Espiritualidad
Martes 26 de abril de 2016 - 12:01 AM

¿Dónde lo puede encontrar?

Mucha gente no encuentra a Jesús y, por ende, no lo ve ni lo escucha. ¿Por qué? Tal vez lo busca donde no está.

Compartir

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

Esa introducción define la infructuosa búsqueda de Nuestro Señor en el presente actual.

Así las cosas, ¿Dónde está?

Se pueden mencionar lindas teorías, pero lo mejor sería preguntarse dónde querría Él que lo encontráramos.

¿Acaso quiere que nos vayamos a los templos? ¿Será que quiere que nos perdamos en la montaña y lo invoquemos desde las raíces de la naturaleza?

Algunos dicen que Él está en el corazón de cada quien, otros afirman que se refugia en ‘x’ o ‘y’ religión, y para algunos no hay que buscarlo porque yace en cada uno de nuestros semejantes.

¡Me inclino por esta última tesis!

Considero que ver a Jesús en el prójimo es una de las mejores fórmulas para acercarse a Dios.

Si recuerda los episodios de la vida de Jesús, tendrá que admitir que en cada relato que se escribió de Él siempre se aproximó a los demás. Nunca pasó inadvertido porque mantuvo gestos de ternura, de compasión y de servicio con todo el que encontraba en su camino.

En su época, Jesús podría haber seguido su trayecto y hacer lo que “tenía” que hacer. Sin embargo, como estaba atento a las personas que veía a su alrededor, no tenía inconveniente alguno en escucharlas y hablarles claro.

En cada encuentro con el prójimo dio respuestas sabias y ofreció soluciones a las incógnitas del pueblo.

En nuestro tiempo actual, lleno de envidia y egoísmo, se podría pensar que es utópico considerar la posibilidad de que la gente se preocupe por los demás.

Si es de los incrédulos o siente que esto es pura ‘carreta’, le aseguro que cada vez que haga el bien en pro de una persona, Jesús mismo lo guiará personalmente hacia la verdad de su vida y le revelará su realidad.

No es que de buenas a primeras se le solucionen sus problemas. Sin embargo, cuando alguien tiene una relación cercana a Dios, todo le fluye.

Con estas líneas, en esencia, quiero decirle que sí es posible llegar a conocer a Jesús y, sobre todo, mantener una relación personal con Él.

Si llegó a esta parte del texto y aún no le convence la respuesta a la pregunta de esta página, le sugeriría que no descanse hasta tanto encuentre a Dios. ¡No se vaya de este mundo terrenal sin vivir esa maravillosa experiencia!

¡con fe y esperanza!

Dios lo invita a disfrutar del privilegio de acercarse a Él, a través de las plegarias. Claro está que eso no significa que usted deba orar como si se tratara de una ‘lora borracha’

y mencione una retahíla de palabras sin entenderlas.

¿De qué forma se debe orar? Clemente Galvis, quien es un gran ser humano y ayuda a muchas personas necesitadas, responde así este interrogante: “Dios solo le pide orar con fe y

esperanza. De esta forma, tarde o temprano, Él le responderá”.

¡Y así es! Solo podrá estar cerca de Dios si tiene fe. Pero esa fe es como un ser vivo: Necesita ser alimentada constantemente y eso se consigue reflexionando sobre su existencia. Nuestro Creador escucha incluso las oraciones que se hacen en silencio. Él lo invita a orar en todo momento, como al comienzo y al final del día, a la hora de comer, cuando se enfrente a problemas o también cuando deba agradecer por la vida misma. Se acercará más a Jesús y lo logrará meditando en lo que ha aprendido acerca de Él.

Piense en sus hechos, sus consejos y sus promesas. La oración le ayudará a entender la grandeza del amor y la sabiduría de Dios.

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad