Alejandra Espinosa Uribe convirtió a Barichara y a Santander, en general, en la inspiración para Encanto, cinta ganadora de dos premios Oscar y que muestra la riqueza cultural del país al mundo.

Publicado por: Redacción Cultural
Calles empedradas, muros de tapia que guardan siglos de memoria: Alejandra Espinosa Uribe encontró en Barichara más que un refugio: halló el punto de partida para una historia que, años después, viajaría por el mundo entero convertida en la esencia de una película de Disney: Encanto. Alejandra no es santandereana, pero ama esta tierra y ese amor tan grande creció en el guion de una de las cintas más vistas del famoso estudio.
Encanto puso a Colombia en la mira del cine global y Alejandra fue la encargada de guiar a los creativos de Hollywood por las raíces de nuestra cultura.
“Llegué a Santander buscando mi historia, a mi papá, a mis raíces”, cuenta en el pódcast Por Santander y conducido por Juan Pablo Remolina, Director Ejecutivo de Prosantander y Melissa García, directora de Vanguardia.
Nació y creció en un familia muy citadina, marcada por la muerte de su padre y por su abuela santandereana, quien también fue una figura clave en el corazón de la película. Pero Alejandra no empezó por Barichara, sino por Zapatoca, cuando fue a visitar a unas amigas: “descubrí la vida del pueblo y entendí que podía ser feliz fuera de Bogotá”.
La decisión de mudarse a Barichara llegó sin un plan, sin red y sin certezas. Alejandra es literata y escritora de formación, así que llegó con una convicción: no basta con habitar un lugar, hay que contribuir a la vida cotidiana y aprender de su gente.
“No se puede llegar a imponer, hay que aportar desde lo que se sabe. Llegué escuchando historias, investigando, conociendo campesinos, descubriendo la memoria oral”, recuerda. Fue así como, mientras guiaba a turistas y curiosos por los secretos de Barichara, tejió su propio arraigo.
Ese vínculo se materializó cuando en el año 2019 creó la librería Aljibe. Alejandra lidera allí un proyecto que trasciende lo comercial: con talleres, eventos y festivales literarios, busca descentralizar la lectura y hacer de la literatura parte de la vida cotidiana del pueblo. Y, de hecho, ya es punto de referencia para toda la región.
Pero antes de Aljibe, la vida de Alejandra dio un giro inesperado. Mientras se desempeñaba como guía turística para varias agencias, un grupo de creativos de Walt Disney Animations llegó en busca de inspiración para su nueva película. Una cinta sobre Colombia. Alejandra recibió un contrato de confidencialidad y durante cuatro años trabajó en secreto, casi como agente de la CIA, compartiendo con ellos sus conocimientos y su visión para crear personajes y escenarios que tuvieran sentido con nuestra vida como colombianos, como santandereanos.
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Desde el primer momento, Alejandra tuvo una misión en mente: hacer esta guía bien hecha, que los creativos se llevaran en el corazón nuestra cultura. Y es por eso que su papel fue mucho más allá de mostrarles paisajes: diseñó un tour enfocado en la vida campesina, en la arquitectura de la tierra y en los oficios tradicionales: “quería que entendieran el alma de Barichara, cómo las cosas están vivas y respiran”, explica.
Aquella experiencia de cuatro días con el equipo de Disney fue tan intensa que terminó por convertirla en consultora oficial de la película.
A través de sus ojos, Barichara se transformó en el molde para el pueblo de Encanto: los muros, el empedrado y hasta el icónico portón de la casa Madrigal nacieron de la información sentida y minuciosa de Alejandra.
“En Colombia las historias no son de individuos, todo ocurre en comunidad”, explica en Por Santander.
Y su influencia se ve claramente en la película y los espectadores lo sintieron: el vestido de Mirabel, inspirado en las tejedoras de Vélez, los oficios de los picapedreros y tapieros, la fortaleza de la abuela de Mirabel, una inspiración en su propia abuela luchadora y Luisa, la hermana que sostiene con la fortaleza que caracteriza a las mujeres santandereanas. Y, por supuesto, nuestra propia historia de dolores silenciados, pero también de resistencia.
“La familia Madrigal es una familia de desplazados, como tantas en Colombia. El agua, la comunidad y el milagro son símbolos de nuestra historia”, reflexiona.
Para Alejandra, su formación como escritora fue clave en este proceso, ya que no solo transmitió nuestra cultura, también contribuyó a la creación de un lenguaje simbólico y narrativo que fue la esencia y el éxito de la película. Y fue tan significativa su influencia en los ejecutivos de Disney, que es evidente que Mirabel, la protagonista, está inspirada en ella. Algo que le parece casi surreal pues cuenta que solo descubrió esa influencia cuando uno de los ejecutivos de la compañía hizo el comentario: “Mirabel está inspirada en ella, en Alejandra”.
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Luego del éxito de la película, ganadora de dos premios Óscar en 2022 como Mejor Película Animada y Mejor banda sonora, Alejandra sigue dedicada a su librería, a la consultoría y a la escritura. Siente, eso sí, que Santander tiene todavía mucho que contar y que el mayor reto es proteger y contar historias campesinas, hacer visible nuestra memoria indígena y a las tradiciones que dan visibilidad a nuestro territorio.
“El turismo solo tiene sentido si es un ejercicio de memoria, de protección de la cultura. La tierra llama a sus hijos y yo vine porque sentí ese llamado”, concluye.
Alejandra sigue tejiendo los hilos de una región que, gracias a su mirada, hoy también reconoce su encanto en las pantallas del mundo.














