Juan Andrés García Amado demostró su tenacidad en un campeonato continental. Conozca la historia de constancia y esfuerzo que lo llevó al podio.

Con una técnica depurada y una perseverancia infranqueable, el taekwondista Juan Andrés García Amado conquistó la medalla de plata en la categoría de -74 kilogramos durante los IV FISU América Games Lima 2026, certamen que reunió a los mejores deportistas universitarios del continente.
El resultado, conseguido en la Villa Deportiva Nacional (Videna) de Lima, Perú, representa uno de los mayores logros en la carrera del joven, quien continúa consolidándose como uno de los más destacados del taekwondo universitario colombiano.
Su historia comenzó cuando tenía apenas seis años. Aunque hoy sonríe al recordarlo, su primera experiencia en un tatami estuvo marcada por los nervios. “Me costó muchísimo entrar a la clase. Incluso creo que me puse a llorar. Ahora lo recuerdo como algo muy gracioso”, relató el deportista.
Lo que empezó como una curiosidad inspirada por las películas de Jackie Chan y el ejemplo de un primo terminó convirtiéndose en un proyecto de vida.

El talento de García Amado apareció muy pronto. A los 16 años ya había conquistado un título panamericano y, desde entonces, ha mantenido un crecimiento constante que lo acerca a las grandes competencias internacionales.
Su clasificación a los FISU América Games llegó tras ganar la medalla de oro en los Juegos Universitarios Nacionales ASCUN Santander 2025.
El atleta sostiene que nunca afrontó el torneo continental con presión. “Yo siempre estoy preparado. Me gusta disfrutar el proceso y vivir el aquí y el ahora. Cuando uno se enfoca solamente en el resultado pierde mucha paz”, explicó, dejando claro que su filosofía está basada en la constancia y el bienestar mental.
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Un ejemplo dentro y fuera del tatami
Además de competir al más alto nivel, Juan Andrés estudia Medicina Veterinaria, una carrera que combina con dos entrenamientos diarios. Para él, el deporte y la academia no compiten entre sí, sino que se complementan.

“Desde pequeño me acostumbré a organizar mi tiempo. Amo mi carrera y amo mi deporte, así que ninguna de las dos cosas representa una carga. Nunca sacrifico una por la otra”, afirmó.
Durante las vacaciones intensifica su preparación con una tercera sesión de entrenamiento, convencido de que la disciplina es el camino hacia los resultados.
Antes de viajar a Lima también debió superar momentos difíciles. Una lesión en el ligamento peroneocalcáneo del tobillo izquierdo y posteriormente una inflamación en el tendón de Aquiles pusieron en duda su participación.

“Cuando uno se lesiona siempre aparece la duda de si volverá a ser el mismo”, confesó. Sin embargo, tras una recuperación adecuada logró regresar a su mejor nivel. “Hoy estoy al cien por ciento”, aseguró.
La medalla de plata en Lima 2026 es el reflejo de más de una década de esfuerzo, disciplina y perseverancia. García Amado reconoce el apoyo de su familia, sus compañeros y la Universidad de Santander (Udes) como pilares fundamentales de su proceso. Su historia demuestra que el equilibrio entre el deporte y la formación académica es posible y que la constancia puede convertir los sueños de un niño nervioso en una realidad sobre el escenario continental.
Con información de prensa de la Udes.












