Que usted sienta que comenzó su cuenta regresiva y que es hora de partir a la eternidad, ya sea por una enfermedad terminal o un parte médico que así lo indica, no es nada fácil. Pero muchos deciden dejar todo en orden y vivir cada segundo que sigue con la mayor intensidad, antes de caer en depresión, arrojarse a una cama y no salir de ella nunca más.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Películas como 'Antes de partir', protagonizada por Morgan Freedman y Jack Nicholson, en la que se habla de la lista de cosas que usted haría antes de despedirse de este mundo, ponen a pensar a más de un espectador.
Ante esa carrera contra el tiempo o esa cuenta regresiva, más de una persona se dispone a hacer aquello que dejó pasar por el afán del día a día o por las obligaciones. Hay quienes ya no temen saltar del paracaídas o hay quien decide irse a viajar para conocer lo que postergó ante tanto trabajo.
Pero están también películas como 'Quédate a mi lado' de Susan Sarandon y Julia Roberts, en el que se aborda el tema de ese viaje a la eternidad con un grado de profundidad enorme. Imagínese a una madre despidiéndose de sus hijos, haciéndole colchas con fotografías de la familia para que los acompañe en noches de frío y capas de mago con fotos para que siempre que quieran verla sepan que es como la magia, que muchas veces no se ve pero se siente.
Y más aún cuando esa madre que está a punto de partir se hace amiga de la novia de su ex esposo para que cuide a sus hijos.
Pues bien, ese viaje sin regreso no es fácil para nadie; por eso quien ha recibido un parte médico en el que se estiman pocos meses de vida tras una enfermedad terminal, suele sentir la noticia como si el mundo se le viniera encima. Y no es para menos, pues los padres piensan en sus hijos, sobre todo si estos son pequeños y necesitan del cuidado de alguien más.
Está también quien quiere dejar todo claro respecto a sus finanzas, quien habla de sus seguros de vida, sus deudas, sus cuentas por cobrar, su herencia, y está por supuesto esa parte emocional y espiritual tan fuerte: compartir todo el tiempo que queda con los seres queridos. El proceso de perdón también es clave tras ese tipo de noticias.
Lo cierto es que muchos viven esos días con total intensidad y asumen el mejor papel de sus vidas: el de valientes.
Están quienes han sido tan organizados con todo en su vida, que hasta para dar ese paso a la eternidad tratan de dejar todo en orden.
Expertos consultados por Vanguardia Liberal hablan sobre lo importante que es buscar la paz interior, para que al igual que en un viaje, las maletas estén siempre listas y la despedida sea menos dolorosa.
Lo que usted debe hacer
Si tiene un familiar que está a punto de morir y siente angustia por dejar a sus hijos pequeños sin mamá o sin papá, la recomendación de los expertos consultados es "hacer un espacio de comprensión, que la persona que va a fallecer esté tranquila por sus hijos. Y para eso hay que discutir entre los familiares quién se encuentra con las mejores condiciones no solo económicas sino emocionales, para hacerse a cargo de los pequeños", dijo el psicólogo Víctor Pedroza.
Lo que usted no debe hacer
La recomendación del psicólogo social, Eduardo Navas, es "no mirar a la persona enferma con lástima ni tratarla así. Al contrario, debemos trabajar para que esa persona alcance su propósito de vida, es enseñarles a vivir la vida".
El profesional recomendó el libro 'Una vida con propósito', en el que el autor establece si queremos ver la vida como lo peor o decidir vivirla al máximo hasta en los últimos momentos. "Cada día es una vida en miniatura y hay que vivirla como tal", dijo Navas.
Preguntas y respuestas
Eduardo Navas
Psicólogo
¿Qué decir de las personas que antes de partir quieren dejar todo en orden, tanto en sus asuntos personales como financieros? Muchas de estas personas ven en esa noticia que ellos tuvieron la ventaja de saber cuánto tiempo de vida les quedaba en promedio, que no fue de un solo golpe su partida como les ocurre a otros. Y son fuertes porque han logrado mucho desde su parte espiritual, saben que todos vamos a pasar por esa situación y en el caso de ellos quieren organizarse para cuando llegue ese momento. Es como cuando alguien va a partir, debe hacer las maletas y bien hechas, pero para eso influye demasiado el grado de madurez.
¿Qué tener claro desde la esfera mental y psicológica tras esa partida? Las enseñanzas, los conocimientos, el amor que se dio son claves. Esa es la familia que dejaremos plantada cuando nos vayamos.
Cuando nacimos llorábamos mientras los otros reían, y después de vivir la vida con tanto amor cuando mueres debes irte sonriendo. Estamos en esta vida de vacaciones y no es nada vivir un promedio de 70 o de 80 años con relación a toda una eternidad. Por eso es clave disfrutar las vacaciones al máximo, pues hay un día en la vida que será el último.
El perdón es un proceso clave para aquel que parte de la vida terrenal. Así es. Por eso es tan importante cerrar círculos, no dejar cosas abiertas. Si se sintió odio por alguien perdonar, ya que la conciencia nos lo pide. Se debe buscar esa paz interior para poder dormir tranquilos. Por eso es importante que no esperemos hasta ese momento para hacerlo. Debemos autoevaluarnos todos los días.
