Desde Ecuador, la cantante Ginger Santos llegó a Bucaramanga con un proyecto que mezcla instrumentos tradicionales andinos y sonidos griegos. A través de sus canciones, busca contar historias personales, romper fronteras culturales y abrazar a quienes alguna vez se han sentido rechazados.

Publicado por: John Arias
La música puede convertirse en un puente entre culturas, pero también en un refugio para las emociones. Esa es la apuesta de La Konstantine, el proyecto musical de la cantante ecuatoriana Ginger Santos, quien llegó a Bucaramanga para compartir una propuesta que encuentra su identidad en la fusión del folclor sudamericano con los sonidos del Mediterráneo.
Con quenas, zampoñas, charangos y requintos que dialogan con instrumentos tradicionales griegos como el baglamás y la lira, la artista construye una sonoridad que conecta dos territorios separados por miles de kilómetros, pero unidos por sus raíces culturales y su sensibilidad musical. Lea también: Herencia de Timbiquí llegará a Bucaramanga con un concierto en el Teatro Santander
Detrás del nombre artístico hay también una historia familiar. Ginger tiene ascendencia griega por parte de su abuelo y decidió convertir ese vínculo en parte de su identidad artística. De allí nació La Konstantine, un homenaje a ese apellido y a una herencia que hoy se encuentra con sus raíces latinoamericanas.
“Mi eslogan es ‘tu diosa andina’. Este proyecto lleva ya tres años desde que hago canciones inéditas. Constantine es el apellido de mi abuelo griego y quise también homenajear esa raíz que tengo de parte del Mediterráneo”, contó la cantante.
Una historia que comenzó a los ocho años
La relación de Ginger Santos con la música y la escritura comenzó mucho antes de que La Konstantine se convirtiera en un proyecto artístico. Cuando tenía apenas ocho años, una amiga le regaló una libreta y la animó a escribir canciones, al reconocer su facilidad para crear letras.
Aquella invitación terminó convirtiéndose en un sueño que ha acompañado su vida. Primero escribió para su amiga y, con el paso del tiempo, transformó sus experiencias y emociones en composiciones propias.
Una de ellas es ‘Encajar’, canción con la que actualmente busca conectar con el público y que tiene un significado especialmente personal. La composición recoge recuerdos de su infancia, particularmente las experiencias de bullying, el rechazo social y las dificultades emocionales que atravesó.
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“Esta canción nace de mi pasado, de la historia de bullying que también tuve, del rechazo social que sentí”, explicó.
Para la artista, esas experiencias también permiten entender cómo las circunstancias familiares y emocionales pueden influir en la manera en que las personas se relacionan con los demás.
Por eso, su intención no es solamente compartir una canción, sino ofrecer un mensaje de acompañamiento a quienes han experimentado situaciones similares.
“Queremos que la gente se sienta abrazada, se sienta querida y que sienta que no está sola, porque de eso se trata al final La Konstantine”, expresó.
Una fusión entre Ecuador y Grecia
La propuesta musical también tiene una identidad visual que refleja ese encuentro cultural. Uno de sus videos musicales fue rodado entre escenarios emblemáticos de Atenas, en Grecia, y la Mitad del Mundo, en Ecuador, dos lugares que representan las raíces que inspiran el proyecto.
Daniel Romero, guitarrista de la agrupación, explicó que el propósito es explorar las posibilidades de combinar los sonidos tradicionales de Latinoamérica con instrumentos y géneros musicales griegos.
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“Los latinoamericanos usamos mucho la zampoña, las quenas, el charango y el requinto, mientras que en Grecia tenemos el baglamás y la lira. Hemos tratado de fusionar cada género latino con parte de los instrumentos griegos para presentar una nueva propuesta”, señaló.
Para Romero, la música es un lenguaje universal que permite experimentar y conectar diferentes culturas, siempre que exista un trabajo cuidadoso detrás de cada combinación.
“Yo siento que la música es universal y todo se fusiona. La cosa es saber hacerlo. Nuestra propuesta es buscar que esta fusión llegue a más personas e ir descubriendo nuevos mundos”, agregó.
La música como una forma de abrazar
El recorrido de La Konstantine no ha estado exento de dificultades. Ginger reconoce que detrás de cada presentación y cada canción hay un proceso que implica sacrificios, momentos de incertidumbre y ocasiones en las que incluso han pensado en abandonar el proyecto.
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También cuestiona las barreras que enfrentan los artistas emergentes, especialmente cuando las oportunidades de apoyo parecen depender más del número de seguidores que de la calidad de sus propuestas.
“Generalmente la gente siempre mira solamente el resultado, pero detrás ha habido muchas veces que hemos llorado, que hemos querido dejar incluso el proyecto”, relató.
A pesar de ello, mantiene la convicción de que el verdadero propósito de su música está en las historias que puede acompañar y en las personas que logran identificarse con sus letras.
“Más allá de las vistas y todo eso, a mí siempre me ha llenado el hecho de que la gente se sienta identificada, de que mi música pueda abrazar, que pueda acompañar y que tal vez pueda salvar vidas”, afirmó. Le puede interesar: Lilia Mery Rodríguez: la mujer que ha dedicado más de 60 años a mantener viva la tradición del circo en Santander
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De Bucaramanga a nuevos escenarios latinoamericanos
La visita a Bucaramanga dejó una experiencia especial para la cantante y su equipo, quienes destacaron la calidez con la que fueron recibidos durante su recorrido por la ciudad.
Ginger Santos también tiene una responsabilidad cultural y social en Ecuador: actualmente es la Reina de Pujilí, distinción que acompaña con actividades de gestión comunitaria. Por esa razón, debe alternar su carrera musical con compromisos en su territorio.
Entre sus actividades está la preparación y distribución de colada morada y guaguas de pan para una comunidad de su región, una tradición ecuatoriana que forma parte de las celebraciones del Día de los Difuntos.
Después de su paso por Colombia, el proyecto continuará su recorrido por Ecuador y contempla llegar posteriormente a Perú.
La agrupación, además, tiene ocho canciones escritas y producidas que espera presentar progresivamente al público.
Daniel Romero invitó a los santandereanos a conocer y apoyar esta propuesta, que busca representar algo más amplio que una identidad nacional.
“Este no es un proyecto ecuatoriano, es un proyecto latino que busca sacar lo mejor de cada región, de cada país, de cada frontera. Invitamos a los santandereanos a que se sumen”, expresó.
Con La Konstantine, Ginger Santos busca que sus raíces andinas y mediterráneas encuentren un lugar común en la música, pero también que cada canción tenga la capacidad de acompañar a alguien. Porque, como ella misma lo plantea, la música puede romper fronteras y hacer que las personas descubran que no están solas.
















