Bucaramanga
Martes 15 de septiembre de 2026 - 03:31 PM

Edith Gutiérrez: mujeres que transforman el café y su territorio

Desde Tona, esta caficultora lidera un grupo de mujeres que busca hacer visible el papel de las campesinas en la producción de café. Su apuesta combina cultivo, transformación de subproductos, capacitación y empoderamiento para abrir nuevas oportunidades económicas y sociales.

Lo que para muchos es un residuo, para Edith Gutiérrez y un grupo de mujeres caficultoras de Tona se convirtió en una oportunidad: transformar la pulpa del café en mermeladas y almíbares mientras construyen nuevas alternativas de ingresos.
Lo que para muchos es un residuo, para Edith Gutiérrez y un grupo de mujeres caficultoras de Tona se convirtió en una oportunidad: transformar la pulpa del café en mermeladas y almíbares mientras construyen nuevas alternativas de ingresos.

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Publicado por: John Arias

Detrás de una taza de café hay mucho más que granos. Hay manos que siembran, cuidan los cultivos, recolectan, fertilizan, secan y acompañan cada etapa del proceso. Muchas de esas manos son de mujeres, aunque su trabajo no siempre tenga la misma visibilidad que el de los hombres que tradicionalmente han sido reconocidos como los caficultores.

Esa realidad llevó a Edith Anabel Gutiérrez Rozo a preguntarse cómo contribuir a que las mujeres cafeteras de su municipio fueran más visibles y tuvieran mayores oportunidades.

Caficultora y líder del Comité Municipal de Cafeteros de Tona desde 2022, Edith encontró en el liderazgo una posibilidad para impulsar el empoderamiento femenino en una actividad que hace parte de la identidad y la economía de las comunidades rurales de Santander. “Me picó el bicho del empoderamiento de la mujer caficultora”, cuenta al recordar cómo comenzó este camino. Lea también: Diana Ríos: liderar para que otros encuentren su propio camino

Desde Tona, Edith Gutiérrez lidera un grupo de mujeres caficultoras que encontró en la transformación de la pulpa del café una oportunidad para generar ingresos, fortalecer su organización y hacer visible el papel de las mujeres en el campo.
Desde Tona, Edith Gutiérrez lidera un grupo de mujeres caficultoras que encontró en la transformación de la pulpa del café una oportunidad para generar ingresos, fortalecer su organización y hacer visible el papel de las mujeres en el campo.

Un grupo para hacer visible a la mujer cafetera

En 2024 comenzó a gestarse un grupo de mujeres en Tona. El proceso se consolidó en 2025 con la participación de 34 caficultoras, quienes se vincularon a un proyecto para establecer cultivos de café.

El programa contempló la siembra de 1.500 plántulas por cada mujer y el apoyo con algunos insumos necesarios para el establecimiento de los cultivos, como bolsas, polisombra y fertilizantes, gracias al apoyo del Comité Departamental de Cafeteros de Santander y el área de desarrollo social.

Pero el proyecto rápidamente fue más allá de sembrar café. Las mujeres recibieron formación técnica sobre cómo establecer y cuidar un cultivo, desde el manejo del almácigo y la siembra, hasta las distancias adecuadas y las labores necesarias para llevar las plantas a buen término.

Al mismo tiempo, los encuentros se convirtieron en espacios para hablar de autoestima, autoconocimiento y habilidades blandas. Para Edith, fortalecer estos aspectos es tan importante como entregar conocimientos técnicos, porque el empoderamiento también comienza cuando una mujer reconoce sus capacidades y se atreve a ocupar espacios de participación y liderazgo. Este año, el proceso sumó una segunda fase con otras 17 mujeres.

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Un grupo de mujeres de Tona participa en un proceso que busca transformar la caficultura desde el liderazgo femenino. La iniciativa, impulsada por Edith Gutiérrez, incluye cultivos de café, capacitación y aprovechamiento de la pulpa para crear nuevos productos.
Un grupo de mujeres de Tona participa en un proceso que busca transformar la caficultura desde el liderazgo femenino. La iniciativa, impulsada por Edith Gutiérrez, incluye cultivos de café, capacitación y aprovechamiento de la pulpa para crear nuevos productos.

De la pulpa a nuevas oportunidades

Uno de los aprendizajes que más entusiasmo ha generado en el grupo está relacionado con la bioeconomía circular del café.

A través de capacitaciones, las mujeres aprendieron a aprovechar subproductos que normalmente pueden ser considerados residuos, como la pulpa y los mucílagos, para convertirlos en nuevos productos.

