, son homenaje y legado para las nuevas generaciones.
La exposición, que estará abierta hasta el 30 de septiembre, reúne en un mismo espacio el mito del río Guatapurí y la transformación de Morrorico, recordando que la memoria se construye en diálogo entre arte, ciencia y comunidad.
En Bucaramanga, donde antes reinaba el miedo, hoy florece un territorio que canta, pinta y resiste.
















