El grupo teatral estará hoy y mañana en el Auditorio Luis A. Calvo, a partir de las 8:00 p.m.

Publicado por: Redacción Farándula
Con 32 años de trayectoria artística en los que han logrado más de 30 montajes teatrales, 25 giras nacionales y 5 giras internacionales, Carlos Mario Aguirre, fundador, creador y actor de la empresa cultural, El Águila Descalza de Medellín, recuerda sus primeros años (de 1980 a 1985) con mucha satisfacción.
En medio de un trabajo fuerte y disciplinado, haciendo teatro de lunes a domingo, se vio en la necesidad de tumbar algunos muros en el barrio Laureles de Medellín, para aumentar el espacio en el que actuaba durante esa época, pues en el que tenía ya no cabían los seguidores de su trabajo, al que se unió, desde 1985, su compañera, Cristina Toro.
Tras años de sorprender con cada uno de sus montajes inspirados en la cotidianidad colombiana, ahora regresan con una propuesta que, según Aguirre, se acerca mucho más al lenguaje de la gente.
Vanguardia Liberal conversó con el artista sobre su más reciente obra: ‘No vuelvo a beber’, la cual presenta el Águila desde hoy en Bucaramanga y que alude a la eterna promesa que tanta gente hace cuando siente los estragos de unas copas de más.
Empezaron en una pequeña habitación en su apartamento del barrio Laureles en Medellín, con capacidad para 7 espectadores. ¿Fue difícil posicionarse en la escena teatral del país?
Son 32 años de trabajo ininterrumpido, un récord para un grupo de teatro. Nos sentimos muy orgullosos que desde 1980 le estemos llegando, en tan buena forma, al público. Definitivamente somos muy afortunados, pues encontramos desde los primeros tiempos el fervor de la gente en pequeñas escalas, porque cuando empezamos fue en ese lugar pequeño en el que trabajábamos sin parar. Yo salía a gritar: “¡aquí presentamos teatro!”. Luego nos pasamos a una casa más grande con cinco bancas que nos regaló mi padre y así fuimos solucionando los espacios. Las dificultades se fueron convirtiendo en bálsamo, porque amábamos lo que hacíamos: llevar teatro a la gente y mostrar la idiosincrasia y la esencia de un pueblo colombiano.
¿Cuál es ese montaje que más han disfrutado?
La obra que más me enamora es la actual (‘No vuelvo a beber’). Es una verdadera catástrofe, uno de esos trabajos que uno logra escribir cada 15 años. Es una obra que habla el lenguaje de la gente, que no tiene distingos de credos, razas, partidos políticos o nacionalidad. Con ésta se han sentido identificados no sólo los que se han tomado una cerveza si no los que han tenido una relación con el alcohol. Narra, en medio de la comedia, la tragedia profunda humana.
¿Y en qué se inspiraron para construirla?
Yo llevo 22 años sin ingerir licor, ni droga y mi experiencia con la bebida fue profunda y terrible. No había hablado de eso en todos estos años, porque yo le huyo a conversar del tema. Dije: “¡qué carajos!”, y dentro del plan de la obra hice una serie de ítems con historias mías, pero cuando empecé a escribirlas, la obra tomó un camino tan propio, que no necesité usarlas. Entonces así nacieron las hazañas alcohólicas de ‘Dukardo Robeiro’ (Carlos Mario) y ‘Patricia Geno-beba’ (Cristina Toro), su esposa, quienes afrontan situaciones de pareja tambaleando en el delicado borde, donde los borrachitos de todo el mundo transitan entre la comedia y la tragedia.















