Cultura
Martes 22 de septiembre de 2026 - 12:30 PM

Hace 48 años murió José A. Morales: estas son las canciones que lo volvieron inolvidable

Pueblito viejo, Yo también tuve 20 años y Pescador, lucero y río hacen parte de la extensa obra de José A. Morales, compositor ligado a Santander que murió el 22 de septiembre de 1978.

El evento se llevará a cabo vía Zoom: https://us02web.zoom.us/j/5075802538 y el ingreso es libre. Foto: suministrada/VANGUARDIA
El evento se llevará a cabo vía Zoom: https://us02web.zoom.us/j/5075802538 y el ingreso es libre. Foto: suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

Este 22 de septiembre se cumplen 48 años de la muerte de José A. Morales, uno de los compositores más importantes de la música andina colombiana.

Murió en Bogotá el 22 de septiembre de 1978, víctima de una neumonía. Había construido una obra extensa, marcada por el bambuco, el pasillo y las historias sobre pueblos, campesinos, caminos, amores y recuerdos.

Su nombre quedó ligado a canciones como Pueblito viejo, Yo también tuve 20 años, Pescador, lucero y río, Campesina santandereana, Señora Bucaramanga, Ayer me echaron del pueblo, Doña Rosario, María Antonia, Camino viejo, Cenizas al viento, Soberbia y Tiplecito bambuquero.

Muchas de esas canciones siguen sonando hoy en festivales, serenatas, encuentros de música andina y reuniones familiares.

La versión biográfica más difundida señala que José A. Morales nació el 19 de marzo de 1913 en El Socorro, aunque algunos investigadores han discutido su lugar exacto de nacimiento.

José A. Morales, el maestro que le dio identidad a la región (Foto: Suministrada/ Vanguardia Liberal)
José A. Morales, el maestro que le dio identidad a la región (Foto: Suministrada/ Vanguardia Liberal)

Lo que sí está claro es su fuerte vínculo con Santander.

El Socorro aparece de manera constante en su memoria y en su obra. Allí quedó buena parte de su identidad artística y desde allí construyó muchas de las imágenes que luego llevó a sus canciones.

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Pueblito viejo es el ejemplo más conocido.

La canción quedó relacionada con El Socorro, pero terminó hablando de algo mucho más amplio: el deseo de volver al lugar de origen, recordar una calle, una casa o una etapa de la vida.

Morales logró que una experiencia local se volviera universal.

Radio Nacional registra más de 200 composiciones de su autoría, aunque otras fuentes hablan de varios centenares.

Más allá de la cifra exacta, su producción lo ubicó entre los grandes nombres de la música andina colombiana del siglo XX.

De Santander a Bogotá

En 1935, Morales salió de El Socorro y se trasladó a Bogotá.

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La capital le abrió otras posibilidades.

Allí estaban las principales emisoras, los escenarios y las empresas discográficas. En esos años, la radio empezaba a convertirse en una de las formas más importantes de difusión musical en Colombia.

Morales comenzó a moverse en ese ambiente y sus canciones empezaron a llegar a otros lugares del país.

Duetos como Garzón y Collazos ayudaron a popularizar varias de sus composiciones.

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María Antonia, escrita hacia finales de la década de 1940, fue una de las piezas que ayudaron a consolidar su nombre.

Con el tiempo, sus canciones fueron interpretadas por algunas de las principales figuras de la música colombiana.

Y aunque vivía en Bogotá, Santander seguía apareciendo en sus letras.

José A. Morales no escribió solamente canciones nostálgicas.

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También abordó temas sociales.

Uno de los ejemplos más claros es Ayer me echaron del pueblo, una canción sobre el desarraigo de un campesino y las desigualdades del mundo rural.

La pieza ha sido mencionada en distintos estudios como una de las expresiones tempranas de la canción de protesta en Colombia.

Ese tipo de composiciones muestra otra parte de su obra.

Morales no solo escribía sobre el paisaje, el amor o el paso del tiempo. También observaba los cambios sociales del país y las dificultades de quienes vivían en el campo.

Morales no tuvo una formación musical académica tradicional.

No pasó por un conservatorio, pero logró construir una carrera como compositor, intérprete y conocedor de la música andina.

El tiple fue uno de los instrumentos centrales de su trayectoria.

Lo tocó, lo defendió y lo convirtió en parte de su identidad musical.

Con el paso de los años recibió diferentes reconocimientos.

Entre ellos aparecen la Orden del Arriero, Caballero del Guabina, el Premio Pedro Morales Pino, la Orden José Acevedo y Gómez, la Gran Cruz de la Orden de Bucaramanga y la Orden de Pacandé.

Una de las facetas menos conocidas de José A. Morales fue su relación con el periodismo.

Estuvo vinculado con la revista Santanderes y Oriente, donde escribió comentarios sobre asuntos políticos y sociales.

Más adelante trabajó como relacionista de Sonolux, una de las compañías discográficas más importantes del país durante el siglo XX.

Allí tuvo contacto directo con músicos, intérpretes y figuras de la radio.

Entre sus amigos estuvo el organista Jaime Llano González.

Morales conocía, por tanto, no solo el proceso de escribir una canción, sino también la forma en que esa canción podía llegar a las emisoras, a los discos y al público.

En septiembre de 1978, su salud se deterioró.

Una neumonía terminó provocando su muerte el 22 de septiembre en Bogotá.

Su fallecimiento generó numerosas manifestaciones de duelo.

Existen registros que señalan que sus honras fúnebres fueron transmitidas por televisión, una muestra del reconocimiento público que ya tenía al final de su vida.

Después, sus restos fueron llevados a El Socorro.

Hoy reposan en la Casa de la Cultura Horacio Rodríguez Plata.

Allí se conserva parte de su legado, con fotografías, documentos, objetos personales y recuerdos de su trayectoria.

Un legado que sigue activo

La relación entre José A. Morales y El Socorro continúa hasta hoy.

El municipio realiza actividades en torno a su memoria y es sede del Concurso Nacional de la Canción Inédita José A. Morales.

El certamen tiene más de tres décadas de historia y reúne composiciones en ritmos como bambuco, pasillo, guabina, torbellino, danza, vals, sanjuanero, bunde y rumba criolla.

En septiembre de 2026 se realizó una nueva edición.

Su nombre también ha llegado al Congreso de la República, donde se han tramitado iniciativas para rendirle homenaje y fortalecer la conservación de su legado musical.

Pero su presencia sigue viva, sobre todo, en las canciones.

Han pasado 48 años desde su muerte.

En ese tiempo cambió la forma de hacer música, de grabarla y de escucharla.

Sus canciones, sin embargo, siguen circulando.

Yo también tuve 20 años continúa hablando sobre el paso del tiempo.

Pescador, lucero y río conserva una de las imágenes más reconocidas de su obra.

Ayer me echaron del pueblo mantiene una mirada social sobre el campo colombiano.

Y Pueblito viejo sigue siendo una de las canciones más recordadas de la música tradicional del país.

José A. Morales murió el 22 de septiembre de 1978.

Cuarenta y ocho años después, Santander todavía conserva su memoria y Colombia sigue cantando sus canciones.

Publicado por: Redacción Cultural

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