Espiritualidad
Viernes 24 de enero de 2025 - 10:51 AM

¿Cuánto duran las malas rachas?

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia. com Veamos el cuestionamiento de hoy:

Eclipse del alma
Eclipse del alma

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Testimonio: “Mi mundo dio un giro sorpresivo y me eclipsó en un dos por tres: murió mi madre, me quedé sin trabajo y mi novia me abandonó. ¿Se puede imaginar todo lo que estoy sufriendo? Siento que la brújula de mi mundo se extravió y definitivamente no retomo el rumbo. Desde su perspectiva, ¿cómo hago para volver a darle sentido a mi existencia? Espero que me pueda brindarme algún tipo de asesoría. Gracias”.

Respuesta: Primero que todo debo decirle que lamento mucho la situación por la que está pasando. La verdad, son muchas borrascas en tan poco tiempo y, por supuesto, me solidarizo con usted. Sé que no es nada fácil enfrentarse a semejantes situaciones y que retomar la vida después de tantos golpes, al mismo tiempo, es un desafío duro y doloroso. Sin embargo, quiero decirle que la vida es un camino de subidas y bajadas y, por ende, las malas rachas no son eternas.

Cuando logramos entender que la vida muchas veces es injusta y que hay situaciones que se nos salen de las manos, es mucho más fácil adaptarse a la cambios y abrazar aquellas circunstancias desagradables que se nos presentan en la existencia.

Más que preguntarse el por qué, hay que preguntarse para qué. Una de las claves que más me ha ayudado en la vida es entender que las buenas y malas situaciones hacen parte de la misma cotidianidad. Es decir, hay que disfrutar al máximo los buenos momentos porque no sabemos cuándo se van a acabar; y por otro lado, no hay que sufrir de más con los malos momentos, porque tampoco serán eternos. En algún momento encontrará un trabajo mejor y una persona que lo haga más feliz.

La vida no se acaba, siempre se renueva. Le tenemos miedo al cambio, porque nos gusta estar en nuestra zona de confort y no enfrentarnos a nada que amenace nuestra estabilidad. Pero el error es que entre más nos aferramos, más sufriremos en el momento que algo cambie. Entre más abiertos estemos al cambio y a las cosas nuevas, más creceremos como seres humanos y más enriquecedoras serán nuestras experiencias.

Lea además: ¿Padece de ansiedad? ¡Es hora de enfrentarla!

En conclusión: Por más mal que la esté pasando, debe tener clarísimo que esa mala racha no será para siempre. Confíe en que Dios le aliviará el camino y le permitirá retomar el rumbo. ¡Ánimo, la vida apenas empieza!

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