Salud
Martes 15 de septiembre de 2026 - 04:01 PM

Autismo infantil: las señales tempranas que pueden aparecer antes de lo que muchos creen

El diagnóstico puede llegar más tarde, pero ciertas manifestaciones durante los primeros años pueden ayudar a identificar cuándo un niño necesita una valoración especializada.

Compartir

Publicado por: Redacción Vanguardia

El autismo puede manifestarse de maneras muy distintas durante la infancia. Algunos niños desarrollan un alto grado de autonomía, mientras que otros requieren apoyos permanentes en actividades relacionadas con la comunicación, la interacción social o su desenvolvimiento cotidiano. Esa diversidad explica por qué se habla de un trastorno del “espectro” autista.

Aunque el diagnóstico puede llegar años después, algunas señales pueden identificarse desde edades tempranas. De acuerdo con el neurólogo infantil Carlos Arturo Campo Ternera, los criterios diagnósticos pueden utilizarse desde los 18 meses y, en condiciones ideales, una evaluación puede realizarse entre los 18 y los 30 meses.

Entre las manifestaciones que pueden justificar una observación más cuidadosa aparecen la ausencia de contacto visual, la irritabilidad frecuente, la selectividad alimentaria, la tendencia al aislamiento y los retrasos en la adquisición del lenguaje. Sin embargo, estas características no permiten, de manera aislada, concluir que un niño tiene autismo.

Una situación que requiere especial atención es la pérdida de capacidades que el menor ya había desarrollado.

Por ejemplo, un niño que comenzó a hablar y posteriormente deja de hacerlo, o que pierde formas de juego e interacción que ya había adquirido, debería recibir una valoración médica para establecer qué está ocurriendo. Según el especialista, un retroceso en el neurodesarrollo no debe normalizarse, pues puede estar asociado con diferentes condiciones, entre ellas el autismo.

No existe una prueba única para diagnosticarlo

El diagnóstico del trastorno del espectro autista es clínico. Esto significa que no existe un examen de sangre, una imagen diagnóstica o una prueba eléctrica que, por sí misma, permita confirmar o descartar la condición.

La valoración contempla diferentes aspectos del desarrollo infantil, entre ellos la comunicación, la interacción social y los patrones de comportamiento. En algunos casos también pueden solicitarse estudios complementarios para identificar otras condiciones que pueden coexistir con el autismo o presentar características similares.

Publicidad

El diagnóstico puede ser realizado por profesionales como pediatras, neurólogos, psiquiatras o psicólogos con experiencia en trastornos del neurodesarrollo. Más allá de la especialidad, el documento señala la importancia de que exista conocimiento clínico suficiente para identificar las señales y analizarlas dentro del contexto particular de cada niño.

Cada niño puede necesitar apoyos diferentes

Otro aspecto importante es que la severidad del autismo no está determinada necesariamente por la inteligencia, sino por las necesidades de apoyo que tiene cada persona para desenvolverse en su vida cotidiana.

Un niño puede presentar un alto desempeño académico o importantes capacidades cognitivas y, al mismo tiempo, requerir ayuda para comunicarse, relacionarse con otras personas o desenvolverse en determinados espacios. Por esta razón, las intervenciones no son iguales para todos y pueden modificarse a medida que la persona crece.

Los apoyos pueden incluir fonoaudiología, terapia ocupacional y estrategias cognitivas, dependiendo de cada caso. No existen medicamentos destinados específicamente a tratar el autismo, aunque algunos pueden utilizarse para condiciones asociadas, como trastornos del sueño, epilepsia o determinadas situaciones de riesgo.

La adaptación de los entornos también hace parte de ese acompañamiento. Reducir estímulos, facilitar procesos graduales de incorporación a algunos espacios o realizar ajustes particulares puede favorecer la participación de los niños de acuerdo con sus necesidades.

En Colombia, además, desde agosto de 2026 está vigente la Ley 2628 de 2026, que establece medidas relacionadas con la atención, protección e inclusión de personas con trastorno del espectro autista, otros trastornos del neurodesarrollo y condiciones similares en ámbitos como salud, educación, recreación, cultura, deporte y trabajo.

Publicidad

El reto, plantean los especialistas, no consiste únicamente en identificar las dificultades, sino también en reconocer las capacidades que cada niño puede desarrollar cuando cuenta con los apoyos y oportunidades adecuados.

Publicado por: Redacción Vanguardia

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad