La ley del menor esfuerzo no lo libera, lo encadena a una vida de superficialidad en donde el alma nunca puede alcanzar su máximo potencial.

A muchas personas les gusta alcanzar resultados extraordinarios en sus ámbitos personales, económicos, y profesionales, pero casi nunca están dispuestas a pagar el precio por ellos.
De manera desafortunada, en estos tiempos de redes sociales y de trivialidades, la ley del menor esfuerzo hace que hombres y mujeres se vayan por ‘el camino de lo fácil’.
En ese orden de ideas, hay quienes ‘le sacan el quite al trabajo’ responsable; y lo peor es que se vuelven ligeros, superficiales y perezosos.
Hago tal reflexión porque el espíritu se oxida cuando no se expande y cuando el corazón no late con el debido entusiasmo.
Al anclarse en el facilismo, de manera literal, la gente cae en el mundo de lo intrascendente e inútil.
Si usted se queda anhelando lo que quiere tener con los brazos cruzados, difícilmente logrará eso que tanto sueña.
¿Cuál es el camino a seguir?

Pues, si no le gusta la cosecha, cambie lo que está sembrando. O sea que, si no está satisfecho con los resultados de su vida, debe revisar y modificar sus decisiones, comportamientos o hábitos en lugar de esperar que las cosas cambien por sí solas.
Publicidad
Este texto es un llamado a la responsabilidad personal y, sobre todo, es una invitación para que se ponga ‘manos en la obra’ para transformar su entorno y, por ende, su realidad.
Lea además: Vitamínicos espirituales
El verdadero sentido de la vida se da cuando va hacia adelante con la frente en alto. Si trabaja por un mejor porvenir, con seguridad, Dios le multiplicará sus bendiciones.
Le formulo el siguiente cuestionamiento: ¿Qué tanto está dispuesto a esforzarse para cumplir todas sus aspiraciones?
Si tiene fuerza de voluntad y se levanta para ir por lo suyo, tendrá que abrir la puerta para que todas esas cosas extraordinarias fluyan en su cotidianidad.
Hay que advertir, eso sí, que en medio del ‘día a día’ se podría tropezar con obstáculos e incluso tal vez tenga que atravesar por momentos de ansiedad; no obstante, debe sobreponerse a ellos. Cuando eso le suceda, reconozca que cada reto es una oportunidad de crecimiento.
Ojo: tiene derecho a equivocarse; lo malo sería no enmendar.
Publicidad
Aunque no lo crea, usted dispone del poder suficiente para redibujar su vida una y otra vez, hasta encontrar el sendero que lo conduzca hacia lo más alto.
Sin importar las circunstancias, sea constante. Por más ajustes que requiera, recuerde siempre que la fuente más sagrada de su poder está en su interior.
Al amanecer, agradezca el regalo de un nuevo día y repita con fe: “¡Quiero y puedo hacerlo!”. Hágalo hasta que esas palabras se queden tatuadas en su ADN.
Si no se encuentra en el lugar en donde esperaba estar, abra su mente para explorar otros senderos.
Publicidad
Y cuando las tormentas de la vida se intensifiquen o los días se vuelvan grises, tenga claro que Dios lo acompaña en su trasegar y, mejor aún, lo protege con cada paso que dé.
No desperdicie su energía en lamentos; dedíquese a conquistar todos sus proyectos. Le reitero que si algo no le satisface, busque transformarlo; y si no puede cambiarlo, transforme su enfoque. ¡Haga lo que sea necesario para triunfar; céntrese en la solución, no en el problema!
Breves reflexiones

La tristeza es considerada como una respuesta natural a situaciones que involucran un dolor psicológico, emocional o físico. Ella aparece en determinados momentos y nos corresponde aprender tanto a identificarla como a sobrellevarla, entre otras cosas, para no caer en el terreno pantanoso de la depresión.
Publicidad

Fuertes son los que saben sonreír todos los días, entre tantos motivos que tienen para llorar. ¡Eso es resiliencia! Si bien la sonrisa no tapa el dolor, en cierta medida nos recuerda que aún en los momentos más oscuros somos capaces de encontrar un destello de esperanza y de valor.

Las buenas acciones son las mejores ‘almohadas’ para dormir. Cuando actuamos con integridad, nos liberamos del remordimiento, permitiendo que la paz interior fluya. Y dormir con una conciencia tranquila es más que descansar el cuerpo; es un acto en el que el alma, libre de cargas, encuentra serenidad.
Pregunta del día

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Soy un hombre de Dios y, a pesar de que vivo apegado a las palabras del Señor, vivo triste por cosas que no hice ayer y que lamento profundamente. El reloj de mi pensamiento tiene el ‘tic tac’ de la nostalgia y hace que broten en mí ráfagas de frustración por lo que no pude hacer. ¿Cómo borro esos remordimientos? Deme una orientación”.
Respuesta: Si se la pasa revisando todas sus acciones pasadas y las analiza sin cesar, quiéralo o no, se sentirá culpable, triste e insatisfecho.
Puede ser que el ayer aún resuene en su mente, pero no por eso debe quedarse atrapado en él. Cada día que se ate en lo que ‘pudo haber sido’, se alejará del abanico de posibilidades que hay hoy frente a usted.
Y como dice que es muy “apegado a las palabras de Dios”, permítame recordarle una cita bíblica que me parece oportuna para lo que está experimentado, la cual reza así:
“No os acordéis de las cosas anteriores, ni consideréis las cosas antiguas. He aquí que haré una cosa nueva que ahora brotará”. Esas líneas, que aparecen en el libro de Isaías 43:18,19, le recuerdan que hay luz en cada esquina de su mundo presente y es su responsabilidad dejarse guiar por ella.
La vida es un río que fluye, y aunque algunas aguas se pierden en su curso, otras nuevas siempre llegan.
Yo sé que se siente nostálgico, pero no se puede dejar obnubilar. Si bien es importante que se permita recordar, también lo es el hecho de pasar la página.
La persona que fue y las decisiones que tomó no definen su real valor. Frente a usted hay un camino lleno de oportunidades. Suelte el peso de lo que no fue y reciba lo que sí puede ser. ¡No desaproveche su tiempo presente!
