Así comenzaron a transformar la pulpa del café en mermeladas y almíbares, una experiencia que les permitió llevar su trabajo a ferias y otros espacios para mostrar lo que pueden hacer las mujeres cafeteras de Tona.

La apuesta de Edith ahora es ampliar ese proceso y explorar también la elaboración de harinas y otros productos derivados. “Mi proyecto busca seguir impulsando la transformación de pulpa en mermeladas, en almíbares, en harinas”, explica.

La idea no es solamente producir. Es que el proceso permita fortalecer los vínculos entre las integrantes del grupo, generar ingresos y abrir nuevas posibilidades para las familias campesinas.

A futuro, Edith incluso sueña con crear una marca de café especial producida por las mujeres caficultoras de Tona.

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En Tona, un grupo de mujeres está sembrando mucho más que café. Bajo el liderazgo de Edith Gutiérrez, las caficultoras buscan convertir sus conocimientos, sus cultivos y los subproductos del café en herramientas para ganar autonomía y transformar sus comunidades.
En Tona, un grupo de mujeres está sembrando mucho más que café. Bajo el liderazgo de Edith Gutiérrez, las caficultoras buscan convertir sus conocimientos, sus cultivos y los subproductos del café en herramientas para ganar autonomía y transformar sus comunidades.

El café también se cultiva con liderazgo

Para Edith, empoderar a las mujeres cafeteras significa reconocer todo lo que aportan al campo y ayudarlas a participar en escenarios donde tradicionalmente no han tenido suficiente representación.

Su inspiración nace precisamente de observar ese trabajo cotidiano. Las mujeres participan en la recolección, el secado, la fertilización y el cuidado de los cultivos. Sin embargo, su papel puede quedar oculto detrás de una actividad en la que la figura masculina suele ocupar el lugar central.

Por eso, cada capacitación y cada encuentro del grupo se ha convertido también en una forma de construir confianza.

En este proceso han contado además con el acompañamiento de organizaciones como Alianza Biocuenca y Mi Páramo, con quienes han desarrollado talleres relacionados con el cuidado del agua, las emociones y la autoestima.

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La mirada ambiental también se conecta con la caficultura. Cuidar el territorio y sus fuentes de agua es indispensable para que las comunidades puedan continuar produciendo y viviendo del campo.

Edith Gutiérrez y su apuesta por empoderar a las mujeres que cultivan el café en Tona
Edith Gutiérrez y su apuesta por empoderar a las mujeres que cultivan el café en Tona

Una red de mujeres cafeteras

El sueño de Edith no termina en Tona. Uno de sus principales objetivos es consolidar una asociación que permita gestionar proyectos para las mujeres caficultoras, fortalecer la bioeconomía circular y facilitar que más mujeres se vinculen al proceso.

También mira hacia otros municipios de Santander. La creación de una red de mujeres cafeteras del sur del departamento le mostró que existe la posibilidad de construir, algún día, una red que conecte también a las productoras de la zona norte.

La intención es que puedan compartir experiencias, visibilizar su trabajo, acceder a oportunidades y ocupar cada vez más espacios de liderazgo.

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“Me gustaría que en algún momento las mujeres de la parte norte de Santander nos uniéramos y generáramos una red de mujeres que nos siga empoderando, nos siga visibilizando y nos siga haciendo más participativas en estos espacios”, señala.

Mermeladas, almíbares y café: el proyecto de Edith Gutiérrez para empoderar a las mujeres de Tona
Mermeladas, almíbares y café: el proyecto de Edith Gutiérrez para empoderar a las mujeres de Tona

Un liderazgo que se sigue formando

Edith llegó a Lideremos con la convicción de que un líder también se hace a través del aprendizaje permanente. Al conocer de este programa decidió participar porque, si quería liderar a otras mujeres, también necesitaba continuar formándose.

En Lideremos encontró herramientas que ahora espera compartir con las mujeres que hacen parte de su grupo. “Yo ejerzo actualmente el liderazgo, debo estar en constante capacitación, debo estar al día en los temas para compartirlos con mis mujeres”, afirma.

Su experiencia también le permitió comprender que el liderazgo puede convertirse en una herramienta para transformar vidas, no solo dentro de la caficultura sino en la sociedad.

Por eso, su proyecto tiene una meta que va más allá de las 1.500 plantas sembradas o de los productos elaborados con pulpa de café. Edith quiere que cada mujer que participe en el proceso pueda reconocerse como protagonista de su propia historia, encontrar nuevas oportunidades económicas y ocupar el lugar que merece en la caficultura.

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Publicado por: John Arias

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