Espiritualidad
Lunes 11 de mayo de 2026 - 02:33 PM

Reflexión espiritual: ¡Con Dios, los momentos difíciles son más llevaderos!

Aunque hoy existan problemas, preocupaciones o momentos de angustia, siempre habrá motivos para continuar.

Dios nunca llega tarde, incluso en los días más difíciles.
Dios nunca llega tarde, incluso en los días más difíciles.

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Hay días en los que todo parece gris: el ánimo baja, las fuerzas se sienten cortas, el desgano se nota en el ambiente y las dudas empiezan a llegar una tras otra. Son momentos en los que cuesta sonreír, concentrarse o encontrar razones para seguir avanzando. Muchas personas sienten que todo se les viene encima al mismo tiempo y que, por más esfuerzo que hagan, nada parece salir bien. De hecho, hay días en los que el cansancio no es físico, sino del corazón y del alma.

Sin embargo, en medio de esos momentos convulsionados, hay algo que permanece firme: Dios sigue estando ahí. Aunque no se vea de inmediato, su presencia acompaña, sostiene y da fuerzas cuando el corazón siente que ya no puede más.

Cuando todo parece desordenarse, cuando la tristeza golpea fuerte o cuando el miedo intenta apoderarse de la mente, la presencia de Dios se convierte en un refugio donde el alma puede descansar.

Dios, nuestro refugio.
Dios, nuestro refugio.

Hay cargas que cansan profundamente el alma: preocupaciones, pérdidas, decepciones, heridas silenciosas o problemas que nadie más conoce. Pero aun en esos momentos, Dios sigue extendiendo su mano amiga; una mano que sostiene, que levanta y que recuerda que ninguna noche es eterna y que, tarde o temprano, siempre vuelve a amanecer.

Nadie está libre de atravesar momentos difíciles. Sin embargo, cuando se comprende que Dios tiene un propósito en medio de las pruebas, el dolor deja de verse como un final y empieza a entenderse como una etapa que también puede enseñar, fortalecer y transformar.

Nunca hay que perder la fe ni olvidar que Dios conoce cada carga, cada vicisitud, cada sueño, cada lágrima y cada oración hecha en silencio. Sí, Él escucha lo que nadie más logra entender.

Dios, siempre a nuestro lado.
Dios, siempre a nuestro lado.

Creer en Dios no significa vivir una vida perfecta. Significa caminar con la seguridad de que nunca se está solo. Esa compañía trae estabilidad emocional y espiritual, da fuerzas para volver a empezar, para levantarse después de caer y para seguir adelante aun cuando las circunstancias parezcan borrascosas.

Con Dios de la mano siempre nace una nueva oportunidad, una nueva fuerza y una nueva esperanza. Porque Él es más grande que cualquier caída o cualquier altibajo. Las dificultades no duran para siempre y los días ‘malos’ tampoco tienen la última palabra.

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Pregunta del día

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
  • Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:
El tiempo pasa rápido: ¡hay que aprovechara cada momento que le regale la vida!
El tiempo pasa rápido: ¡hay que aprovechara cada momento que le regale la vida!
  • Testimonio: “Mi vida ha pasado rápido y casi que ni me he dado cuenta. Eso hace que viva apurado y, en medio de ese afán, me siento vacío. ¿Qué me puede estar pasando?”

Respuesta: La vida pasa rápido, eso es verdad, y muchas veces uno se da cuenta de los días perdidos cuando ya han quedado atrás. Pero más que vivir apurado, lo importante es que esté despierto. Cada día tiene valor cuando se vive con intención, agradeciendo lo pequeño y aprendiendo a disfrutar el presente sin dejar todo para después.

También ayuda dejar de vivir únicamente pensando en el futuro o atrapado en el pasado. A veces el corazón se desgasta esperando “el momento perfecto” para empezar a vivir, amar, cambiar o cumplir sueños.

La vida no siempre avisa cuándo se acaba una etapa, por eso conviene aprovechar las oportunidades sencillas: compartir con la familia, descansar, ayudar a alguien, pedir perdón o empezar eso que tanto se ha pospuesto.

Si alguna vez aparece la sensación de “no haber hecho lo suficiente”, conviene recordar que nadie lleva la vida perfectamente resuelta. Lo importante no es correr más que todos, sino vivir de manera sincera, amar bien y no dejar que el miedo robe el tiempo. Mientras haya vida, siempre habrá oportunidad de empezar de nuevo, de corregir caminos y de construir algo valioso.

Breves reflexiones

Reanimarse
Reanimarse
  • Cuando sienta el corazón cansado, confíe en que Dios todavía tiene algo bueno preparado. Porque ninguna noche dura para siempre. Hacer eso no significa fingir que todo está bien, sino darse permiso para empezar otra vez con fe, aunque sea dando pasos pequeños.

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Mirar al frente
Mirar al frente
  • ¡Siempre mire hacia el frente! Dios no nos llama a vivir mirando hacia atrás, sino a seguir adelante con valentía, confiando en que cada día puede traer algo mejor.
  • Debemos vivir con un corazón limpio, hablar con verdad y actuar igual cuando todos miran y cuando nadie nos ve. No tenemos que escondernos ni aparentar. Dios conoce lo que hay dentro de nosotros, y cuando somos sinceros con los demás y con nosotros mismos, la vida se vuelve auténtica

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