El proyecto muralista Raíces Andinas, ganador de la convocatoria Cultura con Berraquera, alista una gira por Perú en 2025 para llevar el arte urbano santandereano a nuevos territorios.

Publicado por: Redacción Cultural
Entre octubre y noviembre de 2025, el arte urbano santandereano cruzará fronteras para dialogar con territorios hermanos del sur. El proyecto muralista Raíces Andinas, ganador de la convocatoria de estímulos departamentales Cultura con Berraquera de la Gobernación de Santander, emprende una gira por Perú con el propósito de internacionalizar la escena muralista de la región y tejer puentes entre patrimonios culturales a través de la pintura y el espacio público.
La propuesta, que combina circulación artística con memoria y participación comunitaria, contempla dos estaciones clave. La primera será en Lima, durante el Festival Coloriza, un evento que cada año convierte a la capital peruana en un gran lienzo donde confluyen artistas de todo el continente. Allí, el colectivo santandereano intervendrá un muro en diálogo con la historia barrial limeña, incorporando símbolos propios del oriente colombiano en una apuesta por el encuentro visual y afectivo entre memorias urbanas.

La segunda parada será en Cusco, ciudad emblemática por su legado ancestral. En el marco del Festival Murales Andinos, el equipo desarrollará una pieza que entreteje lenguaje contemporáneo y símbolos prehispánicos, proponiendo una lectura visual que celebra las raíces compartidas y reafirma la vigencia de las tradiciones en el espacio urbano. En este contexto, el muralismo se presenta no solo como gesto estético, sino como vehículo de identidad y diálogo entre generaciones.
Raíces Andinas no es solo una gira, sino una apuesta por la circulación del arte y el pensamiento visual desde los márgenes. En palabras de sus impulsores, se trata de “posicionar al arte urbano colombiano como una herramienta de construcción colectiva”, sumando valor simbólico y territorial a las narrativas gráficas que emergen desde Santander hacia América Latina.
Al promover el intercambio de saberes y la conexión con comunidades locales, el proyecto se inscribe en una lógica de diplomacia cultural desde abajo, donde los murales cuentan historias, abren conversaciones y estrechan lazos.















