Cultura
Lunes 24 de noviembre de 2025 - 04:50 PM

La Bucaramanga de los años 70 revive en Desde el Viaducto, la novela de Hugo Noël Santander

La nueva novela del escritor santandereano mezcla memoria íntima y ficción para narrar la vida de un niño curioso que crece entre la severidad familiar, el rigor escolar y la sombra constante del viaducto Benjamín García Cadena.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

En Desde el Viaducto, su libro más reciente, el escritor santandereano Hugo Noël Santander regresa a las calles, silencios y temores que marcaron su niñez en la Bucaramanga de los años setenta.

Se trata de una novela de ficción construida desde una memoria íntima, que propone un retrato de Marcos Santandre, un niño que observa el mundo con una curiosidad feroz mientras intenta comprender una ciudad disciplinada, religiosa y poco dada a la sensibilidad.

La variación del apellido está intencionada. El autor cuenta que en su familia siempre estuvo presente la idea de que descienden de un medio hermano de Francisco de Paula Santander. Ese linaje generó orgullo en algunos y vergüenza en otros.

A lo largo de la historia se logra conocer a un niño que pregunta y observa más de lo que los adultos consideran adecuado, y esa inquietud resulta incómoda en una época en la que se esperaba que los menores guardaran silencio. Por ello lo demonizan, lo expulsan del colegio con un dos en conducta y, simultáneamente, recibe una amenaza de muerte.

“Crecí en un país donde enseñar a callar era parte de la educación. De ahí proviene buena parte de la violencia. Cuando la gente calla, el matón se siente más fuerte”, indica Santander. Le puede interesar: “Ligas Mayores”: el junte bumangués que reafirma el amor y la fuerza de las cumbias

Sus propias vivencias inspiraron la representación literaria del menor.

“A todo esto se sumaba que vivíamos al lado del viaducto, donde la gente se suicidaba con frecuencia. Para mí, crecer allí era vivir entre la vida y la muerte. El viaducto se convirtió en un símbolo de lo que significa ser bumangués, un lastre que cargamos desde hace décadas. Las crónicas de suicidios eran parte del paisaje diario, y esas historias terminaron entrando en la novela”, agrega.

Desde ese mismo viaducto también observó otras cosas. Por ejemplo, un episodio de corrupción: un cadáver tirado allí no coincidía con el nombre que dieron después, y él lo notó. “Se lo conté a la policía porque no entendía cómo podían cometer semejante engaño. En mi familia también había esa mezcla de fe, nobleza y oportunismo”.

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Lejos de las narrativas idealizadas, Santander reconstruye episodios que lo moldearon como lector y escritor, como los castigos en la escuela, las prohibiciones para leer, la fascinación temprana por los libros y la amenaza real de un exchulavita que, en la vida del autor, despertó un miedo que todavía pulsa en su escritura. Entre esos hechos surge un personaje que se pregunta por todo, que se enfrenta a la rigidez de los adultos y que encuentra en la imaginación una forma de ser.

La novela también es una cartografía emocional de la ciudad. Bucaramanga aparece con la severidad de sus colegios religiosos, sus barrios en transformación y sus códigos tácitos de silencio y fuerza. El viaducto Benjamín García Cadena, que conecta con el municipio de Floridablanca, funciona como metáfora de tránsito, observación y pasaje entre la infancia y la conciencia adulta.

En Desde el Viaducto, esa amplitud creativa se traduce en una mirada aguda hacia la vulnerabilidad, lo místico y la búsqueda de belleza en lo cotidiano. Más allá de reconstruir el pasado, la novela propone un diálogo con el presente: ¿qué queda de esa ciudad? ¿Qué persiste en quienes crecieron bajo códigos de dureza emocional? ¿Cómo se narra una infancia marcada por el miedo y, al mismo tiempo, por la imaginación desbordada?

El universo literario de Hugo Santander

Aunque la historia nace de sus primeros años, Desde el Viaducto se lee a la luz de la trayectoria plural de Santander. Magister en Artes Cinematográficas y Medios Audiovisuales en Temple University en Filadelfia, el escritor ha vivido en países como Portugal, India, Kirguistán y el Reino Unido, experiencias que han nutrido una obra diversa que hoy supera las 70 publicaciones.

En pandemia regresó a Bucaramanga y desde entonces ha publicado novelas, memorias y crónicas urbanas. También ha destacado como docente universitario en la región y como cineasta independiente, con proyectos que han involucrado adaptaciones shakesperianas y montajes teatrales en distintos países.

La obra de Hugo Noel Santander abarca una amplia variedad de géneros que van desde la novela gótica, como en Andrés Gótica, donde reconstruye una Bucaramanga oscura del siglo XIX, hasta la ficción histórica y local, el thriller, las memorias, la autoficción, el cuento urbano y cosmopolita, e incluso la crónica de viaje.

Desde la publicación en España de su primera novela, Nuevas tardes de Manhattan (2001), su escritura ha estado marcada por temas recurrentes como la bondad entendida como una fuerza transformadora, las epifanías o instantes de revelación espiritual, el destino y la mística, y una honestidad que atraviesa la ética de sus personajes.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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