Bucaramanga
Martes 09 de diciembre de 2025 - 06:40 PM

La educación oficial en Bucaramanga pasó el año, pero ‘raspando’

El sector educativo público atraviesa por una situación difícil, caracterizada por disminuciones en cobertura, desigualdades en la calidad y alertas en indicadores esenciales de continuidad y desempeño académico.

¿Cómo combatir la deserción escolar? Es uno de los grandes retos que deberá asumir el próximo alcalde de Bucaramanga.
¿Cómo combatir la deserción escolar? Es uno de los grandes retos que deberá asumir el próximo alcalde de Bucaramanga.

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A la educación oficial básica y media de Bucaramanga le ocurrió lo mismo que a esos estudiantes flojos que estudian a última hora: terminó pasando el año apenas por lo mínimo, casi que ‘raspando’.

En realidad, el sector enfrenta un panorama complejo, marcado por retrocesos en cobertura, brechas de calidad que no ceden y señales preocupantes en indicadores clave de permanencia y aprendizaje.

¿Cómo va la educación oficial?

Un reciente análisis de datos oficiales revela que, pese a algunos avances regionales, la capital santandereana aún tiene retos estructurales que requieren atención urgente.

Uno de los puntos más críticos se presenta en el nivel de transición, donde la cobertura bruta cayó de manera significativa: pasó de 106 % en 2023 a 94%. Esta disminución deja ver un retroceso frente a la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, que fijan como ideal el 100% de acceso al sistema educativo en la primera infancia.

Gonzalo Ordóñez Gómez.
Gonzalo Ordóñez Gómez.

Según el catedrático Gonzalo Ordóñez Gómez, especialista en análisis de políticas educativas, “la caída en la cobertura de transición es una alerta temprana. Si los niños no ingresan al sistema a tiempo, se afecta todo su recorrido formativo posterior”.

Para el académico, este descenso refleja problemas en oferta institucional, barreras familiares y falta de estrategias de acercamiento comunitario.

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La situación en educación media tampoco resulta alentadora. Aunque la cobertura bruta es alta, ubicándose en 103%, la cobertura neta —que mide cuántos estudiantes cursan grados 10° y 11° en la edad esperada— es apenas del 61%. Esto indica un número importante de jóvenes en extraedad o fuera del sistema educativo.

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Ordóñez Gómez advierte que “una cobertura neta tan baja en media evidencia que los jóvenes no están logrando transitar oportunamente. Esto se traduce en mayores riesgos de deserción y menor probabilidad de ingreso a la educación superior”.

En su criterio, el fenómeno tiene raíces en atrasos de aprendizaje acumulados, repitencia y dificultades socioeconómicas.

¿Qué tal el nivel educativo de los estudiantes en Bucaramanga?
¿Qué tal el nivel educativo de los estudiantes en Bucaramanga?

Precisamente, la reprobación es otro de los factores que contribuyen a ese rezago. En el sector oficial, el índice de estudiantes que pierden el año aumentó de 6,7% a 7,2% en solo un año. Aunque el porcentaje pueda parecer reducido, representa a miles de alumnos que ven interrumpida su trayectoria escolar.

Para el experto, este incremento es un reflejo directo de “problemas de aprendizaje que no se están atendiendo con la profundidad necesaria”. Añade que la reprobación recurrente alimenta el ciclo de desmotivación, variable asociada con el abandono temprano del sistema educativo.

A esta situación se suma la persistencia de brechas entre el sector oficial y el privado en los resultados de las pruebas Saber 11. Mientras los colegios no oficiales alcanzan un puntaje promedio de 297, las instituciones públicas registran 276 puntos. Una diferencia de esta magnitud evidencia desigualdades de origen estructural.

Es enorme la brecha entre la educación oficial y la privada en Bucaramanga.
Es enorme la brecha entre la educación oficial y la privada en Bucaramanga.

El experto docente señala que “las brechas no son solo académicas; responden a inequidades en recursos, infraestructura, acceso a formación docente y capital cultural de las familias”. Para él, equiparar las oportunidades debería ser prioridad en las políticas educativas locales.

El nivel de inglés es otro aspecto crítico. Solo el 16% de los estudiantes del sector oficial alcanza un nivel B1 o superior, cifra que limita seriamente su competitividad en ámbitos académicos y laborales. Aunque algunos colegios han creado estrategias de fortalecimiento bilingüe, los resultados aún son insuficientes.

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“La enseñanza del inglés debe entenderse como un eje estratégico. En un contexto globalizado, no dominar una segunda lengua cierra puertas”, afirma Ordóñez Gómez.

La educación pública.
La educación pública.

En materia de permanencia escolar, Bucaramanga presenta una de las tasas de deserción más bajas del área metropolitana: 4,5% en el sector oficial y 3% en el no oficial. Aun así, el abandono escolar continúa golpeando con fuerza a los sectores más vulnerables.

Ordóñez recuerda que “una tasa baja no significa que el problema esté resuelto. La deserción se concentra en zonas específicas y en contextos familiares de alta fragilidad”. Por ello, recomienda una intervención focalizada que combine acompañamiento psicosocial, apoyos económicos y seguimiento pedagógico.

En conjunto, los indicadores muestran que Bucaramanga avanza, pero a un ritmo insuficiente para garantizar equidad y calidad en todos los niveles educativos.

“El reto es claro: la ciudad necesita una política educativa integral que le dé importancia a la primera infancia, reduzca rezagos, fortalezca la calidad y cierre brechas históricas”, puntualizó el profesor Ordóñez Gómez.

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