Por primera vez, 31 artistas vinculados a la UIS expondrán en la Galería Duke del Palacio Nacional del Arte y la Moda de Medellín.

Publicado por: Redacción Cultural
Primero fue el calor. Camila Mantilla, Zarick Uribe y Nathalie Delgado llegaron al mundo de las mujeres cafeteras y observaron el lugar donde se tostaba el café. Allí, entre el olor del grano, las telas, las máquinas y las manos que sostienen el oficio, apareció una imagen sencilla: una casa atravesada por el aire tibio del trabajo y la memoria.
De esa experiencia nació “Casa de aire tibio”, una instalación textil que será una de las obras de Albedo, la exposición con la que un grupo de jóvenes artistas vinculados a la Universidad Industrial de Santander llegará por primera vez a la Galería Duke, en el Palacio Nacional del Arte y la Moda de Medellín.
El Palacio Nacional es hoy uno de los escenarios de circulación artística más importantes del país. Así lo define José Cirilo Henao Jaramillo, escultor, curador del Palacio y promotor del arte colombiano. Para él, este espacio es “una de las apuestas de arte más grandes a nivel colombiano y latinoamericano”. Habla de un lugar con cerca de 120 galerías y más de 4.000 obras de arte, entre pintura, dibujo y escultura, visitadas mensualmente por más de 30.000 personas.
Para estos jóvenes, exponer allí significa entrar a un circuito de visibilidad nacional, enfrentarse a nuevos públicos y poner el arte santandereano en una escena más amplia.
Henao explica que el Palacio viene abriendo un recorrido con universidades, academias de arte y procesos culturales de distintas regiones y países. Ya han pasado por allí artistas de México y Ecuador. Ahora el turno es para Santander. “Queremos tener a los estudiantes de la universidad con una gran representatividad a nivel del arte colombiano y de su peso en la educación, no solo de Santander sino de toda Colombia”, señala.

La apuesta, dice, es que los visitantes del Palacio se encuentren con estos 31 creadores y vean en sus obras las nuevas tendencias del arte colombiano. También que el espacio sirva para abrirles camino a talentos que, en el futuro, podrán relevar a las grandes generaciones del arte nacional. Henao menciona nombres como Fernando Botero, David Manzur, Armando Villegas, Rodrigo Arenas Betancourt y Édgar Negret. Y recuerda que Santander también ha sido cuna de artistas fundamentales, entre ellos Luis Alberto Acuña, Beatriz González, Jorge Mantilla Caballero y otros maestros que han dejado huella en el país.
En ese contexto se inaugura Albedo, una muestra que reunirá 45 obras entre pinturas, esculturas, grabados y ensambles, realizadas por un egresado y 30 estudiantes activos de la UIS. La exposición abrirá este jueves 28 de mayo, a las 7:30 p.m., en el cuarto piso del Palacio Nacional del Arte y la Moda, y permanecerá abierta al público hasta el 25 de junio.
Para Mery Galvis, estudiante de sexto semestre, “es una oportunidad grande. Más allá de una oportunidad, es una experiencia para conocer nuevas personas, lugares, sentimientos e idear futuras obras que lleven a convertirnos en mejores personas cada día, pero siempre recordando lo humanos que somos”.
Publicidad
Mil y un gracias a las personas que creyeron en nosotros, porque gracias a ustedes nacemos artistas que creemos en lo humano y el amor."

Casa de aire tibio
Entre todas esas piezas estará “Casa de aire tibio”. La obra tiene la forma de una vivienda tradicional a dos aguas. Está construida con una estructura de madera recubierta con liencillo y mide 2,10 metros de alto, con una base de 2,40 por 2,32 metros. No busca parecer una casa perfecta. Busca recordar lo que sostiene una casa: el trabajo, el cuidado, la memoria y los saberes que pasan de una generación a otra.
Sobre sus superficies translúcidas aparecen ilustraciones botánicas inspiradas en el cafetal. Las artistas no usaron un pigmento convencional. Dibujaron con café. Ese gesto cambia el sentido de la materia: el café deja de ser solo cultivo, bebida o producto económico, y se convierte en trazo, sombra y relato. En la tela queda algo del territorio santandereano, de su ruralidad y de las mujeres que han trabajado alrededor del grano.
La obra nació de un proceso de inmersión y trabajo colaborativo con mujeres cafeteras. Sus prácticas y experiencias están en el centro de la instalación. Por eso la casa no habla solo del espacio doméstico, sino también de la economía cotidiana que lo sostiene. En la vida rural, producir y cuidar muchas veces ocurren en el mismo lugar. La casa es hogar, pero también es taller, memoria y sustento.

En la parte posterior de la pieza aparece el nombre de una máquina usada en el procesamiento del café. Ese detalle introduce el lenguaje técnico del oficio dentro de la obra. La máquina, el liencillo, el pigmento y la forma de la casa se encuentran en una misma imagen. Lo cotidiano entra al arte sin disfrazarse.
La elección del liencillo también tiene una razón. Su textura remite al lugar destinado al tostado del café que las artistas observaron durante su investigación. La tela deja pasar la luz, pero no lo revela todo. Cubre, filtra, respira. Como si esa casa estuviera hecha para guardar voces.
Para el Palacio Nacional, esta muestra también abre una etapa. Henao la entiende como el inicio de un camino para mostrar nuevos talentos del arte colombiano desde las regiones. En este caso, la mirada se dirige hacia Santander y hacia una generación que apenas empieza a construir su lugar en la escena pública.
En medio de ese edificio lleno de obras, visitantes y galerías, “Casa de aire tibio” llevará una parte del paisaje cafetero santandereano. Una casa de madera, tela y café. Una casa pequeña frente a la escala monumental del Palacio, pero capaz de decir algo profundo: que el territorio también se construye con manos de mujeres, con oficios silenciosos y con memorias que todavía buscan un lugar para ser vistas.














