La importancia de enseñar inglés a niños neurodivergentes mediante metodologías inclusivas y aprendizaje emocional.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El aprendizaje de un segundo idioma no solo amplía las oportunidades académicas y laborales en el futuro. Diversos estudios también han demostrado que aprender inglés desde edades tempranas puede fortalecer habilidades cognitivas, sociales y emocionales, especialmente en niños neurodivergentes.
Bajo esa premisa, Pearson presentó las series educativas Tiny Big Things y Small Big Things, desarrolladas junto al especialista en enseñanza del inglés Mario Herrera, con un enfoque centrado en la inclusión, el bienestar emocional y las diferentes formas de aprendizaje.
¿Cómo influye el bilingüismo en el desarrollo infantil?
De acuerdo con expertos citados en la iniciativa, aprender un segundo idioma durante la infancia puede estimular la plasticidad cerebral, fortalecer la memoria y mejorar habilidades relacionadas con la atención, la comunicación y la resolución de problemas.
En niños neurodivergentes, como aquellos dentro del espectro autista, con TDAH o dislexia, el aprendizaje del inglés también puede ayudar a estructurar el pensamiento, ampliar las capacidades comunicativas y fortalecer la interacción social cuando se utilizan metodologías adaptadas a sus necesidades.
Especialistas señalan que, más allá del idioma, estos procesos pueden convertirse en herramientas para mejorar la confianza, la autonomía y la expresión emocional.
Aprender desde la curiosidad y las emociones
Uno de los enfoques de las nuevas herramientas educativas es que el aprendizaje no se limite únicamente a memorizar vocabulario o reglas gramaticales. Por eso, las actividades lúdicas juegan un papel importante para que los niños aprendan a través de la exploración, el juego, las historias, el movimiento y la conexión emocional con los contenidos.
Además, las estrategias multisensoriales y dinámicas flexibles buscan adaptarse a distintos ritmos de aprendizaje, permitiendo que los estudiantes participen desde sus propias habilidades y formas de procesar la información.
El papel de la inclusión en la enseñanza
Este modelo pone el foco en la inclusión dentro del aula y en la necesidad de reconocer que no todos los niños aprenden de la misma manera.
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Según explicó Mario Herrera, el objetivo es que el aprendizaje del inglés se convierta en una experiencia positiva y significativa para todos los estudiantes.
“Aprender inglés puede ser una experiencia inclusiva, alegre y conectada con el bienestar emocional de los niños”, señaló el especialista.
El modelo incorpora además ejercicios de reflexión emocional, trabajo colaborativo y personajes diseñados para generar empatía y participación dentro de las actividades pedagógicas.
Más allá del idioma
Expertos en educación coinciden en que el reto actual no solo consiste en enseñar contenidos, sino en construir entornos de aprendizaje donde los niños puedan sentirse seguros, comprendidos y motivados.
En ese contexto, el bilingüismo comienza a verse no únicamente como una habilidad académica, sino también como una herramienta que puede aportar al desarrollo integral de la infancia y a la construcción de aulas más inclusivas.

