Hay quienes se van de esta vida sin tener esa oportunidad, hay otros que ante un dictamen médico alcanzan a dar ese paso.
Por último, ¿qué decir del tema de las finanzas, las deudas, los cobros, los seguros o la herencia? Personas que fueron tan organizadas en vida quieren hacerlo hasta el último día. Dentro de las tres riquezas que tiene un hombre, la herencia que deja a sus hijos es una de ellas, precisamente esa parte improductiva en ellos cuando son pequeños y necesitan de todo nuestro apoyo.
En ese tipo de riquezas se establecen los seguros de vida, de estudio, no dejar deudas y hay personas que lo tienen claro durante toda su existencia.
Víctor Pedroza
Psicólogo
¿Qué hace que una persona ante una noticia como su propia muerte asuma una postura muy madura y concienzuda para organizar todo, contrario a aquel que se queda sumergido en la depresión? Hay dos tipos de respuesta, una es de crisis y otra es la respuesta de aceptación tranquila. En las dos influye el grado de coherencia y madurez, de quién soy yo internamente. Una persona que no tiene deuda es porque ha vivido coherentemente. Si yo soy ético y moralmente limpio así vivo y seré coherente con mi esposa, con mis hijos, con mi trabajo y con la muerte.
Lo cierto es que a todos impacta el final de la vida porque genera muchísimas ambivalencias, dolor, confusión.
Pero quien no es coherente entra en crisis complicadas. Vemos esa negación "yo no me puedo morir", "tengo mis hijos", "tengo mi trabajo". Por eso no se acepta absolutamente nada y se acumula rabia. Es así como muchos se van en contra del médico, de personas cercanas, se encierran, entran en un estado de crisis.
Después de ese periodo viene el momento depresivo. La persona entra en contacto con su conciencia, admite que es cierto, que se va a morir, y algunos entran en un estado de depresión mayor o pasajera, dependiendo de la coherencia y paz interna que se maneje.
En esa fase depresiva hay mucho llanto, reflexión profunda, retrospectiva de la vida, entran a medir qué hicieron, qué no hicieron, qué está pendiente. Eso lleva a un periodo o etapa siguiente que es de negociación.
En esta etapa las personas suelen prometer, decirle a Dios que les dé más tiempo para lograr cosas, para cumplir su sueño, para dejar todo en orden. Piden que les deje vivir algo específico y después se haga su voluntad. Este se convierte en un periodo muy constructivo a nivel espiritual y emocional, pues es un periodo de reencuentro consigo mismo. Hay quienes reconocen los hijos que no han reconocido, hacen las paces con ciertas personas, hasta el punto de vivir un periodo de productividad enorme y de mucha alegría. Al final llega el periodo de aceptación final.
Sin embargo, muchas personas no pasan por esas etapas. Hay otras que sí logran ese contacto con la espiritualidad, se vuelven practicantes de la fe, leen la Biblia, van a la misa, se vuelven amigos del sacerdote, de la monjita, de los grupos de oración y la enfermedad les da la oportunidad de vivir la fe.
La actitud de la familia
Existen personas que asumen el tema de la muerte con una madurez extrema, tanto así que hablan incluso de cómo debe ser su funeral. Pero muchas veces la familia hace caso omiso a lo que dicen, o les piden que no toquen ese tema o lo evaden porque les resulta muy doloroso.
Y no es para más, pues los familiares también están viviendo un duelo en el que la negación prima. Así lo explicó el psicólogo Víctor Pedroza al indicar que "el familiar está viviendo las mismas etapas de la persona que va a fallecer, pero con un concepto diferente. Está el hijo que no tuvo una buena relación con su padre y le cuesta trabajo aceptar la idea de que va a fallecer. También aparecen las promesas, está quien le dice a Dios que hará, que sacrificará, que cambiará, si le permite que su padre o su madre viva". Sin embargo es importante escuchar las indicaciones de la persona en convalecencia, pues para ellos es realmente importante abordar esos temas que les entregan tranquilidad en su espíritu.
"Hay quienes dejan ante notaría escrito qué quieren hacer con su cuerpo , si quieren ser cremados o no. Hay quienes dan instrucciones de las herencias, de cómo repartirlas, de cuidar a los más débiles de las familias", agregó el profesional Pedroza.
¿Qué decir a la familia?
Si usted es un allegado de esa familia que pasa por una crisis de ese tipo debe:
1. Evitar palabras como "no llores", "es la voluntad de Dios".
2. Diga: "voy a estar aquí por si me necesitas". "Llora todo lo que puedas".
3. No diga "mire que le quedan otros hijos". El hijo vivo nunca reemplazará al muerto.
4. Respete el silencio del familiar que no quiere hablar nada al respecto. Está también la persona que habla mucho. Permítale que lo haga y escúchelo. No genere juicios de valor.















